XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE 2024 Saltar al contenido

Entre soles, por Manuel Cabesa

viernes 27 de enero de 2023
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De entre grandes hojas, salía lento el mundo.
La ancha tierra siempre cubierta con pieles de soles.
Aurelio Arturo.

Manuel Cabesa

Jardín escrito

Presente en la claridad suspendida,
este jardín es la estancia del tiempo.
Pere Gimferrer.

Existe un estremecimiento de jardines ululantes
en la voracidad de la luz filtrada por el verano

Aquí prolifera el viento

Imagen instrumental de la hora que estalla
caldeada de asombros crepusculares

De entre la matriz del mundo
una piedra incandescente se yergue
como la médula cristalizada de la tierra

Estancia donde la mirada se expande
solícita y memoriosa

Y en el agua ovillada del estanque
el espejo nómada del día refleja la frágil figura
de la desnuda intemperie

(Para Miguel David, el pequeño jardinero)

 

El bosque dormido

Bosque dormido en el tiempo
rendido a la nostalgia de los lagos del cielo.
Vicente Gerbasi.

I.

Las imágenes del bosque
dejan curso
entre sus árboles
al acto
de la fantasía concreta
y la ceremonia
del relámpago

 

II.

El verano
es como un sortilegio
donde el espeso desamparo
exige el deslumbramiento
de un silencio

El mundo
lleno de ruidos
desconoce la transparencia
de este bosque
que serenas mutaciones
guarda encarnado

 

III.

Descansemos en la eternidad
de sus piedras

Mientras sus manantiales
se abren como redes
envolviendo
la coronación del descanso

 

IV.

Este bosque
es el refugio
que abriga dulces esperanzas

Y sólo
la adolescente vibración
de nuestros silencios
lo mantiene reverdecido

 

V.

No hay más que este bosque
reflejado en el oleaje
de tus palabras

Su fragancia se expande
como ráfaga en el aire

La profundidad de su plumaje
nos cobija
recién el tiempo
se torna aciago misterio

 

VI.

Su alucinada grandeza
se me antoja en ti

Eres el bosque noctámbulo
de mi primera visión

Todo instante
es la estancia
donde te recobro

Infinita como el bosque

 

VII.

La mano que lo pinta
es nuestro propio corazón

Luego
en la memoria del amanecer

El bosque extiende sus brazos
a la magnificencia solar

Devolviéndonos al espacio
donde pertenecemos

 

VIII.

Regresemos al bosque
y tomemos agua
de su manantial

Hechizados entonces
por sus inmóviles espejos

Seremos como pájaros
que duermen
en el bosque dormido

(Para Julia Elena Rial, con respeto y admiración)

 

Ser como árboles

Los árboles hablan
el idioma de los tiempos.
Ana María Moreno.

I.

Qué pueden decir los árboles
del tiempo que transcurre

Sólo una soledad infinita

Un tiempo inmemorial
les da sentido a las cosas

 

II.

Donde el muro hace sombra
nace un árbol irrespirable

Un dolor inaudito

Un grito
apenas sentido

Donde el muro hace sombra
un helecho busca la luz

Sutil venganza
de la vida que permanece

 

III.

Cada rama
es un fragmento de memoria
en el día perdurable

Una página abierta
donde el pasado
deja su escritura

Un brazo adolorido

Una queja silenciosa

Un misterio por descubrir

 

IV.

Hoja a hoja
se construye el cuerpo
de su fronda

Una frase que labra
nuestra permanencia en la tierra

Un fuego hecho a la medida
de nuestra desnudez
instaura un espacio de tiempo

Un rocío

Una sombra

En donde los árboles
son testigos
de la consumación de los días

 

V.

Pero más allá del fuego
queda la incertidumbre

Un dolor vacío

Una búsqueda incesante

Una raíz
que sostiene
el peso de nuestra soledad

Como los árboles
sostienen
el peso de la noche

 

VI.

Ser como árboles inertes
ante la consumación de los días
detenidos a la vera del tiempo

Insomnes ante la soledad del mundo

Como árboles
simplemente
como árboles

Mientras
un leve fulgor
de tormenta permanece
dormido entre sus ramas

(Para Santiago Rafael & Francisco Sebastián
árboles de una musical y luminosa simiente)

 

Galería del bosque

Bosque fiel a los pájaros del cielo
y a los alegres númenes del río.
Rodolfo Moleiro.

I.

El poema fluye
alimentándose de sonidos vegetales

Reencuentro del hombre
consigo y su entorno

No hay otro horizonte

Y a él nos aferramos
con todo su esplendor
y su miseria

 

II.

Bosque interior
que recorremos despacio
para hallarnos
al final del camino
(como en un espejo)
frente a nosotros

Lúcida senda dispuesta
a encauzar dudas y anhelos

 

III.

Y al transitar sus veredas
detenemos la mirada
respiramos el aire que se cuela
entre las palabras

Sentimos el trino de los pájaros
fieles compañeros en esta senda

Bucólicos arcanos que convocan
la esperanza

Y al viaje como melancólica revelación

Nuestra alma y el paisaje
confundidos en un mismo movimiento

 

IV.

Aunque no todo es celebración
en este canto

También hay dudas / temores arraigados

Sin embargo
como en el cambio de las estaciones
un estado de ánimo sucede al otro

Dejando volar
todos nuestros sentimientos
en sus variados matices

 

V.

En el cerrado canto del bosque
florece un árbol de imágenes
brindando al paseante solitario
sus luminosos frutos

Sólo basta dejar los sentidos
despiertos
ante la humildad de las palabras

Respirar el aroma fértil
que convoca el poema

Aceptarlo en su más profunda verdad

(Para Doris Galíndez, también con respeto y admiración)

 

Pájaro o nube

¿Qué cielo conoces mientras vuelas?
Gelindo Casasola.

Errar de pájaros convertidos
en lóbrega figura de la intemperie

¿Canto o embriaguez de palabras
conjugadas sin sosiego?

Inerte vuelo de la imagen
recogida en su propio ámbito

¿Pájaro o nube?

El azul de la tierra es reflejo
del cielo que los acompaña

Pergamino donde las credenciales de la luz
nos otorgan nuestra inefable herencia

Como a pájaros / como a nubes

Manuel Cabesa
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