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La niña del ingenio, de Georgina Licea

sábado 2 de diciembre de 2023
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Georgina Licea

El testimonio de vida de Georgina Licea, desde su infancia en Cuba hasta su exilio en Venezuela, ha quedado recogido en La niña del ingenio, hermoso libro ilustrado por Ender Rodríguez y cuya presentación es el sábado 2 de diciembre, a las 11:30 de la mañana, con palabras de Virginia Aponte, directora de Ago Teatro; Graciela Yáñez Vicentini, poeta y gerente cultural, y Yoyiana Ahumada, escritora e hija de la autora. En la actividad participarán también la cantante y actriz Bárbara Acevedo y el guitarrista y actor Mario Alejandro Becerra. La cita es en la librería El Buscón, ubicada en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes, en Caracas.

 

“La niña del ingenio”, de Georgina Licea
La niña del ingenio, de Georgina Licea (2023). Disponible en Amazon

La niña del ingenio
Georgina Licea
Ilustraciones: Ender Rodríguez
Crónica
Caracas (Venezuela), 2023
ISBN: 979-8854070577
52 páginas

1

He aquí a una niña que habla desde la ausencia de su tierra, de su isla enclavada en el corazón del mar Caribe. He aquí la voz de una mujer que dice desde sus recuerdos su tiempo en aquella lomita, en el ingenio de la caña de azúcar tan común en Cuba en los días de su relato.

He aquí a una niña que cuenta con muchos años en la mirada y quien narra la nostalgia de su pasado, de su niñez traída a este ahora cuando la memoria sigue siendo el ancla para mantener el alma cerca de sus amores: su isla, el olor de la tierra, los cuentos nocturnos de la cuidadora que era como una segunda madre, el paseo en bicicleta, las palabras y el horario del maestro de la escuela, la voz de la madre y el cielo abierto de Cuba.

Georgina Licea vive en Venezuela desde hace décadas, desde que se impuso en la isla el imperio de esa perversa alucinación llamada revolución cubana. Georgina Licea cuenta desde su casa, desde su solar, desde su lomita que es decir el patio alto donde respiran todas las ilusiones. Georgina canta con su voz porque quien escribe lo hace con la gracia de la inocencia, con la voz de quien dice estar loca, pero con la intensidad de quien sabe que el mundo ha sido dislocado, pero no su pasión por su país y por los suyos.

 

Los que han experimentado el exilio, el destierro, conforman una gran familia, un inmenso territorio afectivo.

2

Este es un relato donde el poder de la nostalgia es superado por la manera de decir el pasado: se trata de un relato tan personal que se convierte en la historia de todos, porque los que han experimentado el exilio, el destierro, conforman una gran familia, un inmenso territorio afectivo que crece en memoria, en aliento para quienes en estos nuevos tiempos reciben el mismo castigo, el de ser expulsados de la matriz de su madre tierra y expuestos como rostros que serán reconocidos con el pasar del tiempo como nuevos ciudadanos. En este caso, como venezolanos que aún conservan y conservarán en el alma el acento, las costumbres y los colores de su nacionalidad.

 

3

Quien lea este libro de Georgina Licea podrá identificarse plenamente con su legado: viene de Cuba, vive en Venezuela. Se trajo de Cuba el olor de la hierba recién cortada, el sabor dulce de la caña, el ritmo de sus bailes, el son de quienes danzan con el tiempo y con el aire.

Quien escribe este libro sigue siendo cubana. Su identidad está anclada en la memoria. Su labor ha sido desplegada académicamente en Venezuela. De manera que se trata de una niña que habla desde una edad provechosa, una edad vivida, para seguir siendo la niña en la bicicleta de varón que le regaló su padre allá en su provincia insular.

Al comienzo de su testimonio dice:

Tengo sesenta y cuatro años, porque “ellos” lo establecieron así. Ya no soy cubana, soy venezolana. Es mi nueva identidad…

Todos los años de la llamada revolución son los años que calza esta niña en Venezuela, que hoy nos habla desde su experiencia como memoria que es, desde la nostalgia, la tristeza, pero con la fuerza necesaria para continuar relatando su vida, su paso por esta la otra tierra, la que la cobija, la que la abriga y hace posible sus palabras en un bello libro.

 

Con cada palabra de Georgina Licea de este libro, ella retorna a Cuba.

4

En el prólogo de esta edición Virginia E. Aponte señala lo siguiente:

Cuando contamos una historia el dolor se vuelve más llevadero y la nostalgia se hace abrigo que nos arropa, con un dejo de tristeza que permite volver a lo perdido.

Con cada palabra de Georgina Licea de este libro, ella retorna a Cuba. Recorre con la mirada cada rincón, cada cañaveral, cada sonido de la molienda.

Por eso, a pesar de que se estableció en Caracas con su hija, los recuerdos continúan siendo parte de esos espacios donde la niñez se paseó con los amiguitos en dos ruedas sobre la tierra de sus ancestros.

Alberto Hernández

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