

Mar de sargazos
Giselle Duchesne Winter
Poesía
Letralia-FBLibros
Caracas (Venezuela), 2024
ISBN: 979-8321806364
128 páginas
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Cualquier intento que indique alguna definición de la poesía tendrá como respuesta una multiplicidad de intentos fallidos, porque ella, la poesía, persiste en ser en sí misma, en los temas que toca o deja de tocar, en el tiempo en el que respira, o en el lugar donde se precipitan los signos que habrán de convertirse en misterio.
Todo poema es una contienda con él mismo. Todo poema es una representación de lo que pudo ser o podría ser: todo poema es un riesgo. La poesía, el espíritu de su corpus, deviene revelación, aventura, sombra o luz. También tópicos, todos los temas en un solo intento, en un libro en el que las imágenes ambulan como abiertas a cualquier interpretación.
Un mar de habitantes, un cielo abierto al vuelo de sus peregrinaciones. El enigma en un personaje que insiste en aparecer y sostenerse a través de la magia. Un mar donde el vuelo caracteriza la presencia activa de las metáforas: suerte de bestiario en el que el poema se desliza como un sueño donde viven panteras, gacelas, pero sólo como referencias, como ejemplos para darle forma a esa magia que la palabra convierte en poema.
Así, en Mar de sargazos, Giselle Duchesne Winter activa su imaginación a través del uso de los sueños, de definiciones que cautivan al lector porque lo conducen a crear nuevas imágenes que parten de las que viven en los textos.
Se trata de un trabajo en el que la autora se vale de todos los recursos para elaborar su poética: un ensamblaje de imágenes donde los personajes son sujetos tangibles, como águilas, culebras, insectos, pájaros, cangrejos, serpientes, víboras, alcatraz, tigres, mariposas, abejas. Personajes que suscitan una armonía que se combina con otras aventuras temáticas: el amor y el cuerpo como estructuras que complementan el juego de abalorios de toda creación en la que abundan los símbolos. Cada sustantivo convoca una reflexión que recuerda el aserto de Bachelard en El aire y los sueños: “La palabra es una profecía”. En tal sentido, este poemario de Duchesne Winter armoniza con esta definición del autor europeo, quien además habla de una “ley que atribuye necesariamente a una imaginación creadora uno de los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua”, los que son manejados por nuestra autora para darle cuerpo sonoro a su indagación verbal.
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Si habla de los cuatro elementos y se concentra en uno, es preciso destacar que la autora de este poemario se revela como una totalizadora: se hunde en su mar imaginario, el mar caribeño, el que muy bien estudió Germán Arciniegas en su libro Biografía del Caribe, pero que Duchesne Winter simboliza desde la pluralidad temática, dejando para un solo poema la presencia del título para cerrarlo con esta expresión definitoria:
Después se acaba
el principio de nada.
Mucho antes, la variedad simbólica a través del bestiario que confabula contra una voz tan íntima como “amor”, despojada de todo atavismo pero sí devenida metáfora donde el espíritu se hace cuerpo y navega por las palabras que, definitivamente, confirman la presencia de una poesía en permanente búsqueda. Así mismo, otro tema que ambula por el libro: “El tiempo se nos va en un suspiro”, para abreviarse en estos versos:
Todo emigra en mi cuerpo
hacia ti
el mundo deshojado
tu entrega
transforma
cada pétalo en el universo
Síntesis de los temas antes expresados como medulares.
Una imagen que aparece insistentemente: sangre, acompañada de otra para conformar metáforas variadas.
Van ejemplos:
los poros de sangre
la rosa manchada de sangre
las golondrinas sangran
En el lago salpica una gota de sangre
la estrella sangra de fuego
la rosa desangrada
el amor como sangre por las venas
la sangre invisible
el tigre sanguinario
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Desde “la euforia indefinida”, compleja definición como “última metáfora” del cuerpo, este poemario se enriquece con los temas que su creadora ha logrado incorporar como hallazgos: se trata, entonces, de un libro para pensarlo, tantearlo en silencio hasta lograr aprehenderlo desde esta oración asombrosa:
El tigre cabe por el ojo de la una tormenta.
He allí el océano anímico concentrado en la lectura de este universo de revelaciones.
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