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Matsuo Bashō y El cantar de los cantares se unen para revelarnos este libro de Rosana Hernández Pasquier. Es decir, dos maneras de expresar el crecimiento, el brote místico y erótico, esa floración que hace del polvo, del barro, tentación de los cinco sentidos.
Huerto de lirios es el jardín de Hernández Pasquier en su casa de Villa de Cura. Es su mirada desde el corredor hacia el jardín donde florece el universo. Desde ese espacio, donde tanto afecto y dolor han sido parte de la familia, brotan estos poemas. Textos precedidos de una nota de la autora acerca del hermano fallecido, su música y su eternidad. Es la casa del huerto donde los lirios le dan forma a la mirada. Es el jardín donde —un día, otro día— un gato o un perro olisquean los tallos y las flores que allí se han sembrado.
Entonces, aparece la poesía.
El haikú es alma contenida. Es imagen resumida, voz de un adentro tan profundo que traza el pensamiento e ilumina. Esa forma de respirar lentamente, a corta distancia de la coherencia para decirnos que sí hay una manera de pensar sin necesidad de abarcar tanto espacio visible. El invisible es todo el texto, esas tres líneas que enriquecen la lectura, pero también poemas que se juntan mediante imágenes. Un haikú y un poema donde más líneas inflaman la imaginación.
Libro de aromas que conducen al erotismo, al más sutil erotismo a través de un huerto donde habitan las manos de una jardinera. Libro de flores, de lirios para ser leídos desde su olor, desde el roce que la brisa destaca en el pequeño huerto del hogar. Ahora es un huerto que pertenece a los lectores. Lirios que son ofrecidos desde la puerta de la antañona casa de Rosana Hernández Pasquier a todos los que abran estas páginas y sientan la presencia invisible de una naturaleza que habita un patio después de un pasillo y un corredor.
La autora escribe desde la memoria de los suyos cuando nos lleva a la primera página en la que habitan sus cercanos, los vivos y los ausentes. Los que pasan por un lado de su huerto y conciben que los lirios hablan.

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Publicado por El Taller Blanco Editores en Cali, Colombia, en el año 2026, este libro de Hernández Pasquier se entrega en imágenes, como el haikú, ese terso eco del tiempo, esa confesión que se afirma en la inteligencia: “Simple azafrán / lirios de costanera / ronda la luna”, tres versos, tres distintas imágenes que de pronto no se relacionan, pero que el buen lector podrá atrapar a través de su curiosidad como descubridor de asombros. Y de pronto, ese erotismo que se asoma en estas palabras: “vino mezclado / el trigo de tu vientre / valle torrencial”.
El haikú es una invención japonesa, sobresalto verbal, tres líneas que desbaratan el mundo, el que será reconstruido por quien se hunde en sus significados. Bashō, el maestro, alivia la lectura. Y la Biblia, en El cantar de los cantares, afirma la fe, el jardín del que se revisa mediante la Palabra.
Nuestra autora se vale del cromatismo floral para decirnos silenciosamente que el deseo, esa embriaguez, se cuela como sonidos intocados: “Remonta copa el aroma púrpura” y luego “Flor los botones / de tus gemelas crías / la luna llena”.
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Recojo del huerto estas imágenes:
Es tu cabeza / roja lana teñida / pace la noche.
pastoreo tu noche.
Racimos de vid / una sarta de cuentas / entre mis pechos.
Tu cabeza en mi pecho / es otro continente.
Gema granada el botón de tu boca.
Montes de ciervas / Moran las lunas nuevas / yo soy la rosa.
La rosa es rosa en lo claro y en la sombra.
mi testuz busca tu hendija / ilumina el alba de tu vientre.
La madrugada / guirlanda del ombligo / huerto de lirios.
entra en mi flor / tu rebaño de cabras / las azucenas.
Este libro constata que la imagen poética siempre será un huerto.
- Mil y una muertes, de Corina Oproae - lunes 4 de mayo de 2026
- La ruta de lo lejano, de Fedosy Santaella - lunes 27 de abril de 2026
- Huerto de lirios, de Rosana Hernández Pasquier - lunes 20 de abril de 2026


