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Escudos de cartón, de Corallys Cordero

viernes 28 de junio de 2024
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Corallys Cordero
La novela Escudos de cartón, de Corallys Cordero, es un registro literario de toda esa tragedia de Venezuela que ha dejado muchos cuerpos inertes en el camino.

“Escudos de cartón”, de Corallys Cordero
Escudos de cartón, de Corallys Cordero (Palabra Herida, 2023). Disponible en la web de la autora

Escudos de cartón
Corallys Cordero
Novela
Palabra Herida
Manizales, Caldas (Colombia), 2023
ISBN: 978-628-7628-86-1
200 páginas

1

Detrás de unos escudos de cartón está un país. Detrás del nervio juvenil, enfrentado a una dictadura, está el país de los hijos, los mismos que Andrés Eloy Blanco cantó en “Los hijos infinitos”. Detrás de ese vocerío de la calle encendida está lo que se presume es el futuro, hoy truncado por las balas, el gas enrarecido, las torturas y el veneno ideológico.

El relato de una aventura que aún no termina, y que tiene su génesis rebelde en unos personajes reales, tan reales cuyos cuerpos muertos continúan siendo un reclamo, que se ha convertido en la voz de todos, en el eco del país vivo, vibrante frente a la perversión del poder. Todos los personajes de esta historia, nuestra historia, son sensiblemente reales, tanto que se han vertido ficción en el dolor familiar y colectivo, como una firma imborrable, como la marca que el tiempo descubre ante el mundo.

Escudos de cartón es una novela. Escudos de cartón, esos que en Venezuela vimos en las pantallas y en las redes, es hoy una novela, el tejido dramático de una escritura que se desnuda frente al lector en palabras, en las mismas palabras que las víctimas o protagonistas de la realidad mostraron al mundo en medio de gritos, heridas y sangre. Se trata, en consecuencia, de una muestra verbal sensible en la que el totalitarismo obligó a muchos jóvenes a convertirse en guerreros de las calles, en cadáveres sonrientes, en ángeles bajo el sol, el humo y la metralla.

Desde el mismo instante en que se instaló el régimen militar, muchos venezolanos destacaron sus dudas: se aproximaba un desastre. Y así ha ocurrido. Por eso esta novela de Corallys Cordero es un registro literario de toda esa tragedia que aún continúa su avance, que ha dejado muchos cuerpos inertes en el camino, en medio de ráfagas, disparos de civiles y militares, bombas, tanquetas que atropellan a los manifestantes, maldiciones desde el poder, desde la hegemonía del odio.

Esta novela es una puerta abierta contra el olvido. En efecto, es una novela literaria, pero su motivación ha sido denunciar, no dejar pasar lo que ha ocurrido con tantísimos muchachos, estudiantes universitarios y de liceos que fueron masacrados por las hordas uniformadas y vestidos de rojo, escudados en su poder, motorizados, engendros bautizados como “colectivos”, pagados por el poder para hacer daño, acosar, perseguir, vigilar y hasta matar a todo aquel venezolano que ose enfrentar las brutalidades de quienes manejan las armas en Venezuela.

Por tanto, como toda novela que registra la historia, es una novela política. Es una novela que extrae toda la verdad mediante el juego ficcional para hacerla más real, más dolorosa.

Detrás de unos escudos fabricados por los mismos jóvenes y por muchos adultos, vecinos, comerciantes, entre otros, que ayudaban a elaborarlos, está un país, el país del futuro ansiado, el país que no quiere vivir bajo el terror, el país de la emoción compartida, el país que quiere ser un país unido, un país sin el odio sembrado por quienes se dicen revolucionarios.

Corallys Cordero la escribió con toda la fibra nerviosa de su voluntad afectiva, dolorosa, la misma voluntad que se siente cuando se lee en el poema de Andrés Eloy Blanco, usado como epígrafe, el dolor que se siente por la pérdida de un hijo, de esos hijos infinitos que seguirán siendo el país que se sueña.

 

2

Vaciada en capítulos que se van alternando espacial y temporalmente, suerte de yuxtaposición de eventos en los que los personajes se mueven, esta novela es un compendio de relatos que se van atando desde la muerte del personaje núcleo, Elisa, una muchacha que fallece producto del disparo de un francotirador. Ella, la joven muerta, no formaba parte de las protestas, pero sí un amigo. Desde ese instante, desde el primer escaño de la obra, se revelan las acciones que arman la historia: los personajes, todos, son actantes que la ficción rescató de la ficción: el libro los hizo la verdad que los venezolanos hemos visto detalladamente en la televisión, en las redes sociales o como protagonistas de esas protestas que dejaron cientos de jóvenes muertos, heridos, torturados o fuera del país para poder salvarse de la salvaje persecución de un régimen criminal. De esta manera, los nombres Elisa, Jeremías, Aníbal, Alejandro, Amelia, Oscar, Emilio, Misael, Venancio, Bartolo, entre otros, actantes de la trama opositora, y los que aparecen como sujetos de acción contra ellos, conforman una novela donde nuestra historia reciente se confirma como un testimonio, como un documento que alimentará a los tantísimos más que servirán para que las generaciones del futuro tengan en cuenta lo que sucedió en un país llamado Venezuela, entre 1998 y 2019, que es cuando la novela cierra la historia, pero que para el lector, también víctima propiciatoria, tanto dentro como fuera del país, la sigue sufriendo mientras continúe en el poder la bota militar opresiva.

 

3

Esta es la biografía reciente de un país. Es el inventario del odio, de las luchas contra la corrupción, el abuso de poder y la concentración de este poder en manos de unos facinerosos, militares o civiles, que se entronizaron contra las instituciones y las destruyeron. Es la biografía personal y colectiva de un país joven desde sus jóvenes inmolados, desde sus estudiantes, obreros o muchachos de diversas condiciones que tomaron la decisión de enfrentar los desmanes de un régimen que se desnuda a diario por su violencia, sus fraudes, trampas, crímenes, asaltos, tráfico de todo tipo de mercancías que han convertido el mapa del país en un abrevadero de espías, traficantes, mercenarios, torturadores, asesores militares, tentáculos que han hecho de Venezuela un centro de atención mundial.

A partir de la injusta muerte de una adolescente, Cordero hilará otras historias que convergen con las tribulaciones producto de esa muerte y de otros avatares provocados por las políticas del régimen: cárcel, desapariciones forzosas, torturas, exilios, entre otras maldades que siguen siendo parte de la historia extraliteraria, porque la novela, extraída de una verdad incontrovertible, es la verdad de este momento, el continuum de un diarismo que tiene en la mira al venezolano como víctima.

Escudos de cartón narra desde el comienzo de todo en aquella Caracas de finales del siglo pasado y se extiende hasta el país del exilio, confirmando la certeza de que la diáspora es una vertebración que hace de esta novela parte de todo el registro emocional de quienes han sido protagonistas de esta historia, tan real como increíble para quienes respiran otros aires. De modo que es una vívida y vivida trama por quienes respiramos el enrarecido ambiente tropical de un país movido por la hiperbolización de la “política”, de una política que va más allá de ella misma, que es en realidad delincuencia común y corriente.

Varias vidas, la trunca de Elisa y las de sus compañeros de viaje hacia las sombras, conforman esta historia de una generación golpeada, maltratada, criminalizada. Es la biografía de la familia, de una clase media destruida y desprestigiada. Es la biografía de la miseria, de una economía quebrada. Es la biografía del mismo lector nacional que se ve retratado en cada segmento de insulto, en cada fragmento de gritos desgarrados, en la desnudez de un hombre que camina en medio del humo con una Biblia en la mano; en la mirada iluminada de un muchacho que sostiene un violín mientras lo inundan de gases lacrimógenos; en la mirada de quien muere abrazado a un compañero de escudo de cartón. Es la biografía de un cuerpo inerte llevado en una motocicleta. Es la biografía de jueces vendidos, de jueces destituidos, de jueces allanados, de esbirros y ángeles. Es la biografía de un crimen. Es la biografía de la criminalización de la opinión pública. Es la biografía de la censura.

Es una tesis narrativa bien escrita, bien armada, cuyo tejido nos conduce a pensar que, más allá de la literatura, de esa literatura que hiere, hay un ensamblaje psicológico que permite elaborar una obra de excelente factura que servirá para descubrir, develar, dejar al descubierto lo que muchos no han querido ver, lo que muchos han visto y no han podido explicar o lo que nadie vio y se les presenta la oportunidad de leer esta novela: que quien la tome en sus manos pueda saberse también protagonista detrás de un bien construido escudo ya no de cartón sino de un material que lo salve de la maldad, de los disparos y del tiempo detenido.

Alberto Hernández
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