correcciondetextos.org: el mejor servicio de correccin de textos y correccin de estilo al mejor precio

Saltar al contenido

En falso, de Gabriela Kizer

lunes 2 de mayo de 2022
“En falso”, de Gabriela Kizer
En falso, de Gabriela Kizer (FCU/Visor, 2021). Disponible en Amazon

1

Que no son suficientes cinco poemas para saber de un libro. La duda avanza. Sí, que son llevados de la mano en una suerte de mímesis, en una suerte de fijación en el espejo de una lectura futura. Y como no son suficientes, los hago imprescindibles en una breve nota en la que sólo cinco podrían ser todo el libro de Gabriela Kizer que acaba de publicar la Colección Visor de Poesía este año en España, en coedición con la Fundación para la Cultura Urbana, y que seguramente sólo tendrá a algunos lectores venezolanos que podrán tener el volumen en sus manos.

Pero me arriesgo. Me lanzo sin amarre alguno con estos cinco textos que acabo de leer en una selección con la que me topé en las redes y la hago mía en esta soledad de país donde llueve y el mapa se borra y vuelve a brotar como una semilla indecorosa.

En falso es el título del poemario de Gabriela Kizer.

Desde el mismo nombre de esta aventura se puede presumir que todo lo que se dice en ella destaca el hecho de que el pasado cuesta borrarse, pero que siempre nos somete al equilibrio, al tanteo de los reflejos de la memoria. Son unos poemas que “relatan” eventos que aluden lugares y personajes en los que la voz de la poeta es una presencia anímica. Es decir, ella habla desde muchos espíritus, desde la memoria de ella (el pronombre podría ser múltiple) y de otros. Desde el pasado que columbra el mismo recuerdo.

Son poemas sueltos, libres. Sometidos a la libertad de decirse imágenes en la que la recurrencia de un logos permite descubrir que quien habla, quien dice desde el ella que la habita, ha vivido varias vidas. La poesía es un reflejo: la poeta —en este caso— en su reflejo en el otro que respira en el texto, ajeno o ajenos a la voluntad de quien lo nombra o los nombra. El poema es una sensación del tiempo. Podría tratarse de un espejismo, de una turbación, de un paso en falso, dudoso pero a la vez firme, como una tentación.

 

2

Un paso en falso define un riesgo. En falso previene a la vez que advierte. Y así, un tanto esquivo, sometido por lo que esconde la poesía, ingreso sigilosamente en estos poemas, en estos asuntos que Gabriela Kizer nos regala.

Podría parecer un paso en falso este que doy. Podría parecer un desvarío, pero así es la poesía. El lector entra en el texto y muchas veces se pierde para encontrarse, para despistarse y luego volver al primer significado, a la primera piedra deletreada. Un poema, la poesía, es un enjambre de alusiones. Una descarga que tiene destino en “Puerto Azul”, por ejemplo, y así:

Ustedes se escondían tras las piedras del malecón.
Tú eras rubia, acaso lo seas todavía.

//

Yo lo soñaba.
Punto por punto lo soñaba.
Pero no sé qué soñaba

//

Mi placer está hecho de esa incógnita.

El pasado, ese viaje que no termina si no se olvida. Volver a las imágenes del pasado. Recordar la orilla de un mar que sigue en el mismo sitio, como el pelo rubio que podría seguir siendo rubio. La duda. La memoria también se tambalea. Porque como toda realidad que luego se cree sueño, también forma parte de un misterio. De algo por descubrir.

 

3

Y el sueño continúa en “Lo vivo”, como si se tratara de una aventura a ratos, del tránsito por lo que no se ha perdido aún…

dispones cada noche
del sueño de nuestros restos

//

Sombras debilitadas, nostálgicas
de sangre y de destino…

El poema permite fijar la otra memoria, la que queda plasmada en el papel, para que otra memoria, la que lee, pueda trasladarse al mundo evocado. Alguien, el lector, se sabrá sumergido en el mundo de la poeta. Son una sola memoria ahora.

Y una pregunta para confirma lo que podría o no podría ser:

¿Tenemos nombre aún?

Y la respuesta más adelante:

Busco mis pasos, que están perdidos
y no llevan mensaje de otro mundo.

Se vive, entonces, para recordar. Para no perderse en un paso en falso.

 

4

El yo poético de Gabriela Kizer abunda en el ella que se reparte en los sentimientos de quien la encuentra en el poema. Un lugar común de quien esto dice, como todo paso en falso, que desdice mucho de cualquier calidad de lector:

Conocí la tristeza
una lluviosa mañana de enero
poco antes de cumplir cincuenta años…

Biografía de un instante, de una voz que se somete al recuerdo de aquel momento cuando la tristeza se hizo sujeto propio, a una edad en la que ese ánimo ya es parte inquebrantable del tiempo humano. Y como todo comienzo (enero es un dato) también la mañana lo seguirá siendo mientras llueva, porque la lluvia es uno de los personajes que forman parte de la tristeza, del caer con o sin aviso. La lluvia es un ensayo para la tristeza. Y enero siempre comienza.

El poema titulado “Siete vidas” se abre a este sentimiento. Alguna de esas vidas testimoniará el paso en falso de esa tristeza, tan humana como la misma lluvia, como la mañana: ambas son sensaciones que, naturaleza al fin, se hacen humanas, como la tristeza.

 

5

Siempre habrá un río, una corriente viva. En “Ríos”, Kizer recorre algunos en sus nombres.

Que no hubo Sena, Támesis, Moldava.

Ríos poéticos como los no mencionados, como los que pasan y se borran desde la ventanilla de un tren o de un vehículo a gran velocidad.

Por eso:

Que lo que hubo fue lenguaje cenagoso, ríos sin nombre.

Para luego, desde la imaginación, desde lo que se inventa para crear otro universo, “Fábulas”:

No todas las fábulas de reinos antiguos
que por mí aguardan
me ayudarán a olvidarte.

Una vez más, la memoria: ahora su contraparte, el olvido, aunque el olvido es parte de la memoria. Se olvida lo que se recuerda. Nada se olvida. Por eso la fábula, para hacer posible que la memoria suplante el olvido. El olvido como memoria, como una fábula.

 

Coda

Este paso en falso que acabo de dar con esta lectura de cinco poemas de un volumen de no sé cuántos poemas, me inclina a decir que el libro seguirá enriqueciéndose en la medida en que aparezcan otros textos ante el ojo de quien no cuenta con las hojas en papel de este libro de Gabriela Kizer. Con estos cinco, lo celebro.

Alberto Hernández
Últimas entradas de Alberto Hernández (ver todo)