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Bajamar, de Christian Díaz Yepes

martes 21 de noviembre de 2023
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“Bajamar”, de Christian Díaz Yepes
Bajamar, de Christian Díaz Yepes (Avant, 2023). Disponible en la web de la editorial

Bajamar
Christian Díaz Yepes
Web del autor: diazyepes.com
Poesía
Avant Editorial
Madrid (España), 2023
ISBN: 978-84-19584-61-8
100 páginas

Un pobre hombre que se muere en la orilla
(…)
Yo sé que él está vivo / A todo lo ancho y largo de su cuerpo.
Heberto Padilla: El hombre junto al mar

1

El mar está en estas páginas del venezolano Christian Díaz Yepes, pero con él también su terrenal pasión por otros límites donde la espera, la esperanza, el olvido, la ausencia, la soledad o el abandono conforman el mosaico de este libro titulado Bajamar.

Cuando el mar se retira de la costa ocurre el fenómeno conocido como bajamar. Queda al descubierto entonces el secreto de su fondo desnudo, expandiendo la orilla hasta que en algún momento la marea la cubra nuevamente.

Es este espacio, el lecho franco en el que, tras la retirada de las aguas, “sólo queda el abandono”, el que le da sustancia poética a un libro que es expresión de una profunda búsqueda interior. La pérdida, la desnudez de ese lecho, deja marcas que traen consigo una transformación significativa, pues “toda nada libera”, como escribe nuestro autor justo antes de advertir: “y eso puede aterrar”.

Reflexión humanista de un hombre formado para el servicio —Díaz Yepes se ordenó como sacerdote en 2007—, Bajamar es un poemario que guarda en sus versos la clave del consuelo, pero que también increpa a un interlocutor —una figura hipotética que va más allá de la presencia tangible del lector— abrumado ante el repliegue del mar. “No dejes / irse el mar de entre tus manos / así no más”, lo exhorta.

 

El autor divide su libro en siete instantes, en siete riberas, en siete encuentros donde su voz se repite en la palabra orilla.

2

Metáfora constante, el mar en este libro se humaniza a través de las imágenes que aparecen y desaparecen como las mareas en cada poema.

El autor divide su libro en siete instantes, en siete riberas, en siete encuentros donde su voz se repite en la palabra orilla, como si se tratara de un límite, pero un límite en movimiento. Como la poesía, en constante ebullición.

El mar, ese inmenso charco donde habita la imposible, arroja a la tierra todo lo que su vientre contiene:

Sólo despojos
encuentra la orilla en su abandono
………………………………………..y se resiste a renunciar.

Humanizada, el borde del mundo acuático encuentra su sujeto en la vastedad firme de la conciencia. Tanto el mar como el yo hablante se combinan en una sola raíz.

La voz cantante comparte:

Y así nos vamos como el mar
cuando deja al descubierto su verdad.

La imagen, poetizada, recalca en lo oculto, en lo que habrá de mostrar lo que trae el mar o el alma humana. Y nos descubre “con las manos abiertas en bajamar”.

La marea aleja el mar de la tierra: la palabra se acerca a ella para intentar no perderla.

 

3

Siete, son siete los momentos de este libro: “Noche de la devastación” (de donde extrajimos los ejemplos anteriores), “Lecho quebrado”, “Arde la ausencia”, “Bajamar”, “Visión en la nada”, “Shining the fog” y “La hondura”.

El mar en movimiento permanente, el poema que se niega a detenerse continúa en el dolor, en la primera persona que aproxima al poeta al mundo del agua: como ola, orilla, va y viene. Se aposenta en la tierra para expresar:

Porque mis ramas no dan sombra,
sólo duelen.

Y luego, entre tantos afanes, una poética en la que nuestro autor parte de una frase que, como él mismo ha reconocido, le indicó Eugenio Montejo después de un recital juntos en 2001 en el Teatro Teresa Carreño, en Caracas:

Sostente en el poema, déjate sostener por él
en un mundo que se cae.

Se podría afirmar que el mar es una gran metáfora ontológica.

Traes el mar y las horas, disipas la espera

(…)

los giros del agua

(…)

Habituado a ser
orilla.

¿Quién es la orilla, el mar, o quien está en su límite? ¿El mar se hace orilla o el que se acerca a él?

 

Sus mareas, sus altos y bajos y la imagen de un hombre acostado en la orilla.

4

Bajamar, el legado de la profundidad: el lenguaje que aborda la poesía. Sus mareas, sus altos y bajos y la imagen de un hombre abandonado en la orilla, como si la muerte no dejara marcas, como si el oleaje borrara cada paso dado por el tiempo.

“Cuando miras las huellas dejadas por el mar…”, la mirada del poeta imagina la muerte, lo que se extraña: lo desconocido: “ser noche tan adentro”.

Y así: “Huella / sobre la huella de aquel mar que alguna vez…”, hasta “orilla deshecha en su porqué”, por la que el verso se recrea como aforismo, como conseja:

La vida un día nos iba a compensar
haberla conquistado entre preguntas.

El oleaje poético podría quedar suspendido en esta oración:

He dejado de ser…

Mientras tanto, el mar continúa su curso permanente: ser. Y su ausencia, la bajamar, ofrece al individuo la oportunidad de descubrirse a sí mismo y su lugar en el mundo sin juicio ni imposiciones:

Entré sin prisa a la ignorada región
donde todo era como en bajamar.

A un lado aquellas formas abiertas.
De frente la transparencia
y a lo hondo el murmullo del agua que te vas

tan libre para palpar cada cosa en lo hondo,
el mundo me apareció como el seno que acogía mis pasos
sin juzgar.

Era la plenitud de ser uno y hermano de todo.
El marjal
escanciando los rostros en sus tiempos.

Dios que no oprime pidiendo un precio por la libertad.

Alberto Hernández

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