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El desamparo del tabú en flor, de José Siles

lunes 21 de noviembre de 2022
“El desamparo del tabú en flor”, de José Siles
El desamparo del tabú en flor, de José Siles (Verbum, 2022). Disponible en la web de la editorial

El desamparo del tabú en flor
José Siles
Poesía
Editorial Verbum
Madrid (España), 2022
ISBN: 978-84-1337-843-5
150 páginas

1

La poesía rompe los límites. Se sacude el polvo y alcanza a decir lo que guarda el tiempo con celosa y porfiada perseverancia. La poesía no se detiene en un solo tema, vaga, viaja, resuelve sus propios asuntos, rompe con los esquemas. Se vale de su libertad para decir a todo grito e, inclusive, en silencio, lo que guarda su espíritu.

La escritura de la poesía embarga un gran desafío: dejar de ser para ser. Hacer para hacer o borrar. Su sino está ubicado en un lugar desprovisto de fronteras. Ella, personaje prolífico, consiente en el poeta la responsabilidad de ser su ejecutante, el tentador, el que desde la densidad de su sospecha puede construir o destruir las imágenes que de algún clima provienen. La intemperie de la poesía está, entonces, en la emergencia que ella suscita al ser leída. O en el reposo de cada palabra que la constituye.

82 poemas forman parte de El desamparo del tabú en flor, cuyo autor, José Siles, ha amasado con la fuerza de su voz un universo de temas que anclan en estas páginas y se expanden por la imaginación de quien los aborda y reflexiona.

Se trata, por así decirlo, de una vertiente en la que confluyen todas las posibilidades de la realidad, esa conciencia que muchas veces se desvanece, se idealiza y se convierte en imágenes sonoras, en figuras que ante los ojos del lector configuran un mundo totalmente sometido al conocimiento, al saber que vive en cada verso, en cada palabra que deja de ser para convertirse en otra imagen, la que Octavio Paz ha estudiado y dado a conocer a través de sus ensayos: “…las palabras no son sino significados”, es decir, apariencia o representación, las palabras significan, asignan, multiplican su presencia, tanto en el poema como en textos de otra lectura.

Una gran metáfora se hace presente: toda poesía es inabarcable. De allí que no tenga límites. Y en este libro de José Siles se siente la magnitud de su poética: se desplaza a través de muchos personajes (la poesía también personifica o se personifica), cosas, presencias, paisajes, lo que hace que su creación rompa con él mismo como tradición. Es decir, el autor se mimetiza en cada poema. Es él para él hacia el lector que se transfigura en ese él inabarcable.

 

Sólo la poesía puede hablar así, como ese poema de José Siles.

2

En La poesía como pensamiento, su autor, Miguel Casado, afirma lo siguiente: “…el pensamiento —como también el mundo— es inseparable de la red de los lenguajes, y la poesía consiste en crítica que el lenguaje se hace a sí mismo, disidencia de lo codificado, puerta para la posibilidad de cambio”. Y eso sucede, se entiende, cuando se lee un poema de José Siles: se trata de lenguajes, de modos de ser desde las palabras.

En su poema “Paradoja”, Siles deja ver esa disidencia:

La muerte,
esa fulana maldita
con fama de puta,
es la asalariada
peor retribuida
por la vida,
causa y fin
de su existencia
y su principal explotadora.

En extremo esa confianza, ese tuteo e insulto dirigido a la muerte, confirma el aserto de que la poesía siempre cruza la línea. Su irremediable disidencia abre la puerta, la que se encuentra con los cambios. Sólo la poesía puede hablar así, como ese poema de José Siles. Es decir, rompe con un antiguo tabú.

 

3

Pero hay otros estadios, otros lugares que se hacen temas en esta poesía: lo onírico, la sombra personal, el yo agitado desde el cansancio que proviene de la infinitud, el alma en proceso de elaboración creativa, el olvido. Temas, entre otros, que configuran toda una poética.

La paradoja de ser en la muerte y en lo vivido.

El título de este libro podría someter al lector a una delicada crisis. Se trata de un texto retrógrado: decir desamparo, decir tabú, decir flor. Pareciera que el autor anda buscando un resquicio donde algunas palabras torpedean el mundo de la poesía actual, donde algunos sonidos crean cierto roce o resquemor electivo. Pero al leer todo el libro entendemos que se trata de una suerte de despojamiento, de dislocamiento. Alguien diría: “el título no me va”, pero es, precisamente, lo que este cronista cree que el autor quiso señalar: se trata de una búsqueda desde lo que no tiene límites. Y la poesía se hace pasado en el desuso o en el disgusto en el uso de algunas palabras/paradojas/parábolas para designar, para borrar, para rescribir, para disentir.

 

Nada será tabú. El desamparo habrá de quedar en la imagen de una flor.

4

Desde la mirada de Nietzsche, “…el olvido es justo y necesario”, la voz poética se encuentra con ella misma, se vierte en sonata, en música, en creación artística. Y así, el deseo, el alma vertida en las líneas de un poema, en los versos que están en este libro y serán parte de quienes lo compartan.

Las casas deshabitadas albergan la fantasía de estos poemas. Por ellos transitan todos los tiempos verbales, los sujetos a convertir en sombras, en personajes silenciosos o bullangueros: posibles.

Nada será tabú. El desamparo habrá de quedar en la imagen de una flor. En la lectura de su imagen. No obstante, podría afirmarse lo contrario: todo sería tabú en menoscabo de la desmemoria, en la pérdida de lo sagrado.

 

5

En el prólogo para este libro, escrito por André Cruchaga, éste afirma: “La poesía, más que tratar sobre la realidad, quiere ser la realidad (…). Un desmantelamiento del tabú del cual nos hace referencia el poeta, del que además han germinado hojas y apóstatas”. Podría significar el desmantelamiento también de los símbolos y signos que consagran el conocimiento.

También dice el prologuista: “Arduo oficio el del poeta: reconstruir el tiempo, mientras el tiempo concurre en nuestras manos como un libro de estaciones y espejos”.

La poesía, el reflejo de la realidad, representa, a través de sus imágenes, de la simbología del saber ser, todo lo que el hombre —el lector como sufragio— no ha abandonado en el camino.

 

6

Y para dejar sentido que el tiempo advierte su pasaje y su interior humano, este texto:

Alquiler de almas

Hubo un tiempo,
ya lejano aunque reminiscente,
que pensaba dejarse llevar
por ese alquiler, caro y prohibitivo,
que supone vivir
como inquilino de un alma
de dos dormitorios y un baño
sin ascensor ni garaje
y a la que jamás podría optar
…en propiedad.

Queda dicho que la poesía destaca su carácter en cada emergencia, en cada insistencia, en el tabú que habrá de ser desamparado en medio de la nada, en medio de las correrías del espíritu.

Alberto Hernández
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