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El trovador viajó a las estrellas

sábado 26 de noviembre de 2022
Pablo Milanés
Milanés, sonero, bolerista, trovador, el oscuro oro cubano, una voz y sentimientos que seguirán recorriendo la Cuba profunda, la América Latina.

Pablo Milanés (in memoriam)

El gorrión estaba herido de muerte,
sobrevuelan sus alas,
aletea un último sueño en su nido,
su voz de príncipe canta en la aurora
y se va callando en la multitud,
su cuerpo aletea sobre la ciudad
y el silencio de sus alas
ya no dejará de cantar
una última canción.

 

Blancas estrellas, blancas

Como se puede llegar sólo a poseer
unas cuantas coronas como si fueran
blancas estrellas, blancas.
Prefiero el polvo a la madera,
el viento a la tierra.
Más ardientes son las palabras
que las capillas con fronteras.
Sé que estarás en la primera fila
con tus canciones alegrando la vida,
en primavera, en cualquier estación o lugar,
del verbo y la palabra amar.
Cómo se puede llegar sólo a poseer
unas cuantas coronas como si fueran
blancas estrellas, blancas.
Prefiero el polvo a la madera,
el viento a la tierra.
Más ardientes son las palabras
que las capillas con fronteras.

Rolando Gabrielli

Mi generación del sur nació, vivió, cantó, soñó, se emocionó hasta las lágrimas con la nueva trova cubana que encabezaron Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, dos iconos y leyendas de finales de los sesenta en adelante. Cantaban juntos, repartían emociones por la isla y el mundo, canciones nuevas llenas de esperanza y juventud.

Milanés, sonero, bolerista, trovador, el oscuro oro cubano, una voz y sentimientos que seguirán recorriendo la Cuba profunda, la América Latina que homenajeó magistralmente con el himno “Yo pisaré las calles”, dedicada al pueblo de Chile en la persona de Miguel Henríquez, un joven líder revolucionario acribillado en las calles de Santiago por las fuerzas represoras de Pinochet.

Cada una de sus presentaciones, discos, canciones, contenido de sus letras, eran, fueron y son ahora una fiesta de la memoria, porque la música tiene la particularidad de tocar todos los sentidos y dejar que el silencio siga cantando.

Milanés, Silvio Rodríguez y Noel Nicola, que partió en 2005, y hoy el trío pionero, que hizo historia, se ha quedado con su Unicornio azul en las cristalinas aguas cubanas. América Latina respiraba por sus movimientos sociales y la nueva trova le vino como anillo al dedo a esos tiempos de ebullición, irrupción revolucionaria.

Pablo cabalgó con un par de generaciones completas que vivieron y llevaron su cancionero poético en el alma, con su voz inconfundible, única, donde la melancolía compartía la atmósfera de un público que conocía de memoria su repertorio y lo hacía saber en los escenarios más disímiles. En vida ya se había ganado la eternidad, porque casi no hay nada más poderoso que una canción que toca el corazón. “Para vivir”, “Años”, “Yo pisaré las calles nuevamente”, “Yo me quedo”, “Yolanda”, “Cuánto gané, cuánto perdí”, “De qué callada manera”, “La felicidad”, “Días de gloria”, “Amor de otoño”. Un Pablo Milanés infinito está viajando por las estrellas.

 

Del epilogar

Mi historia personal con la nueva trova cubana no sería historia si no me refiriera a un encuentro personal con Silvio Rodríguez, el 69, cuando La Habana, Cuba, se estremecía con “La era está pariendo un corazón” y “Fusil contra fusil”. La era está pariendo un corazón / No puede más, se muere de dolor / Y hay que acudir corriendo / Pues se cae el porvenir. Estaba de boca en boca el 69 en La Habana y toda Cuba. Tuve el privilegio de que Silvio me invitara a su casa y me cantara estos himnos emblemáticos que harían historia en la historia musical de América Latina. Y “Fusil contra fusil” cierra nuestra historia: El silencio de monte va / Preparando su adiós / La palabra que se dirá / In memoriam será, la explosión.

Rolando Gabrielli
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