
Desde la “egoteca” de Luis Barrera Linares nos viene esa certidumbre de que lo que vamos a leer nos conducirá a una extraña emoción en la que se juntan la ironía, el humor negro, crudo y hervido, con la crítica como herramienta para sacudirle la realidad a quien han creído que vivir o escribir son asuntos estrictamente posibles. Pues no. Se puede vivir sin escribir y se puede escribir sin vivir. Sujeto a discusión, queda en manos de los lectores sacudirse el polvo de los fantasmas y seguir estas letras que, seguramente, también podrían provocar urticarias, sonrisas, modismos morales y hasta calambres.
Lo anterior se contradice en tanto que Febricio Persa no aceptaría tal premonición. Pero aquí vamos.
Luis Barrera Linares es un gran provocador. Una suerte de tornillo suelo de nuestra literatura, que se encarga de aliviarnos la existencia con unos inventos, con unos artefactos literarios donde la inteligencia se alborota y hace posible que la del lector aparezca también de cuando en vez y de vez en cuando. Barrera Linares es un puntilloso escritor quien con el humor hace de las suyas y de las nuestras y hasta, burla burlando, se reconcilia con los símbolos, que es decir mucho, porque sus personajes suelen estar frente a nuestros ojos, no en ficción, sino en la realidad zumbante y cantante.

Cruz y ficción huele a Semana Santa (la duda melódica también tiene derecho), pero si nos metemos de fondo en el título no es más que un juego donde la cruz existe, pero la ficción es más verdad que todo: alguien es llevado al calvario y clavado en una cruz, pero de mentira, por supuesto; de lo contrario nos acusarían de homicidio sagrado. La crucifixión como relato, como justificación para tentar al demonio de la crítica. Nuestro autor lo hace con la soberana intención de dejar un inri en los lectores.
¿Y quién es el crucificado?
La historia de este libro tiene muchos referentes lúdicos. El autor nos lleva de la mano para acercarnos a Rafael Bolívar Coronado, uno de los personajes de nuestra historia literaria y política, famoso por sus trampas, mentiras y fraudes. Tan interesante sujeto se disfraza en este libro como Febricio Persa (eso lo queremos suponer). Febril personaje que recurre a todos los caminos para hacerse visible como escritor.
Todo lo que Barrera Linares usa como epígrafes en este libro lleva el cognomento de un plagio, así como Bolívar Coronado lo fue: un perfecto plagio él mismo a través de los cientos de nombres que usó para hacer lo que hizo: burlarse del mundo con títulos ajenos y extender la mano para recibir la “mesada” de sus víctimas. Digamos que este hombre fue el iniciador en Venezuela y España del cobrador de vacunas literarias.
Quien busque a Febricio lo consigue, para eso, parao está el Investigador submarino, quien pesca en mares revueltos por la mano del personaje protagónico hasta su muerte suicidada y mucho más allá de ella, hasta quedar en la imaginación clavado en una cruz un jueves santo de ficción.
Un salto desde un tercer piso abre la puerta de una morgue donde se determina que el sujeto, el personaje crítico de esta historia, se ha suicidado por las razones que hayan sido, entre ellas que no ha logrado su obra o no lo han leído como debe ser.
La muerte, en todo caso, es también parte del humor, parte de la joda, parte de la gran broma universal.
No sabemos si estas páginas que escribió Luis Barrera Linares son una novela, una tesis de desagrado para los que se vean en ella “retratados” o un proyecto tentativo para una investigación acerca de los tiburones de la literatura. Lo que sí es verdad es que se trata de una lectura en la que quienes la aborden no perderán su tiempo. Gozarán una y parte de la otra, porque aparte de estar muy bien escrita —que podría ser lo de menos ya que hay muy malas escrituras que pasan el examen de laboratorio— es un documento donde —repito y permiso— el humor, la ironía, el juego de palabras, una vez más nos recomiendan volver a los libros anteriores de Luis Barrera, entre ellos Parto de caballero, Cuentos en-red@-dos, Sin partida de yacimiento (2009-2018) y Breves y bravos (2014), entre los tantos otros que andan por allí hablando y diciendo en bibliotecas o en manos de algunos despistados lectores que, a lo cervantino, no se despegan de sus páginas.
- Cruz y ficción, de Luis Barrera Linares - lunes 15 de junio de 2026
- Dichos y bichos - lunes 8 de junio de 2026
- Corazón de agua, de Soriana Durán - lunes 1 de junio de 2026


