XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE 2024 Saltar al contenido

Donde la piel se hace silencio, de Gladys Ramos

lunes 30 de diciembre de 2019
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Gladys Ramos
En Gladys Ramos las palabras crecen, son germinadas por la fuerza que contienen, por la suavidad de sus tentaciones.

1

Que no sea requisito dejarse conducir por los amaneceres mientras dejamos de decir el mundo. Todo texto poético lleva el suyo en cada palabra, en cada pausa, en cada destreza de la voz que muchas veces se abre o se oculta.

Dos voces usa Gladys Ramos para construir este libro: piel y silencio.

Dos voces que se rozan en un título: desde los textos que leemos están presentes, insinuadas, destacadas: la piel se somete al clima de los afectos, al tacto o a la distancia de la mano. El silencio rota alrededor del gesto de tocar. O de la acción de ser tocada o nombrada.

La poesía es un arraigo que se naturaliza en el texto. En la piel o en el silencio habita, se hace y hasta se procura aliento para crear otras posibilidades. En Gladys Ramos las palabras crecen, son germinadas por la fuerza que contienen, por la suavidad de sus tentaciones: quien escribe desde esta perspectiva siempre encuentra el tesoro de los sonidos.

Cada poema es un milagro. Todo poema que se precie de tal lo es.

En estos de nuestra poeta los milagros se alcanzan con la mano, se tocan, se hacen piel. Y su silencio magnifica el sonido que abarca cada uno de sus versos.

Estos poemas son parte de una revelación: la poesía siempre viaja. No se pierde de vista.

 

2

Muestra de este libro inédito de la poeta maracayera Gladys Ramos:

A nadie le pido perdón por el minuto exacto de la rebeldía.
He sido amiga de la rosa abierta y en los andenes del aire
desnudé mi cuerpo para desafiar al asombro
A nadie le pido perdón por el pulso acelerado, por el grito,
por el escalofrío
Descolgué las cortinas arrugadas de la lluvia para diluir
la víspera de entrega
Sublevé la fábula del tiempo y aproveché el latido sigiloso
de la oruga en el vientre
Un ángel protegió las horas de mi desenfreno
A nadie pido perdón por mi atribulado traspié
Ahora busco la contingencia azul del mar y sus húmedos
metales de reposo.

 


 

Dormir sobre la máscara helada del espejo, transparencia en desalojo de la
noche.
Pequeña sombra sobre el lecho, signo de mi propia entrega, polen, sexo,
evidencia del antes.
Lanzarme al viento en este entierro, hueso fijo, soledad de liebre acorralada
Duele escuchar de pronto este frío golpe de arenisca en lo bajo

 


 

Espectadora de una vida que consume la llama en mis pupilas
Concentrada en el punto donde busco comprender mi esencia
Mi mente, potro salvaje, no sabe si galopa en los umbrales del cielo,
en el nirvana o en el paraíso de la media luna.

Alberto Hernández
Últimas entradas de Alberto Hernández (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio