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Este texto forma parte de la antología publicada por Letralia el 20 de mayo de 2026 en su 30º aniversario
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Escritura
Prefiero el alma de los jaramagos.
Un cepellón de greda,
la desnuda raíz, palabra
que soñaba ser pájaro
y se posó en la copa
para beber esencia.
Huyó de los confines la fuente del deseo
como viajera y habitante nómada
de un dividido reino en el claro del bosque.
Seguirá dando fruto para los que caminan
sedientos de verdades que contienen saber,
frescura y alma, encendido temblor
para el que anhela lo profundo,
lo eterno indivisible, el sueño y la razón,
o la inocencia de amar como destino inabarcable.
Y, en ese zumo que refresca a muchos,
se halla la identidad del que lo habita:
La rama en la escritura del espejo
que inadvertida significa AMAR.
Certeza
Chorreaba la savia sobre el tronco
desde lo desgarrado de la albura.
Es la herida, pensé.
Nadie va a suturar lo que le inflige
que escriba en su corteza
la propia vida tan inexorable.
Llora esta luz y nos devuelve fuerza,
la materia es anillo que nos une
a un infinito que desconocemos.
Líquida consistencia que desliza
lo oculto y fugitivo de lo eterno
en un caudal que cabe en una lágrima
y anuncia siempre lo que no ha existido.
Epos
La vida es un viaje iluminado.
Lo sabes, pasajero.
Seguimos escribiendo
rozando hasta el más mínimo deseo
de arena con temblor de viento y agua.
La táctil plenitud que proporciona el gozo y el dolor.
Siempre, aunque no la busques,
la Poesía que brota es persistente llama.
Es la llama que llama y te convoca como fuego
de zarza por los amplios desiertos.
Es la sombra benéfica que avanza,
más allá de nosotros. Y más allá del tiempo.
Y más acá del mundo.
Travesía y zozobra que en silencio nos grita soledad.
Al fin y al cabo sabes que este epos,
que todo lo contiene y delimita,
se expande en lo expresado.
Y tan sólo sentimos y no sabemos,
aunque tengamos gran conocimiento,
viviendo la extrañeza del asombro.
Porque todo es real, sin realidades.
El tiempo vibra con sabor a luz.
Lo agridulce se funde
desgranado en los labios
con lo evasivo y fresco.
Nada te pertenece.
Ni siquiera la sed
de la granada.
Oráculo
Rumor de las tormentas interiores,
latido del dolor de la bonanza
dueño de los silencios y las dudas.
Clave de las preguntas sin respuestas:
Aparta de mi vida la hojalata.
La quincalla de la bisutería.
La hojarasca que prende.
La escarcha en la memoria.
Que pueda ver el bosque en la palabra,
múltiples perspectivas
desde las atalayas del sentido.
Frente a la hondura del conocimiento.
Desconociendo siempre.
Reiniciando.
Libre como ese filo delgado de las aguas,
vivas, frescas y puras,
emergiendo del légamo
de un manantial que brota
sin fondo ni propósito...
Desasosiego que me martirizas:
líbrame del Deseo.
Lenguaje
De pronto vi dos ríos
muy profundos
anegarse en sus ojos.
Y lo amé.
De tierra y cielo. De mares y de islas.
De ciudades y campos, de mapas ignorados,
de galaxias lejanas.
Está y no está desde ese antiguo anhelo
que la mueve a seguir entre el asombro y el conocimiento
la reflexión, la invisibilidad, sabiduría y desaprendizaje.
Te llega del origen de la Luz y de la incertidumbre
o de la opacidad.
A ella volvemos.
No entiende de dolores del alma, ni del cuerpo, ni de cotidianeidades.
Ni de facturas, ni de fracturas. Sigue brotando cuando se le antoja,
importuna en la noche, llega como un ladrón y te avasalla,
entra en el interior de los cajones recónditos del tiempo, zarandea los
silencios, no da tregua al reposo o al espacio, penetra en tu interior
y te desvela, pero si te rebelas es inútil. Te seguirá habitando
por los caminos de los interiores, sobresaltando el aire y la mirada.
No tienes ganas de garabateos, como en un sueño dices: “Déjame, no me sigas”. No le importa.
Recorre las ciudades bulliciosas, aunque es muy solitaria: el mar de Homero,
el de Finis Terrae, los ríos infinitos, el paraíso cercano donde la encina arraiga y florece el granado, o como en todo paraíso, si existe la expulsión
y llega ese dolor de no mirar lo mismo mientras te reflejabas en la felicidad,
penetra igual, tan avasalladora.
Es tan libre, profunda, subversiva.
Tan de naturaleza y tan cosmopolita, tan dura y tierna.
Tan universal.
(Eres tan importuna, tan insistente a veces, Poesía,
que no quiero seguirte,
que quiero abandonarte.
Y no me dejas...
No, no me dejes).
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