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Ràdio Andorra, de Gualbert Osorio

miércoles 23 de octubre de 2019
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“Ràdio Andorra, la història d’un mite que va fer historia”, de Gualbert Osorio
Ràdio Andorra, la història d’un mite que va fer historia, de Gualbert Osorio (Crèdit Andorrà, 2013). Disponible gratuitamente (PDF) en la web de Crèdit Andorrà

Ràdio Andorra, la història d’un mite que va fer historia
Gualbert Osorio
Historia de la radio
Crèdit Andorrà
Andorra, 2013
ISBN: 978-99920-60-52-0
182 páginas

Escrito por Gualbert Osorio y editado por Crèdit Andorrà en octubre de 2013, 172 páginas, edición en catalán, lleva por subtítulo La història d’un mite que va fer història (La historia de un mito que hizo historia). El autor, profesional sumamente comprometido con la historia de la mítica emisora, nos ofrece un libro de primera mano sobre los entresijos de una historia que en su momento nadie comprendía y, la verdad sea dicha, tras leer este precioso testimonio, uno tampoco llega a entender tantos dolores de cabeza para una cosa tan sencilla. Personalmente creo que no se sabrá nunca el cómo y el porqué de tanta desidia hacia una de las grandes emisoras de todo el continente, salvo que haya un trasfondo no explicado para poder entender por qué se hizo enmudecer.

En aquellos tiempos Radio Andorra era una de las grandes a nivel continental dentro de las estaciones radiodifusoras de su categoría (ahí tendríamos que colocar Europa-1, RTL-Luxemburgo, RMC-Monte Carlo o, por su penetración y uso de la OM/OL con programas internacionales, RTA-Argel y Radio Mediterranée-Marruecos). Salvo honrosas excepciones, y entonces era bien clara la diferencia, en todas ellas estaba un hombre de radio por excelencia, que entendía y rentabilizaba el medio creando valor añadido a sus empresas con la buena gestión publicitaria de la que las autoridades andorranas del momento se llevaban también una buena “mordida” (aunque el autor no utiliza realmente esta palabra, sino canon o comisión) según el citado libro.

Nos centra el origen de la radio y trata de dar sentido a las características de la emisora, al tiempo que nos hace una somera descripción, radialmente hablando, de los tres países implicados: Andorra, España y Francia. Quizá haya algo en el texto que tendríamos que coger con pinzas, pero ya sabemos que una mentira mil veces repetida se convierte en verdad (yo diría que para los necios, porque la historia es historia y uno puede escribir lo que quiera, pero un rey es soberano de su reino. Lo siento, Cataluña no fue nunca un reino).

¿Por qué se cierran las dos emisoras Radio Andorra y Sud Radio si generaban ingresos millonarios para las arcas del principado sin arriesgar absolutamente nada?

El segundo apartado lo dedica a la peculiaridad andorrana, desde sus orígenes a la actualidad; la dualidad de los responsables políticos últimos —los copríncipes— y la declaración de la República/Constitución a finales del XX, aunque esas dos figuras siguen presentes en el organigrama. Se arrogan unas potestades que no les corresponden, luego no nos extrañemos de la rampante corrupción y ramplona situación que nos tiene anclados en el tiempo (y sin reaccionar, aunque curiosamente los tres países que casi llegaron a la democracia en el mismo momento, Portugal, España y Grecia están hoy, económicamente, por los suelos).

Los nuevos “iluminados” crearon sus organismos, ingresaron en la ITU (antes esas gestiones eran potestad de Madrid y París) e incluso el primer director del Orta (antes Enar) se ufanaba de “ofrecer una radio de Andorra, para Andorra y hecha desde el principado, sin ideología”, o al menos así lo declaraba a El País a preguntas del periodista: “Sin ideología, en Andorra no hay ideologías políticas” (sic).

Como éramos pocos, parió la burra, decíamos en mi pueblo cuando las cosas iban mal… El propietario, tras la segunda guerra mundial, se ve impelido a refugiarse en Andorra y, casi de inmediato, en España. Las autoridades francesas iban a por él; entonces hace una jugada maestra, donar la propiedad al Estado español, que era el titular legal cuando se produce el cierre y cuando los “cuates andorranos” lanzan la campaña “Queremos el derecho a decidir”. ¿Les suena?

Se intenta volver al éter, pero la cosa iba de fiasco en fiasco hasta que se convierte en definitivo. Miles, millones de oyentes no entendíamos nada y, después de leer este libro-testimonio, entendemos algo pero no comprendemos nada. ¿Por qué se cierran las dos emisoras Radio Andorra y Sud Radio si generaban ingresos millonarios para las arcas del principado sin arriesgar absolutamente nada, sin poner un céntimo y con derecho a determinados espacios y micrófonos para cualquier acto oficial que lo necesitase?

Si los contratos ya eran draconianos y prácticamente sin generar gasto o deuda a las arcas públicas, por el contrario dejaban suculentos ingresos y mejoras en viales, redes eléctricas, edificios, etc., ¿por qué esa cantinela de “queremos radios andorranas”?, que acabarán dilapidando al mejor embajador que jamás tuvo Andorra a lo largo de la historia: el carisma de las ondas hertzianas a través de Radio Andorra. ¡Saber, dirían nuestros amigos ticos!

Pero… ahí está la historia, e incluso leyes, inmaculadas, sobre los objetivos, la libertad de expresión y otras muchas zarandajas que nos deja el lenguaje políticamente correcto y que tan continuamente nos meten entre ceja y ceja. Unos medios gestionados de acuerdo a la ley 1992 lo hacen “impecable” de cara al exterior, o en palabras del autor: “Todo el articulado es un excelente compendio de buenos principios y ética profesional; lástima que una cosa es decir y otra es hacer”. ¡Sobran las palabras!

Ahora veamos el resultado de “queremos radios andorranas” y que cada cual juzgue las acciones de los que se enganchan a cualquier protesta, lo logran y, luego, pues eso: “Jódanse”. He aquí el cuadro de reparto de frecuencias en el territorio andorrano según recoge en la página 166 el señor Osorio:

MHzEmisoraMHzEmisora
87.7Radio María98.5Radio Valira (O. Cero)
88.1Cadena Dial (SER)98.9Kiss FM (Grupo Kiss)
89RAC 1 (R7P)100.2Próxima FM
89.5Europa FM (O. Cero)100.7NRJ-Radio Energie
90.1Radio Tele Taxi101.5AD-Diari d’Andorra
92Ona FM (SER)101.9France Inter
92.5M-80 Radio (SER)102.3SER Andorra
93.3Radio Valira (CP)102.7France Musique
93.8Flaix FM103.2Los 40 Principales
94.2RNA (RTVA, S.A.)104France Culture
94.6Próxima FM (R7P)104.6Catalunya Radio
95Radio Valira- P Radio106RNE (Radio 4)
96Flaix Back106.7RNE (Radio 1)
97Andorra Música107.5Radio Principal
98.1Radio Valira (O. Cero)107.9RNE (Radio 3)

Evidentemente, yo ya no puedo juzgar el contenido programático de lo poco de “andorranización de las ondas” que se desprende del cuadro precedente. Pero una cosa es cierta: Andorra ya no está en el candelero, radialmente hablando, y aquellos volúmenes de correspondencia que llegaban a determinados programas cada mes, estoy convencido no llegan a sus “flamantes y andorranas FM” en toda una década. La pluralidad y origen de los envíos ya nos dará el espaldarazo definitivo. Vamos, que si añadimos los costes públicos de la radio actual, Andorra hizo el negocio del tonto del pueblo que vendió la burra para comprar la paja.

Aún recuerdo aquella inolvidable voz de identificación, “Aquí Radio Andorra, la emisora del Principado de Andorra”, que comencé a oír cuando aún no tenía diez años desde las proximidades de la Sierra Tejeda en mi Alhama natal. Y las veces que alguien del pueblo escribía desde el más recóndito rincón de Europa convertía a la emisora en un familiar cercano y una cita obligada para la mayoría de las familias de mi tierra que tenían en la emigración una salida a sus penurias.

Gracias a la magia de la radio, a pesar de estar en Alhama o después en San Fernando (Cádiz), el “Cuarto de hora del oyente” (donde se nos atendía y se nos daba voz) era uno de esos estandartes o heraldos estelares que rompían moldes, incluso era un espacio más popular que los de muchas otras emisoras “públicas” de la época y que tenían sus redacciones o departamentos españoles o hispanos para el bombardeo incesante de las calamidades que vivíamos en la piel de toro; aunque la verdad, la realidad en 2013, tampoco es para lanzar cohetes. He tenido que jubilarme para descubrir que tengo el mismo poder adquisitivo que en Barcelona en 1976. ¡Vamos, para llorar, aunque eso sí, como diría Boadella: ya semos europeos!

El BOE del 7 de abril de 2009 firmaba la transacción, por parte del Reino de España al Gobierno de Andorra, sobre los activos de Radio Andorra.

Un libro ameno y, repito, me hace entender algo. Pero no me explico por qué nos empeñamos en desmontar lo que ya se ha experimentado y ha dado excelentes resultados para acabar en un “aldeanizar o tribalizar” unos medios que lo único que necesitan es justo lo contrario.

La verdad, poca radio de proximidad ha acabado triunfando. ¡Eso sí, en algunos casos, se hace con fondos públicos y así unos cuantos “cachorros” ya tienen su pan asegurado! Esos juguetes, sin querer darse por enterados de lo que les cuesta a cada persona, quizá porque muchas veces esa partida está disfrazada en los presupuestos genéricos de cultura de cada ayuntamiento o comarca, ¿habrá algún ente que lo catalogue abiertamente como adoctrinamiento? Porque muchas veces no te dejan ni el derecho a réplica.

Sigo insistiendo, miles de emisoras de FM no significan más pluralidad. Como en la televisión, tampoco la TDT (y el impuesto revolucionario para poder recibir la señal tras comprar los correspondientes adaptadores o nuevos receptores) nos trajo mejor televisión. Vaya, que para tanto aburrimiento y chabacanería no necesitábamos esas alforjas.

El BOE del 7 de abril de 2009 firmaba la transacción, por parte del Reino de España al Gobierno de Andorra, sobre los activos de Radio Andorra. Un documento de verdadera arqueología radial, por si alguien quiere consultarlo y no tiene a mano este importante aporte de Gualbert Osorio a la literatura radiofónica.

A pesar de todo, Radio Andorra seguirá en el recuerdo de todos los que peinamos canas, y eso es todo un mérito si tenemos en cuenta la economía de la época. Hoy muchas emisoras de su tipo prácticamente ni te contestan, se ve que el presupuesto para atender los informes de recepción es tan oneroso que han decidido eliminarlo.

Juan Franco Crespo
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