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Tres textos poéticos de Andrés A. Ugueruaga

lunes 14 de marzo de 2022

…………………….Y te vi en los sueños con el cabello corto, recién teñido y bien peinado, estabas en la oficina 3, de espaldas a la ventana, en una madrugada radiante y con el aleteo pesado de las palomas todavía ausentes, pensé que en tu imagen estaba la autopista de escape a otra dimensión, a otros mares y montañas, pero eras un fantasma; eras el laberinto de un archivo de ordenanzas escritas en papeles amarillos y sin firmar,

…………………….Es por esto que continué caminando, mirando a través del balcón, sin entender muchas cosas

 

Christian Ferrer

Pero una multitud de poetas cree que la dialéctica entre el Paraná y el Cosmos penderá de una flor amarilla que gira sobre sí misma bajo “la sombra maldita” de un estructuralismo miope que no contrasta con sociedades por-venir, con sus autos que circulan en el aire, con sus telépatas obcecados, con sus siniestros robots plateados de ojos chispeantes cuadrados sirvientes de un científico loco / la verdadera revolución vendrá mucho después de 1917, vendrá con la brisa de un otoño olvidable y monótono a la vera de una carretera anónima y gris, cuando los ejércitos duerman y las armas como restos fósiles descansen en el lecho de un arroyo reseco: insisten en que la revolución provendrá de movimientos tectónicos, sequías, inundaciones y cambios de la temperatura estacional, científicos ya cotejan la existencia de un virus mortífero que preocupa a la población. Así el tiempo correrá como una rueda que jamás se detendrá.

Christian Ferrer, en este mundo de vigilancia digital, recluido en sus incansables paseos por su ph en Buenos Aires, por sus infinitos viajes de materia gris, entre las íntimas sinapsis de su ejército de neuronas alfa y gamma, entre las más inextricables uniones de palabras de su resonante español, verá mucho más allá de la férrea secuencia de sus días que la novedad ya no existe, que todo puede esperarse, que la realidad ya ha dejado de existir: el tiempo y el murmullo de las capitales ya no la practican.

 

Verrà la Morte e Avrà Tuoi Occhi1

Porque existe un determinado espacio y horario en que vendrá la muerte y tendrá tus ojos
como un torrente de agua helada, como la foto insospechada de un fantasma reclutado en un destacamento
Vendrás tú con tu mirada felina y girones de sombra
Agonizante frente a mi puerta con el alba enmarcada en tu silueta
Con el resplandor de un lucero preso en la mano que toca a mi puerta

Ya que vendrás tú con tu muerte en sus ojos
Vendrá ella en tu regazo de una madrugada caliente
con una tarde de lluvia, con un mediodía olvidado sin invierno y sin pensarlo,
sin siquiera conocerla con el amor como moneda muerta con forma de ojos,

Porque ella vendrá antes y tú tendrás sus ojos
los mismos que escudriñaron a través del espejo platinado por la luz de la mañana,
los mismos que ostentaron el impacto de un suspiro: sabrás que ella está ahí, en los óvalos blancos de su mirada:
en el espejo
en la escarcha sobre el pasto,
en el fuego azul del frío mordiendo tus talones

Y vendrá la muerte y tendrá tus ojos,
Vendrá la muerte. Tendrá tus ojos

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Notas

  1. Título original del célebre poema del escritor y poeta italiano Cesare Pavese (1908-1950).