
...la jornada de un hombre que hace toda su historia, en tanto este hombre es no importa quién, en tanto su destino y su personalidad son cualquiera, en tanto su pasado y su porvenir forman parte fácilmente de cualquiera de las jornadas de su vida.
James Joyce: Ulises
1
La poesía siempre será un viaje, una búsqueda permanente del tiempo y de un lugar. Será parte de un relato que se queda grabado en la memoria colectiva. Será el cuento de un duende que aflora y crea tantos sonidos como caminos para el viajero. Así, la poesía deslumbra por su capacidad para dar a conocer el alma de un país donde las leyendas forman parte de su cultura, de sus costumbres, de sus sueños y pesadillas, de sus travesías, que son tantas como tantas las palabras que hacen vida con el paisaje y con el clima de quien escribe para no olvidar o para dejar sentado que los antiguos cuentos de los abuelos, de los muy viejos que usaban otros sonidos, aún suenan en los distintos rincones de un país llamado Irlanda, donde el poeta José Luis Ariel Méndez ha creado un hermoso recorrido verbal, enriquecido por los nombres de los lugares donde estuvo o está su ánima, en búsqueda de la esencia de las revelaciones de quienes una vez fueron niños y como adultos siguen recreando historias para seguir viviendo.
Y para eso está la poesía.
El viajero poeta escudriña, indaga, boceta, dibuja con su voz cada nombre, cada pueblo, orilla de mar, callejuela o bar donde disipar el cansancio, donde dejar el polvo de los distintos caminos andados en esa tierra de duendes, leyendas y ensueños donde el soñador, el poeta que imagina, ha sido capaz de construir otro mundo, otra geografía desde las palabras añejas y con las palabras de su hoy particular poético.

En busca de Shaun-Mor
José Luis Ariel Méndez
Poesía
Ediciones Vitruvio
Madrid (España), 2025
ISBN: 978-8494402494
136 páginas
2
En busca de Shaun-Mor es el poemario con el que José Luis Ariel Méndez obtuvo el accésit del Premio Vitruvio de Poesía en virtud de la lectura de un jurado compuesto por Cova Sánchez-Talón, Silvia Roa y Pablo Méndez. Vitruvio, la editorial convocante de este galardón, lo publicó en su colección “Baños del Carmen”.
Este viaje escrito contiene siete estancias, siete estaciones que trazan la ruta de la voz que crea una lectura. Así: “El sentido del viaje”, “Un poeta en la tierra de los duendes”, “Sinfonía Irlanda”, “Como decía Kavanagh”, “Conversaciones con Cú Chulainn”, “Caminos del aguacero” y “En busca de Shaun-Mor”. Es decir, toda esta composición da cuenta de una aventura que nos permite a los lectores sabernos visitantes de una tierra en la que abundan el misterio, los ensueños; de allí que el poeta diga en uno de sus versos que En un país de leyenda / nadie camina por la realidad, hermosa precisión en la que aparecen, entre otros, los nombres de ciudades y pueblos como Waterford, Cork, Dublín, la Isla de Claire, Longford, Ardagh... donde El tiempo también es otro y viajar, como dice también Machado, es hacer camino al andar.
El poeta que es Ariel Méndez concentra la riqueza de su poesía en versos iluminados, al decir que Jamás somos los mismos al llegar o Uno es viajero desde que nace. De manera que tanto el que arriba como el que acaba de llegar al mundo se saben portadores de caminos, de paisajes, de distintos colores y acentos.
Un aforismo nos detiene con este verso:
El amor nunca es culpable, sólo despierta
el odio hacia uno mismo
por haber amado en vano.
Una visita al Temple Bar, antro donde la fe está en seguir recorriendo detalles y recuerdos, para afirmar —una vez más— que Todo país encantado se recorre / en la alabanza de la patria que elegimos.
Irlanda es en consecuencia una de esas palabras elegidas desde la poesía.
3
La antropología de un viaje: el estudio del sujeto hombre mientras se desplaza por los distintos paisajes, por la anatomía de un lugar. Todo viaje contiene una épica, sostiene una epopeya por muy insignificante, personal o colectiva, que a su vez contiene un drama donde se agitan todos los temas y asuntos relacionados con el tiempo y el espacio transitados y luego convertidos en palabras. Este viaje encara una búsqueda.
El autor de este volumen es entonces el que marca los hitos de su travesía, pero también teoriza acerca de lo que piensa en relación con un personaje que escribe lo que ha encontrado, lo que ha visto, negándose.
Un poeta que odia la poesía,
que tiene alergia a las palabras,
terror a la belleza...
Busca un lugar para pensar, para darle forma a su existencia a través de imágenes surreales que sorprenden:
Un día es el momento más pájaro y más ventana.
Tanta palabra gorrión ante estas migas del hambre.
Llega la luz del norte y se orilla donde el asombro.
Esa épica, esa epopeya tan personal, dedicada a reconocerse en las distintas geografías, lo hacen cercano a aquel Ulises, precisamente Leopold Bloom, irlandés, quien en un día favoreció el recorrido del Ulises de Homero.
La poesía de Ariel Méndez revela una sensibilidad profundamente atenta al entorno, capaz de traducir en palabras la lluvia, el verdor y las sombras legendarias de Irlanda. Recorre estos territorios emocional y simbólicamente, como si cada poema fuera una forma de habitar sus pueblos, sus costas y sus voces. Así como Joyce hizo de Dublín una ciudad inseparable de la literatura, Ariel Méndez dibuja con sus versos una Irlanda íntima y persistente, cuya topografía —física y afectiva— podría reconstruirse desde la memoria de sus imágenes.
4
La voz y el cuerpo del poeta se duelen. El Tramadol revela su poder pese a no vencer el dolor de la vida, y así nos conduce el autor entre malestares y un humor que transgrede al mismo dolor:
Me duele todo.
Huesos, articulaciones, vesícula, cabeza,
cervicales, la cumbia de mis vecinos, niños, piqueteros,
Banco, préstamos y deudas, alquileres, seguros…
Y hasta la mancha que acosa vulgarmente en la pared.
Y luego, como pájaro sin alas, añade: Y yo, / sin poder volar sobre tu cuerpo.
Los nombres de artistas y poetas conocidos forman parte de esta épica en la que nuestro autor se encaminó: Sinead O’Connor se asoma a la ventana / con el cabello corto y sus rápidos deshielos, como una sirena recién salida del mar. Y así, Me enamoré de Eavan Boland / y me acosté con sus poemas. / Siempre me acuesto con ellos / cuando faltan Muldoon, Mechan o Macneice.
El imaginario de Ariel Méndez se extiende más allá de la realidad. La comparación con lo que no está, con lo que pudo haber estado: una metrópolis, un zumbido humano en una calle y este texto:
Como una ciudad que no figura en los mapas,
después de una infructuosa travesía,
apareciste tú, la impensada,
la única y refrescante
como primera lluvia de verano,
como la playa cuando se pone el sol en Downhill.
5
Este Bloom sigue su búsqueda, su camino por distintos puntos de Irlanda:
Esta noche, el tiempo viaja en avión a Belfast.
Los cielos se parecen a sábanas rasgadas. El invierno
se ha transformado, de un día para el otro,
en densas acederas, en agitados sabucos, en hojas de ruibarbo.
La poesía adquiere nacionalidad. El idioma, el acento, la manera de gesticular, de usar los modismos, advierte de una diferencia: no soy de aquí, pero pretendo pertenecer. Así pudo haber pensado alguien en el poema que ahora nos encara:
No hace mucho, yo era un extranjero
en estas tierras violáceas. Sabía las palabras
y sus cosas, comía de la mano
de la cordialidad, no me sentía extraño,
ni grande ni pequeño. La distancia,
más que llanto, me otorgaba perspectiva.
Aquí nunca me dolía el rostro
cuando hacía frío (...).
Irlanda es en estas páginas el escenario de la revelación y del naufragio, pero también de la pertenencia simbólica y del deseo. El viaje ha sido valioso no por haber hallado algo, sino por lo que ha dejado al descubierto: un modo de estar en el mundo, de vivir entre la memoria, la poesía y la pérdida.
El tiempo ha pasado, la poesía es el paisaje que se reconoce en las nuevas palabras, las encontradas.
- Huerto de lirios, de Rosana Hernández Pasquier - lunes 20 de abril de 2026
- El alma por la boca, de José Iniesta - lunes 13 de abril de 2026
- La seriedad del niño que juega, de Florencio Quintero - lunes 6 de abril de 2026


