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Espejos rotos, de Héctor De Alcántara

viernes 1 de diciembre de 2023
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“Espejos rotos”, de Héctor De Alcántara
Espejos rotos, de Héctor De Alcántara (Lector Cómplice, 2023). Disponible en Amazon

Espejos rotos
Héctor De Alcántara
Poesía
Editorial Lector Cómplice
Caracas (Venezuela), 2023
ISBN: 978-9804290466
56 páginas

1

A veces se siente la inocencia en un poema. Y es entonces la inocencia la que habla, la que se desliza con una gota de agua por la mirada de quien escribe el poema. A veces es toda una aventura despojarse del lado adulto y ver cómo la gota se transforma, se hace un charco, el sudor de un patio, un lago, el mar y hasta la señal clara de un sueño. De manera que la poesía es todo eso: la ilusión de que estamos escribiéndola o dejándola pasar para que nos asalte más adelante con una sorpresa.

Pero también la inocencia o la vertebración del pensamiento es un espejo donde la realidad se ve derrotada.

En los poemas de Espejos rotos, de Héctor De Alcántara, el lector se desdobla: al comienzo es el niño que imagina esa gota de agua, ese esplendor en la palabra. Después descubre que está leyendo música, que la rima en algunos de los textos es una suerte de obligación exigida por el texto mismo, porque la música lo habita desde antes de escribirse. De Alcántara combina la tradición del ritmo acompasado con la libertad del verso, ese que ambula trashumante por la imaginación y se vierte voz compartida.

Esa búsqueda de la musicalidad es la que da fuerza a este libro, en el que el libre albedrío del poema se compone desde una métrica que es cónsona con la mirada de quien mira el mundo. Entonces, aparecen las lecturas de los clásicos, ese cúmulo rico de tanteos verbales que han hecho de la literatura un cosmos dinámico, abierto a todas las interpretaciones.

El autor de estos poemas, textos, sensaciones, emociones, viaja en todos estos intentos.

Aquí leemos versos cortos, para respirarlos con premura, como si se fuesen a escapar del papel y se mostrasen como duendes silábicos en la lengua del lector. Pero no es así, permanecen. Esa brevedad del verso es la frecuencia cardíaca del poema.

El autor de estos poemas, textos, sensaciones, emociones, viaja en todos estos intentos: canta en el poema y también silabea con la libertad del verso libertino, audaz.

No hay un estilo que no tenga un reflejo: todos son eventos de una misma escena. La poesía —con rima o sin ella— es una hermosa invención de la soledad. Por eso los poetas o los artistas escriben o inventan otros mundos.

En eso anda desde hace tiempo este ingeniero de voces que es Héctor De Alcántara, quien no se detiene en modelos o altanerías escriturales: su libertad lo califica de ser un hombre de todos los tiempos.

 

Destacan en este libro las ganas de seguir diciendo de la ingeniería de la imaginación.

2

La soledad, el vacío, el fracaso, los recuerdos, un grito, el laberinto donde el tiempo se detiene: la poesía destaca su poder en estos versos que, si bien nadan en dos aguas, entre lo tradicional y una búsqueda personal, abundan en imágenes en las que la sencillez ahonda en sucesos que protagonizan el hoy cotidiano: “matanza sin pudor ni color”, “dolor gris, horror, gris, muerte gris”, “cadáveres amontonados”, “discursos cargados de odio”, “familias sin hijos ni padres”. Una letanía de tonos que se reflejan en ese espejo en el que nadie logra escapar de su realidad. De allí que “las estrellas también mueren”, y el tiempo es una bestia que acorrala las palabras y las envuelve en un libro que nos lleva a un relato: “Érase una vez un tiempo / —no tan lejano— / cuando estalló de pronto / el diccionario / esparciendo las palabras / por todos lados”. Especie de microficción que contiene todas las imágenes posibles porque contiene también todas las aventuras de ese gran volumen donde está el universo de las palabras. La poesía lo hace posible.

Los temas se aferran a la manera de decir de quien escribe el poema. El tiempo, ese gran artificio que nunca deja de estar presente, podría llegar a su fin: “La crisis que asesina a la gente / también está matando al tiempo”.

Destacan en este libro las ganas de seguir diciendo de la ingeniería de la imaginación, desde el naufragio del diario devenir, desde el deseo de que algún día estos versos sean leídos, más allá del mar y la primera persona que lo indaga.

Alberto Hernández

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