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La fe silenciosa de la página en blanco

viernes 31 de julio de 2026
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La fe silenciosa de la página en blanco, por Rolando Gabrielli
No olvides, no importa quién diga la última palabra, sino que sea una palabra nueva y verdadera. 📷 David Aler • Unsplash

A mis desconocidos lectores

1

La página en blanco ha sido mi mayor influencia y también mi maestra. Es la que mejor conoce mis dudas, cavilaciones, frustraciones, logros, sobre todo, desvelos. El éxito es para la taquilla, la medida sutil por los astros alineados por el planeta. La poesía sigue su curso a lo largo de la historia y enfrenta con la vitalidad de sus emociones, palabras, a la muerte.

La poesía es un género que compone su propia música y dirige su orquesta, cuando lo considera necesario.

En esta época convulsionada, llena de agresiones, amenazas de profetas apocalípticos contra los más débiles, es difícil imaginar a un artista aislado en una nube contemplando cómo el mundo y el hombre arden en una misma hoguera.

El mundo, los que dirigen la verdadera orquesta, no ha necesitado declarar oficialmente una tercera guerra mundial para asistir al horror y al espanto de su propia obra maestra.

Todos estamos advertidos de que caminamos sobre una superficie de cristal como los elefantes que se balancean sobre una tela de araña y miran el vacío que dejan sus sombras.

Un siglo que pareciera sentirse a gusto con la estupidez humana que ejerce un dominio absoluto sobre la especie más inteligente de la tierra. Esa que se autodestruye.

 

2

La poesía eres tú mismo y todo lo que te rodea, tus lecturas, viajes, comida, tu vida, en una palabra. La sopa de letras es una vieja metáfora, pero es el mejor alimento para un poeta, ingerir el abecedario, diccionario y todas las páginas posibles de lo escrito y aún por escribir. Nada de comida chatarra ni de literatura folletinesca. En síntesis, simple, la poesía es vida, es tu presente perpetuo que va acumulando el pasado, viviendo el día a día, alimentando lo que eres y haces, tus propias circunstancias y una esperanza que se llama futuro.

La naturaleza en sí y la naturaleza humana pertenecen a este mundo poético, a la palabra que nombra, funda y llega a profetizar.

No olvides, no importa quién diga la última palabra, sino que sea una palabra nueva y verdadera.

 


 

¿De qué nos habla la memoria?

¿De qué nos habla la memoria
si no hay tiempo para el pasado?
Que el viaje comience,
aquí y ahora,
tenga principio,
pero no fin.
Sea nuestra aventura
y la palabra,
el santo y seña
de todo lo nuevo,
desconocido,
que viene
y nos asombra.

 

No sólo son palabras

Un poema,
déjalo
que se escriba
y cuente su historia.

 

2

La vida es un hilo,
se corta sin hacer ruido
y se vuelve anudar.

 

3

No te dejes
influenciar
por tu ignorancia.

 

4

Para salvar
el siglo,
cambia
de canal.

 

5

No pienses
en el poema,
deja que el poema
piense en ti.

 

6

Érase una vez
un poeta
que se convirtió
en un poema.

 

7

Más vale
que tu silencio
sea tan grande
que volvamos
a escucharlo
en los próximos
siglos.

 

La belleza

La inmortalidad
de la belleza
está en existir.

 

El bello tiempo

El bello tiempo
de la poesía
nace de sus primeros
pasos adolescentes,
es un ejercicio alegre,
libre, comprometido
con una palabra
que prueba sus alas
al salir del nido.

 

Dibujo tu rostro

Dibujo tu rostro
y mi mano
lo reconstruye
como si fuera
tu único rostro.
¿Pero qué más queda
cuando ya no queda
más que copiar tu belleza?

 

Germán Carrasco

Cómo se pierde la vida
y la poesía sigue su curso
en cualquier orden de cosas
y a nadie le importan
las palabras que el poeta
reservó para el silencio,
esa ocasión a la que nadie
escapa y llega con una sorpresa,
sorprendente.

 

El mundo es un espectáculo

El mundo es un espectáculo
en el amplio sentido de la palabra
y nadie puede negarlo.
En estos momentos cumbres,
de grandes festejos, nos muestra,
en 180 grados a la redonda,
la miseria humana como un espejo rabioso,
que gira sin sentido y expulsa toda imagen,
sin importar hacia dónde apunta su enloquecida
brújula y destino.
Ante unas privilegiadas multitudes,
que disfrutan sus noventa minutos de pasión y gloria,
se oscurece la humanidad toda,
empujada al vacío como si no hubiera mañana.
Imposible olvidar frente al espectáculo,
el día a día, con semejante fiesta y derroche,
escuchar el resonar de sus ruidosas voces
y ver que la historia será memoria,
sólo memoria.

 

Amor, no me leas

Amor,
no me leas
como un algoritmo,
mis palabras
son tus palabras.
Tú y yo somos
la fuente de todo
principio.
En nada cambiará
el día,
como la luz
a la oscuridad.

 

Posteridad

El viejo escribía sus memorias
para el olvido, solía decir,
y en el arte del ingenio y grandeza
decidió titularlas: posteridad.

Rolando Gabrielli
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