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Seis gotas para el océano, de María Eugenia Álvarez Brunicardi

jueves 18 de abril de 2024
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María Eugenia Álvarez Brunicardi
María Eugenia Álvarez Brunicardi cuenta en Seis gotas para el océano el encuentro de seis mujeres, de diferentes culturas e idiomas pero con similares actitudes y aptitudes, bondades y miradas dirigidas a mejorar el mundo.

“Seis gotas para el océano”, de María Eugenia Álvarez Brunicardi
Seis gotas para el océano, de María Eugenia Álvarez Brunicardi (2023). Disponible en Amazon

Seis gotas para el océano
María Eugenia Álvarez Brunicardi
Novela
Caracas (Venezuela), 2023
ISBN: 979-8393635398
165 páginas

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El título es sólo posible si la imaginación encara la verdadera razón del ser humano. El océano es un universo de gotas, pero en este caso son seis las que hacen el océano desde la perspectiva de quien las nombra y desarrolla sus biografías y dones. Entonces son seis mujeres que hacen un océano desde ellas como sujetos plenos de emociones y deseos de hacer del mundo uno nuevo con nuevos horizontes.

Seis gotas para el océano podría parecer una exageración, y qué bueno que lo sea porque de esa manera se puede llegar a entender que la inteligencia es posible al lado de la bondad, al lado de las ganas de emprender, de inventar, de ejercer la solidaridad, de querer estar cerca de la otra persona para hacer del mundo un paisaje mejor.

Estas seis mujeres, de diferentes regiones del mundo, lo logran. Por eso forman parte de ese océano de gotas donde ellas destacan. Seis mujeres para fundar otro océano.

 

Seis mujeres, seis gotas de agua en medio de un océano de intenciones, conocimientos y deseos por elevar la calidad de vida de seres maltratados por la realidad.

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Seis mujeres que se convierten en una a través de la amistad. A través de propósitos que las enaltecen. Una metáfora de los afectos en la que predominan el bien común y la inteligencia.

Seis mujeres, seis gotas de agua en medio de un océano de intenciones, conocimientos y deseos por elevar la calidad de vida de seres maltratados por la realidad. Seis propuestas vitales.

Desde ellas y por ellas el mundo se hace pequeño, porque se trata de seis conciencias que se encuentran gracias al tejido de las comunicaciones de hoy.

Se trata entonces este libro del tiempo de los encuentros entre esas seis mujeres, diferentes en cuanto a culturas e idiomas pero con similares actitudes y aptitudes, bondades y miradas dirigidas a mejorar el mundo, a ese que cada vez se hace más ajeno pero que también cada día se hace más cercano.

Ellas son Johary, “joya o gema”; Akiko, “mujer que brilla con luz propia”; Lucía, “brillante o luminosa”; Chandra, “brillante como la luna”, Dinora, “la luz”, y Elena, “antorcha brillante, deslumbrante, resplandeciente”. Cada una es un símbolo que representa sabiduría, conocimiento y humanidad. Cada una es ella y cada una de ellas es todas cuando se encuentran.

Así, la luz es el tema sembrado en estos seis nombres que han creado un universo de sensaciones, de acercamientos. La luz como imagen que se hace revelación, invento, creación desde la realidad, desde lo que a diario acontece.

Rodeadas por santa Teresa de Calcuta, un proverbio árabe y otro japonés, san Juan de la Cruz, Gandhi, Golda Meir, Viktor Frankl, Mario Alonso Puig y Rabindranath Tagore, estas seis gotas de agua hechas mujeres en medio de un océano de particularidades se vierten hallazgo a los ojos de María Eugenia Álvarez Brunicardi, quien las celebra, las da a conocer para que sirvan de ejemplo a la humanidad. Ellas representan la luz del ser, el brillo de la conciencia, un descubrimiento.

Existe una estética de la luz: ella desvela lo oculto, descubre los accidentes materiales y espirituales, pero también la belleza, la bondad y el tiempo que habrá de ser para ejecutar esas acciones. Desde esa luz va este libro, este documento testimonial, tomado de la realidad que se traduce en verdad verbal, en palabras vigorosas, en acciones, en una épica que se teje de un espacio a otro, de una cultura a otra, de una lucha a otra.

 

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La primera luz en aparecer, Johary, oriunda de Marruecos, de familia practicante del islam, del ala suní; ella, estudiada, soltera de veintinueve años, quien no está de acuerdo con la poligamia que su gente practica. Quien tenía exceso de peso, ahora delgada, diseñadora gráfica. Quien recorre la ciudad en bicicleta. Juega tenis y es nadadora, se encarga de ayudar a los pobres. Disfruta su trabajo y, como la sede central de la agencia se encuentra en Madrid, se ha dado a conocer en España, a donde por esa causa viaja mucho.

Akiko, la segunda gota hecha luz, japonesa nacida en Kioto, de padres abogados, de familia agnóstica, divorciada, con dos abortos espontáneos y un tercer hijo que nació sin vida. Fotógrafa profesional. Se une a un amigo, Tomeo, para fijar en sus imágenes a los marginales, pordioseros y mujeres de la calle. Entonces su proyecto crece y llega hasta Calcuta. También se internacionaliza.

Los lazos de amistad se estrechan entre ellas y se abre un nuevo mundo, un mar de oportunidades, gracias al hecho de que todas se encuentran y fundan un espacio de alegría.

Lucía, otra gota, otra luminaria, italiana de Bolsena con estudios en Florencia. Se unió en Madrid a Pablo Elizondo. Se casan en la primera ciudad mencionada y se van a vivir a Santander, España. Con cuatro hijos, ella, de lenguaje vivo y de hablar fuerte y alto, trabaja en una oficina de arquitectura. Un día sufre un accidente en la casa. Se quema con agua caliente y pasa tiempo en un hospital para quemados. Esa dura experiencia la lleva, una vez recuperada, a apoyar, como lo hicieron con ella, a niños que sufren por sus feas quemaduras. Se convierte en voluntaria en hospitales donde convalecen estos pacientes menores de edad. Se encontró con Johary en Tetuán e inició un renacimiento en su vida.

Chandra, la que brilla, natural de Calcuta, India, siempre presente en las fiestas del Holi donde se esparcen polvos de colores brillantes y agua coloreada y hacen de la gente parte de un jolgorio. Inspirada en Tagore, el gran escritor premio Nobel de la India, ofrece conferencias sobre la violencia de género y de apoyo a madres solteras y adolescentes embarazadas. Logra hacer contacto con Akiko vía Internet e inician una labor dedicada a salvaguardar la dignidad de las mujeres.

Y luego Dinora, la luz, nacida en Costa Rica, descendiente de polacos. Geriatra de profesión, la que le sirve para ejercer una gran labor social: charlas sobre la tercera edad. Penetra en un barrio peligroso de San José donde concentra su trabajo. Descendiente de judíos. Luego sufre un cáncer de mama. Es tratada por una mujer, Valeria, que practica la medicina tradicional china, y por una psicóloga caraqueña. Ambas la ayudan y supera sus pesadillas acerca del sufrimiento, el dolor y la muerte.

Y Elena, otra iluminación, otra gota en ese océano de revelaciones, quien vive en Caracas, en La Boyera. Ella, María Elena Castañeda Romano, psicóloga de 79 años, quien escribía y leía mucho. Especialista en escuchar y aconsejar, establece una suerte de conexión con la costarricense Dinora.

Es decir, los lazos de amistad se estrechan entre ellas y se abre un nuevo mundo, un mar de oportunidades, gracias al hecho de que todas se encuentran y fundan un espacio de alegría, para la alegría. Y así, el mundo se hace más mundo con ellas porque se cuentan sus sueños, sus planes, sus ilusiones. En consecuencia, gracias a su trabajo, las gotas son más y el océano es más grande, más profundo. Un tsunami como pronóstico para todos los seres humanos que logren acercarse a estas seis mujeres que hoy son un libro.

Alberto Hernández
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