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¿Qué quieres que te lea?, de J. R. Spinoza

domingo 21 de enero de 2024
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J. R. Spinoza
El escritor mexicano J. R. Spinoza (H. Matamoros, Tamaulipas, 1990) obtuvo con Qué quieres que te lea? el Primer Premio del Noveno Concurso de Cuento Infantil del Centro de Actividades Culturales (Ceac) de la Universidad Autónoma del Estado de México.

“¿Qué quieres que te lea?”, de J. R. Spinoza
¿Qué quieres que te lea?, de J. R. Spinoza (Uaemex, 2022). Disponible gratuitamente en la web de la editorial

¿Qué quieres que te lea?
J. R. Spinoza
Literatura infantil
Ilustraciones de Jesús Eduardo Solache Martínez
Ediciones de la Universidad Autónoma del Estado de México
Toluca (México), 2022
ISBN: 978-607-633-502-4
42 páginas

El tiempo es una araña que no para de tejer.
Mi abuelo Andrés, contador de cuentos.
El tiempo no está fuera de nosotros, ni es algo que pase frente a nuestros ojos como las manecillas del reloj: nosotros somos el tiempo y no son los años sino nosotros los que pasamos.
Octavio Paz

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La belleza y la ternura de la amistad encuentran tiempo y lugar en ¿Qué quieres que te lea?, libro para niños escrito por J. R. Spinoza e ilustrado por Jesús Eduardo Solache Martínez, quienes logran crear un territorio donde lo afectivo y lo maravilloso de los libros hacen posible que la existencia sea más pasajera, cercana al consuelo, a la esperanza: dos niños, primos ellos, se reúnen los sábados, uno, Fabián, para contarle cuentos al otro, Luis, quien no sabe leer y para quien los sábados son su día favorito, precisamente porque ese día se encuentra con los personajes de las historias que emergen de un gran libro pleno de ilustraciones que ambos, pero sobre todo Luis, disfrutan.

J. R. Spinoza logra mantener al lector pegado de las páginas hasta el final. Los niños que lean este libro, trazado y coloreado por Solache Martínez, podrán viajar por los cuentos para niños que siempre hemos leído u oído durante nuestra más tierna edad de oro, como dice José Martí, e inclusive durante nuestra adultez al leérselos a nuestros hijos y nietos.

Es un relato donde se muestra la solidaridad, el amor entre dos niños que reciben también el más cálido amor de sus padres y el de la señora Estela, madre de Fabián.

Los personajes se mueven para que los siempre curiosos pequeños se sientan en la comodidad de una historia que les compete, porque ellos, los lectores, pasan a ser los protagonistas, toda vez que todo lector, como destaca Cortázar, se hace cómplice de la felicidad o tristeza de quienes en el papel actúan: destacan sus habilidades o debilidades.

En este caso, la historia es un recorrido de anécdotas bellamente narradas e ilustradas donde tanto Luis como Fabián son el centro de atención, mientras los personajes referenciales destacan por la fuerza de su apoyo a los primeros.

“¿Qué quieres que te lea?”, de J. R. Spinoza • Ilustraciones de Jesús Eduardo Solache Martínez

Fabián se duerme por muchos años, mientras Luis crece, pero no deja de contarle los cuentos del viejo libro.

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El cuento narra y describe la enfermedad de Fabián, quien cae en un largo estado de coma: se duerme por muchos años, mientras Luis crece, pero no deja de contarle los cuentos del viejo libro de donde Fabián le leía a Luis porque éste no sabía leer. Fabián se convertía en una suerte de actor quien con voz cambiante hacía el rol de todos los personajes. Es decir, les daba vida, y pasaban a su vez a ser personajes del cuento de manera indirecta.

Pero ocurrió un evento que cambió los sábados de ambos: Fabián se quedó dormido y Luis, compungido, comenzó a leerle los mismos cuentos de antes (tuvo que aprender a leer a destiempo porque cursaba el kínder, ayudado por su maestra). Ambos crecieron y las historias se agotaron y también el ánimo. Se hicieron aburridas. El tiempo, personaje en movimiento, hizo lo suyo y Luis creció (como también ocurrió con Fabián mientras dormía), y comenzó en la universidad, pero no dejó de leerle a su primo. Recurrió a una biblioteca donde consiguió otros libros, otras historias, y así, aparecieron otros personajes que trastocaron la vida de Luis, mientras Fabián continuaba en su viaje silencioso en un tiempo que no le pertenecía.

El paralelismo temporal establece en este trabajo dos miradas que el lector niño o adulto podrá descubrir: el tiempo de Luis no es el mismo tiempo de Fabián, porque el de Luis progresó con las lecturas mientras el sueño de Fabián estuvo congelado en el eco del viejo libro que él le leía a su primo. Ese evento quedará al descubierto al final del relato.

“¿Qué quieres que te lea?”, de J. R. Spinoza • Ilustraciones de Jesús Eduardo Solache Martínez

La destreza del tiempo que habita en cada uno de los actantes suscita en el lector una doble lectura.

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Octavio Paz ha afirmado que “las palabras no viven fuera de nosotros”. Nos habitan, como el silencio y el tiempo detenido habitan en el cuerpo de Fabián y se mueve en el transcurrir de la vida de Luis. Esa Darstellung, que dice el poeta mexicano, define la representación, la esencia del lenguaje, instalado en la conciencia de quien ve a su primo acostado en una cama, con los ojos cerrados, alejado de la realidad; así, para seguir con Paz: “…el tiempo es nosotros mismos (…) continuo manar”, como los relatos de Fabián y luego los de Luis, lo que los hace “poseer un sentido: se repite, pero cada repetición es un cambio”.

La destreza del tiempo que habita en cada uno de los actantes suscita en el lector una doble lectura: la que establece la vitalidad de Luis y la que reposa en la quietud de Fabián.

Por supuesto, este estudio es para quien tiene en la crítica un referente académico, destinado al lector adulto obligado a convertirse en niño gracias a la historia que nos cuenta J. R. Spinoza, y que —seguramente— no tiene lugar en la lectura de algún niño. De modo que el lector de esta nota podrá tomarla —si lo desea— como una digresión.

“¿Qué quieres que te lea?”, de J. R. Spinoza • Ilustraciones de Jesús Eduardo Solache Martínez

El “sueño” de Fabián trajo otros personajes porque el tiempo obligó a Luis a invitarlos como compañeros de ruta.

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Volvamos al libro. Volvamos a Luis y a Fabián. Volvamos a sus vidas.

Ya los sábados no eran los mismos. Ya no era el día de “Ricitos de oro”, de “El gato con botas”, de “El patito feo”. La enfermedad de Fabián se convirtió en otro sábado. En otros muchísimos sábados. El “sueño” de Fabián trajo otros personajes porque el tiempo obligó a Luis a invitarlos como compañeros de ruta. Y así como “El flautista de Hamelin” inició una nueva experiencia sin ratones, aparecieron en escena esos nuevos sábados, cuando ya le había leído Luis a su primo más de cien libros, entre ellos El principito, Alicia en el País de las Maravillas, El libro de la selva, Los viajes de Gulliver, Peter Pan y Wendy. Pero siguieron creciendo en sus distintos tiempos, y así fueron convocados El conde de Montecristo, La historia interminable, Drácula, Las aventuras de Sherlock Holmes y El señor de las moscas.

Y así, Luis y Fabián “dejaron de ser niños”.

El tiempo, siempre el tiempo, en este caso, el tiempo de la universidad para Luis, lo obligó a regresar a los cuentos cortos. Entonces recurrió de nuevo al viejo libro ilustrado.

En un momento, la sorpresa conmovió a Luis y también al lector de afuera, al que escribe esta nota: Fabián despertó y pidió que su primo le leyera “El gato con botas”.

En el imaginario, en la frecuencia de las visitas, la pregunta: “¿Qué quieres que te lea?”, y otra vez el gato hablador, como una marca del pasado, de un tiempo que no pasó para Fabián. Seguramente, retornarán todos los cuentos que el tiempo dejó atrás para que Fabián y Luis vuelvan a la niñez, a la inocencia.

¿Qué quieres que te lea? obtuvo el Primer Premio del Noveno Concurso de Cuento Infantil del Centro de Actividades Culturales (Ceac) de la Universidad Autónoma del Estado de México.

Alberto Hernández

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