
1
Por aquí concurren, pasan las palabras propias, las que contribuyen a hacerse impropias en la medida en que quien las trabaja las traduce, se hace cómplice de sus significados, de sus máscaras.
En este libro, en cuya portada dos rostros, uno adherido a la piel y otro que despega para mostrar, impropiamente, el verdadero, afirman ambos el título de este tomo verbal en el que nos aproximamos a la angustia o preocupación de la autora acerca de los eventos sociales, políticos, personales, domésticos o los relacionados con la mujer, con un discurso donde se entrelazan estas varias poéticas, como si rostro y máscara descubrieran el verdadero mundo que los hace aparentes.

2
En el primer poema, titulado “Declaración po/ética”, podría decirse que se resume el sentido de esta obra donde Romero revisa desde su yo desenmascarado todo lo concerniente a los temas antes expuestos.
Y así lo expresa:
No soy sólo un
de uso
—y abuso—
pedagógicoOtra sensibilidad
me atraviesa
me define
y hace la diferencia
ante esa crueldadLe ha dado tempranamente
sentido a mi vida.
Defenderla es también un acto político.
Confirma el texto una verdad incuestionable: la mujer ha sido objeto (¿sujeto?) de una realidad ruda, que, en este caso, la escritora uruguaya enfrenta con la palabra, con su impropia destreza.
3
En “Meritocracia del revés” nos acerca:
Tanto tiempo de estructura
de imposición sistemática
de discurso pedagógico obsoleto
y maquillado
repetido
tanto frío en los huesos
tanta escucha sobre lo que nunca
jamás estará bien
no me quita lo vivido (...)
No descansa esta voz de abrirse brechas, pasos para revelar, denunciar los tantos atropellos o dolores que ellas han tenido que pasar, sufrir hasta que la palabra, esa distopía frecuente que se confirma justicia.
4
En estas páginas están esas ellas enfrentando, calificando y descubriendo a quienes han sido parte de esas injustas tentaciones:
Quiero verte
sumergida en las preguntas
antes que en respuestas aprendidassobre el futuro inmediato
que pagaremos en cuotas
y ni tus hijos veránLa pregunta es tu mejor respuesta
para no ser esclavo.
La pérdida, la traición, son también temas o perfiles que se muestran en esta poética. La autora habla desde el anonimato, también, pero sabemos que reúne el nombre y las costuras de aquellas que han sido parte de una historia triste, sufrida:
Veamos:
Ella me trajo un primero (de mayo) y otro se fue
en mayo también
en medio de tanto
nacer y morir
mi vida se selló.
“Una forma de culpa”, como si su voz recurriera a los motivos del lobo (o de alguna loba) de quien o quienes han sido víctimas y victimarios: “Por algo escribo / o pacto silencio / conmigo misma / sabiendo que provoco / más incomodidad que placer (...)”.
La poeta no termina aquí. Su voz no es otra máscara.
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