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Sobre la nueva novela de Eduardo Sacheri, Lo mucho que te amé

miércoles 1 de julio de 2020
“Lo mucho que te amé”, de Eduardo Sacheri
Lo mucho que te amé, de Eduardo Sacheri (Alfaguara, 2019). Disponible en Amazon

Lo mucho que te amé
Eduardo Sacheri
Novela
Alfaguara
Madrid (España), 2019
ISBN: 9788420439365
383 páginas

Retroceder 64 años para retomar tendencias políticas que no han perdido vigencia en Argentina es el enfoque social, ideológico, cultural y psicológico que asume la nueva novela del escritor Eduardo Sacheri, Lo mucho que te amé.

Con sus dotes de narrador, relata la historia de una familia que vivía las singularidades culturales características, a mediados del siglo XX, de un amplio sector de la clase media argentina.

Sacheri nos entrega una narrativa moderna, proyectada hacia encontrar los signos fundamentales de esa sociedad, cuyo espíritu beligerante marcó un importante periodo en la vida bonaerense. Una familia en cuyas reuniones se entretejían el quehacer cotidiano, los amores controlados y los subrepticios, y un desborde de acontecimientos narrados por Ofelia, una de las cuatro hermanas Fernández Molle.

Sacheri narra una novela exprés, cuyas 383 páginas se leen sin intermitencias, en una continuidad donde cada palabra es un gesto y cada gesto un pensar y sentir.

El retorno a fuentes literarias lejanas se asoma en episodios donde las cuatro hermanas se manifiestan como la versión siglo XX de Jo, Amy, Beth y Meg. El nivel de complejidad de la familia Fernández Molle vive los momentos políticos del final del gobierno de Perón en 1955. Al surgir nuevas figuras gubernamentales la familia se convierte en un minipaís ideológico.

El escritor, formado en el minucioso uso del lenguaje, conocedor de la sensualidad de la palabra, intercala la política con disquisiciones sociopsicológicas en boca de personajes cuyo vocero narrativo es Ofelia. Así Sacheri condensa un estilo transgenérico que aborda, en sus contenidos, desde la revisión de la literatura de folletines hasta escritos testimoniales sobre política y cultura. Un mundo revisado desde una perspectiva del siglo XXI. “Con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo”, como decía nuestro Rubén Darío.

Retornar al pasado, restaurar concepciones sociales de mediados del siglo XX, hoy caducas. Insertar páginas de ensayo psicosocial, que definen rasgos culturales argentinos, es la particularidad de esta novela de Sacheri. El escritor no descuida el enfoque político, encerrado en materiales históricos de libre forma de composición, que responden a las eventuales necesidades de la estructura narrativa, la cual se ve envuelta en los conflictos psicológicos de la narradora, relatados 55 años después con tecnicismos de lenguaje psicoanalítico.

La actualidad escritural está bien representada en la armonía de los lenguajes fragmentarios: familiar, político, amoroso, psicológico, dramático. En el acontecer político se deja permear la discreta intervención del escritor, con silencios que insinúan dejar espacio para el libre albedrío.

Sacheri narra una novela exprés, cuyas 383 páginas se leen sin intermitencias, en una continuidad donde cada palabra es un gesto y cada gesto un pensar y sentir, que esconde ideas envueltas en los símbolos emocionales y sensuales del lenguaje que tan bien refiere Roland Barthes.

Late la emotividad, reverbera la gran metáfora escondida en cada personaje.

Los caracteres psicológicos están representados por la tía Rita, resentida con el mundo, quien marca el sentir trágico de los acontecimientos, hasta su muerte al rodar por la escalera. La madre es la mujer transigente, poco severa, sometida al criterio de su esposo. El padre, serio, rígido, con el acendrado machismo de su época. Los novios cada uno en su papel de los años 55, al acecho del beso robado, de la caricia prohibida. Los caracteres domésticos están bien expresados en el criterio del investigador uruguayo Gabriel Saad, para quien la escritura corresponde al padre y la oralidad a la madre.

La narradora, Ofelia, vive la duplicidad de sus amores entre su futuro esposo y Manuel, novio de su hermana, columna vertebral que marca la novela de principio al fin. Y afirma el concepto de que lo prohibido es codiciado y se alimenta de sí mismo.

Freud y Lacan nos hacen guiños desde muchas páginas, nutridas por el autoanálisis de Ofelia y el conflicto amoroso con Manuel, la energía liberadora que nutre su vida.

Late la emotividad, reverbera la gran metáfora escondida en cada personaje. Luego de las 383 páginas “aquí no ha pasado nada”, todo está como al principio. Lo dice la narradora: “Me duele que esta historia muera conmigo… que todo esto permanezca en el más absoluto silencio… que nadie sepa nunca, Manuel querido mío, lo mucho que te amé”.

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