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Almacén Nueva York, de Abraham Abraham Greege

lunes 2 de diciembre de 2024
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Abraham Abraham Greege
Abraham Abraham Greege ha escrito Almacén Nueva York con la fuerza de su imaginación y basada en hechos que se han convertido en la épica del desalojo, pero también en la de la recuperación.

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Una poesía donde reposa una bella novela. Y así lo podría diagnosticar el lector que sigue la historia de una familia que ve desaparecer la esperanza a través del incendio de la tienda que el padre construyó con tanto esfuerzo. Entonces la poesía se decanta, se afila para seguir el sendero que en cada palabra sostiene esta bella poética, la del sacrificio, la del dolor por la pérdida, que nuestro autor, Abraham Abraham Greege, ha escrito con la fuerza de su imaginación, basada en hechos que se han convertido en la épica del desalojo, pero también en la de la recuperación.

Se trata de un extenso tejido de voces que van enhebrando una “narrativa” en la que los personajes: el padre, el venido de otras tierras; la madre, los hermanos, los vecinos, los duendes de la memoria..., todos, hicieron posible un libro que se lee de corrido porque se sostiene desde su coherencia, desde su tramada corporeidad.

Este es un libro de historia personal, como podría ser un libro de historia nacional, porque el país, este país hoy despojado, ha sido escenario de muchos eventos en los que los emigrantes de años pasados sufrieron las consecuencias de incendios, inundaciones, tragedias, ahogos, mutilaciones que podrían servir para descargar otras poéticas que acompañen la de Greege.

Almacén Nueva York fue un sueño que se hizo realidad en un hombre que en el oriente del país también amasó una familia. El sueño, convertido en realidad, se hizo cenizas, pero, como el ave fénix, volvió, desmejorada, pero viva ante la mirada del hombre, el padre, y ante la sensación de vitalidad de quienes lo acompañaron.

Esa historia, vertida en estas páginas, se convirtió en poesía. En una poesía que lleva en su interior una historia que podría ser desarrollada luego como una novela, como ya he dicho, pero que para este cronista ya lo es: la narrativa de una poética que sostiene la memoria de un autor que nos la regala, para que ésta, la memoria, continúe relatándose.

Esta biografía familiar, centrada en la tienda perdida, se recoge a través de una estructura que dibuja la geografía (el lugar, el topos) de lo que fue la propiedad y los asuntos relacionados con el comercio.

El autor supo crear una patria, un mapa donde los sueños fueron posibles, así como fue posible aquella conflagración que desdibujó el futuro.

 

“Almacén Nueva York”, de Abraham Abraham Greege
Almacén Nueva York, de Abraham Abraham Greege (Fundación Abraham Salloum Bitar, 2023). Disponible en Amazon

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En el prólogo escrito para este almacén de afectos donde las telas, cada una, tienen un significado, Dinapiera Di Donato afirma que se trata de un legado en el que “es el cuerpo de una tienda llena de escenas que arden. Se trata de la herencia. El tiempo es el fuego que consume al ser mientras lo hace. Qué potencian los muertos en nosotros”.

Y, en efecto, las llamas, esas que quedaron en la mirada de los niños, en el niño que luego escribió y describió el incendio, queda la fuerza de quienes supieron organizar las telas en los anaqueles, aquellas manos que eran de otro barro terrenal, aquel padre que luego dejó de ser pero que le legó al hijo las palabras que hoy son este libro.

¿Quién es Abraham Abraham Greege?

Di Donato nos aporta, en el mismo prólogo, algunos datos: “Recala en Caracas a comienzos de los años noventa en un taller literario dictado en la sede de la editorial Monte Ávila por Rafael Arráiz Lucca y cuyos participantes integrarían el grupo literario Eclepsidra que inicia un proyecto editorial. La primera edición es una antología de poetas, Vitrales de Alejandría (1994), de la que formará parte”.

Almacén Nueva York es un hermoso testimonio en el que su autor se desnuda en “Inventario”, un texto en prosa donde habla de su padre. Luego, se abre en versos con “Mostrador”, para seguir con “Vitrina”, “Anaquel” y “Santamaría”. Es decir, un dibujo de la tienda, de la geografía del espacio donde se mueven los personajes y donde están instalados los objetos, duendes que hablan desde los colores y texturas, desde el hilo que los forma, desde el origen de cada tela, de cada género. La voz del poeta se pasea por los nombres de cada uno de esos personajes que luego perecieron en medio del fuego.

Más adelante, la poeta Dinapiera Di Donato agrega: “Ese mismo año (1994) es la publicación de su libro Sultani, en el que espacios y seres mostrarían formas de imaginarse en la finitud y la violencia de las empresas vitales, tamizados por la mirada furtiva y no menos compasiva de una escriba que entra y sale de escenas fugaces llevando pruebas y buscando remedio”.

 

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Almacén Nueva York es un espacio rememorado. Una armonía convertida en fuego, luego en cenizas. Una voz plural, familiar, rodeada de chispas, de una candela que casi borra la vida. No obstante, se inmortalizó a través de estas páginas de Abraham Abraham Greege, en las que es posible regresar al padre, a la madre y a los niños que bellamente se muestran en la fotografía de la portada de este libro que conmueve, que, como destacó Israel Centeno en la contraportada, “es una obra que llega al corazón y conecta con nuestras emociones más profundas”.

Alberto Hernández
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