“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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El hombre distraído y otros poemas

lunes 10 de enero de 2022
El hombre distraído y otros poemas, por Rolando Gabrielli
Me pregunto / si el tiempo / se preguntará / quién inventó / el reloj. Fotografía: anncapictures • Pixabay
Ella le dijo “Sólo son palabras”. Pero duelen, respondió él

El hombre está distraído,
entretenido aparentemente en su mundo,
pero siempre dispuesto a viajar,
colonizar otros planetas,
probar suerte, buscar aires nuevos,
explotar algún lugar, conquistar,
someter un sitio,
soñar, tal vez sólo soñar con días mejores.
Qué tiene eso de sorprendente o de malo,
la Tierra se derrite en sus polos,
sus recursos no son infinitos,
la capa de ozono nos mira
por un gran hueco
como ratas de laboratorio en extinción,
pequeños dinosaurios carnívoros,
depredadores insaciables.
Quizás en el cosmos no se pague
un alquiler muy alto,
no existan aún impuestos,
las carreteras estén más vacías,
se puedan crear bancos que regalen dinero,
no haya necesidad de drogarse,
los cuerpos floten ingrávidos,
sin deudas, sin peso, sin culpa.
Estamos especulando, ¿no es cierto, John?,
preguntó la mujer mirando las estrellas.
Son tan sólo algunas especulaciones,
quizás, insistió,
mientras el hombre distraído
no dejaba de pensar qué haría mañana
si no estuviera allí.

 

Sólo un segundo

Sólo un segundo,
me pregunto
si el tiempo
se preguntará
quién inventó
el reloj,
que convierte
al tiempo
en prisionero
de su propio tiempo.

 

Te retrata

El sueño ama la libertad,
es su espacio natural
—dices dormida
y haces silencio
en la pintura
que te retrata.

 

Nunca fue mi lugar

Nunca fue mi lugar
el no lugar,
donde no estar
y dejar de ser,
sólo ir sin venir,
ese no es el lugar,
definitivamente.
Un poeta permanece
en el ser,
es su punto de apoyo,
la dirección hacia
todos los sentidos.
Los puntos cardinales,
inclusive el horizonte,
no son más que
esquivas palabras,
sin mayores referencias.

 

Un último traje

La muerte se prueba un último traje
en Hollywood norte, Los Ángeles,
en la víspera de Navidad.
Es un rodaje sin libreto,
fuera de los estudios principales,
la vida ocurre en cualquier lugar,
una niña chilena de 14 años
se probaba un vestido en una tienda
para una noche especial.
Hay videos, dice la policía,
que disparó indiscriminadamente
las balas mortales para detener
a un hombre que agredía
a otro hombre con un candado de bicicleta
en una tienda de Los Ángeles.
La muerte está filmada en un último rodaje,
ahí están las pruebas de esta absurda historia
que nadie podrá explicar,
aun con las pruebas en la mano.

 

Desmond Tutu

Desmond Tutu
atravesó la oscura
noche del apartheid
y el silencio negro,
el dolor negro,
la libertad negra
y vio la luz.

 

Un nido

Un nido
no nace
para ser
una jaula,
tiene alas

 

Planeta errante

Errante planeta, cuerpo celeste,
divino, diría, lejano, esquivo objeto
cósmico, deambulas libremente.
No sé cuándo nos encontraremos,
te desplazas en la oscuridad,
pasos de nieve
en la nieve, sólo huellas
para un próximo verano.
Viajas, seguirás viajando
y vagarás por el espacio infinito,
a tu propio aire,
siempre serás
mi planeta errante
y yo tu palabra.

 

Todo es tan nuevo

Todo es tan nuevo, inclusive lo viejo,
se repite en dosis y cápsulas de espanto
y no puedes dejar que el asombro
sea una atmósfera de lo real, perdure,
se haga crónica de estos tiempos,
sin otro rumbo que lo desconocido.
Un mundo paralelo, virtual,
construyen en la oscuridad las tecnologías,
sacan la suerte a un futuro por desconocer
sin invocar el tarot, otras cartas en sus laboratorios,
manos enguantadas, asépticas, recién lavadas
ocultan las líneas de las cábalas.
Lo líquido en verdad no debiera escribir
esta historia, narrarla como un charco de agua
estancada, a la deriva de una falsa,
inexistente corriente,
que sube como un río imparable,
sin más destino que lo desconocido.

 

Iluminación del poema

Una gota de agua
no llena un vaso
ni hace más grande
el mar.
Un grano de arena
no transforma
a un desierto
en desierto.
Una palabra
convertida
en una gota,
grano de arena,
puede iluminar
un poema
si se suma
a otras palabras.

 

Del epilogar

Sólo son poemas, ponte en el lugar de las palabras, qué harías un fin de año si no tuvieras una línea para respirar.

Rolando Gabrielli
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