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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

El refugiado, de Yaara Ben David

martes 4 de septiembre de 2018
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Yaara Ben David

Yaara Ben David, poeta, crítica literaria y artista plástica israelí. Licenciada en Literatura Hebrea y Filosofía de la Universidad de Tel Aviv, obtuvo una maestría en Literatura Comparada en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Entre 1982 y 2015 publicó nueve libros de poesía y dos de crítica literaria. Sus poemas fueron traducidos a seis lenguas y se publicaron en importantes revistas literarias de Israel y del extranjero. En 2017 se publicó una recopilación de sus poemas en inglés, Blood Red Strawberries. Su obra obtuvo importantes premios en Israel. Vive en Tel Aviv.

1

La cantidad de lágrimas en el mundo es fija, sólo su lugar
varía como el mercurio. Cuando una persona llora,
otra cesa de llorar, pensaba el gran Beckett,
hay quien opinaba distinto que el llanto es un violín enorme en un mundo estremecido bajo el arco de la justicia
de un lugar a ningún lugar. Una piedra que rueda.
Quién soy yo, pregunta un refugiado anónimo y hambriento que se despierta en un tiempo lejano
coge a su niño y a su atado con los dedos abrasados del frío,
contagiado de aquel alarido sobre el puente de otro siglo.
Caminar y caminar hacia las luces parpadeantes de una pequeña casa, consolarse con los árboles de hojas perennes.
En tiempos de maldad la patria atada en un hatillo agujereado
con él irá a todas partes.
Y cómo se podrá dejar en heredad una patria bajo otros cielos.

 

2

Lo que la tierra no sabe lo sabe el firmamento estrellado.
Lo que la tierra no alcanzó a engullir lo bebe el mar ebrio
Y lo arroja a la playa. Y la luz es una tierra de nadie
Entre planear y forzoso aterrizar.
Quién soy yo, lanza el hombre una pregunta
Como un pájaro raro en su vuelo.

 

3

Caminos. Rutas vocean la distancia
Imprimen el pulso de un idioma extranjero
Y quizá nada de esto existió.
Invierno obstinado. Una mujer y sus niños en el andén
Antes del anochecer.
Laberinto de fuga y nostalgia
Mas el abrigo negro del que camina delante de ella
Conserva todavía los olores
De un hogar lejano cuyas ruinas
Piden cuentas,
Y el puño de los reunidos bajo un regazo extranjero
Es el límite de cuanto se ha imaginado.

 

4

Un refugiado y su sombra en movimiento
Una estela de humo de un país en llanto quedó atrapada
En las espigas de lino en sus vestidos en su pelo en las imágenes
Que diseña su aliento, en el hielo su rostro, flores ardientes.
La palma de sus pies, un lobo estepario.
La sombra de las montañas huye, luego el diluvio.
Al lado de las vallas un hombre partido ya no volverá sobre sus pasos.

 

5

Yo soy la resaca de la marea de mis padres que
Emigraron de Ur Kasdim
Y llegaron hasta aquí, conturbados por el vino de dátiles
Y por el alarido de un violín colgado de los sauces.
Aun en la pequeña hamaca de la infancia golpeo el aire
Viajo hacia la luz
Desde la tierra
Estoy en su seno en el borde violáceo de la tarde
Mis secretos en los resquicios de mi alma
La miel de la ceguera bajo mi lengua.

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