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Sonia Chocrón

viernes 12 de septiembre de 2025
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Sonia Chocrón
Sonia Chocrón: “Yo escribo y trabajo en general los géneros mucho mejor cuando estoy feliz”.

En la vida siempre hay unas cosas más gratas que otras, es ley de vida. Uno puede disfrutar mucho de hacer algo pero no siempre resulta tan satisfactorio hacerlo, o por el contrario hay veces especialmente amables en que realizar la labor se convierte en un momento mágico y feliz. Es ese el caso con estas entrevistas: hay algunas que no resultan tan gratas de realizar pero otras son sencillamente maravillosas, tal como sucedió con esta. No la conocía personalmente, sólo algunos de sus escritos, y sobre todo sus comentarios en la red social Twitter, ¡pero me encantaba su manera directa y sin ambages de expresar su opinión, su parecer! En junio de 2023 estuve una temporada en Caracas y aproveché la coyuntura y le pedí entrevistarla, a lo que ella accedió. Una deliciosa y soleada tarde caraqueña nos encontramos en la plaza Altamira y nos llevó a su casa; me acompañaba una sobrina que también quedó fascinada con la calidez, sencillez y simpatía de esta mujer. Me refiero a la brillante escritora Sonia Chocrón. Las casas reflejan a sus dueños y ella y su casa son alegres, coloridas, derrochan buena vibra y armonía. Además de estar ubicada al pie del Ávila, lo que le otorga una vista impactante, pues si estás situado a la entrada de la casa tienes el cerro frente a ti, levantas la mirada y aquella inmensa mole verde y vibrante se torna sobrecogedora en su inmensidad.

Ana Berta López y Sonia Chocrón
Ana Berta López y Sonia Chocrón durante esta entrevista realizada en 2023.

La conversación fluyó de manera tal que era como si nos conociéramos de toda la vida. Nos causó mucha gracia que ambas usamos el mismo tono en el celular para nuestras hijas, y como esa hubo algunas otras coincidencias que nos sorprendieron. Para el momento de la entrevista acababa de publicar un nuevo libro de poesía en Chile, titulado Carnet de identidad, con LP5 Editora. También, como ella misma dijo: “Estoy escribiendo ahora una novelita corta y en eso es que estoy. De trabajo literario. De trabajo de oficio estoy haciendo asesorías de guiones”. Reconoce que no puede desvincular el trabajo de su vida personal; lo procura, porque nos cuenta que su vida es tranquila, apacible y generosa pero lo que escribe a veces no lo es tanto, y comenta: “En mi familia por ejemplo reconocen cuando estoy escribiendo una cosa o cuando estoy escribiendo otra, porque yo escribo narrativa, guiones, poesía, y cuando escribo poesía me revuelvo mucho y se me nota. Y ellos me ven y me dicen: ‘¿Tú escribiste hoy poesía, verdad?’. Me lo notan en la cara”. La infelicidad es desmotivadora para su labor creadora: “Yo escribo y trabajo en general los géneros mucho mejor cuando estoy feliz”. No cree que la poesía esté en crisis; de hecho, cree que tiene más lectores que nunca. Y tampoco cree que sea, como dicen, coto de una élite, le parece que no sólo por la lectura sino porque la gente que escribe poesía viene de todos los estratos sociales. Aprovechamos para inquirirle sobre la musa inspiradora y nos respondió: “Yo la convoco todos los días. No viene, yo no la espero. Yo me siento todos los días a trabajar y hay días en que viene y hay días en que no aparece, pero igual trabajo”.

Una mujer de carácter e ideas firmes, pero llena de una gran sensibilidad y ternura. Una pisciana total. Asume como su filosofía de vida el disfrutar y vivir al máximo, como si fuera el último día, porque ha visto muchas veces la muerte de cerca, no en ella personalmente pero sí en su entorno, ha perdido gente a muy temprana edad y eso la ha hecho comprender que hay que disfrutar todo lo que se pueda. Se describe como un trabajo en proceso, nunca está terminada. Una de las cosas que más me gustaron de entrevistar a Sonia fueron sus respuestas espontáneas, llenas de vida y exentas de pose. Nos contó que en sus ratos libres lee mucho, lo segundo que hace es ver películas y lo tercero, y no menos importante, es conversar con su hija, una veinteañera que la pone al día con todo lo joven. Al pedirle que describiera a su familia nos responde emocionada: “¡Ah, mi familia es chévere!”, y añade: “Mi familia es: mi hija, que es lo más importante que he hecho en mi vida, ya tiene veintitrés años, mi esposo, y tengo dos hermanas mayores que somos como los tres mosqueteros. Cuando mi mamá vivía éramos D’Artagnan y los tres mosqueteros, ahora somos los tres mosqueteros”. De su infancia dice que fue estupenda y añade: “Fui una niña muy solitaria porque mis dos hermanas me llevan edad, una es cinco años mayor y la otra seis, y cuando uno es chiquito pues es el chiquito, y yo siempre fui la pichurra, la benjamina... Mi infancia fue entonces más que todo solitaria porque ellas ya eran grandes y yo seguía siendo una niñita. Entonces mis juegos eran casi soliloquios. Yo armaba historias yo sola con las muñecas y tal y qué sé yo. Muñecas, ojo, no bebés queridos, que eso fue algo que nunca tuve y nunca me gustó. Muñecas estilo Barbie y esas cosas. Entonces yo armaba historias y así jugaba sola”. Al hablar de su familia, de su infancia, de ese mundo tan suyo, los ojos le brillan, el rostro se le ilumina y es casi palpable físicamente el amor que siente por los suyos.

Sonia Chocrón
Si tuviese que cambiar de oficio y pudiera escoger otro le gustaría ser orfebre: “Me gusta muchísimo el diseño, de ciertas cosas me llaman la atención las formas, los colores, las piedras, eso me gusta mucho”.

En esa onda humana y personal que llevaba la conversación nos contó que ama bailar. “Bailo, bailo flamenco. Sí, tengo buen oído para la música, Yo soy como una rocola, se ve que en mi adolescencia me la pasaba oyendo música porque lo que ponen me lo sé. Bueno, el reggaetón a lo mejor no me gusta tanto porque me cuesta, no porque me disguste y tenga algún prejuicio con respecto a ese tipo de música, sino porque me cuesta manejarla, me cuesta asimilarla. Pero en general me gusta ópera, me gusta música clásica, me gusta música pop, me gusta música en otros idiomas; por ejemplo, hubo una época en que estudié portugués para poder ver telenovelas brasileñas en portugués y yo canto en portugués, me fascina toda la música brasileña, del bossa nova para abajo, me fascina”. Si tuviese que cambiar de oficio y pudiera escoger otro le gustaría ser orfebre: “Me gusta muchísimo el diseño, de ciertas cosas me llaman la atención las formas, los colores, las piedras, eso me gusta mucho”. Ahondando más en su vida interior tocamos el tema de Dios y la espiritualidad. Del primero nos confesó: “Mi relación con Dios es como una montaña rusa. Yo he tenido etapas de mi vida; por ejemplo, cuando murió mi papá, que murió muy joven, yo me puse muy brava con Dios porque yo decía: ¿por qué un buen hombre se tiene que morir tan temprano? Entonces en algún momento dije: pues ya no creo más. Pero a los años hubo un evento que me hizo creer otra vez; entonces sube, baja, mi relación con Dios, pero él siempre está ahí”. En cuanto a su espiritualidad dijo: “Mira, yo no estoy segura de si esta respuesta se entiende bien, pero yo más que una mujer de fe soy una mujer de tradiciones. Y yo heredé mi religión por vientre materno y porque mi papá era judío, porque los dos eran judíos, yo soy judía. Y me siento muy, muy atada a todas las costumbres, los rituales, los ritos de mi religión más que la propia fe. Tuve una abuela convertida al judaísmo para casarse, es decir, originalmente nació católica. Entonces, bueno, tengo ciertas creencias heredadas de una abuela que no era judía de nacimiento. Yo soy devota, por ejemplo, de la Virgen del Valle, porque una vez en Radio Caracas Televisión me mandaron a hacer un programa especial sobre la Virgen del Valle y yo me pasé meses investigando en la Biblioteca Nacional y quedé fascinada con ella. Soy devota del Sagrado Corazón de Jesús, por ejemplo. Cuando se me pierde algo o cuando algo es muy difícil le pido a san Judas Tadeo, es decir, soy como un híbrido. Y una cosa no me quita la otra, pero mis rituales judíos los cumplo a cabalidad”.

Sonia Chocrón

Una mujer interesante, inteligente, con una vida llena de historias y anécdotas a cual más interesante, como la de cuando estuvo trabajando con Gabriel García Márquez: “Bueno, cuando yo fui a Cuba a un taller con García Márquez, a la semana de estar en ese taller él me dijo: ‘Yo quiero que usted se venga a trabajar conmigo’. Y yo pensé que era parte de su fabulación, de su fantasía, que era ilimitada. El caso es que yo le dije: ‘Bueno, no sé, tengo que pedirle permiso a mi mamá, tengo un novio...’. Y la gente me decía: ‘¿Tú eres loca? ¿Cómo le vas a contestar eso? ¡Tienes que decirle que sí!’. Yo no le dije que sí, le dije que tenía que llegar primero a Caracas para saber si podía ir a trabajar con él. Y cuando llegué a Caracas a los tres días me llamó. Me dijo: ‘Le estoy enviando el boleto y el jueves la espero aquí en Ciudad de México’. Y así me fui”. El viaje abarcó todo un año.

Esta es Sonia Chocrón, una mujer compleja, brillante, gentil, filosa y directa al opinar. Una de las entrevistas que más he disfrutado hacer. Y así pasamos la tarde, echando cuentos entre una pregunta y otra, viendo fotos y disfrutando de una tarde caraqueña en una estupenda compañía.

Ana Berta López
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