
La poesía habla donde el silencio no encuentra las palabras. A esta conclusión he llegado hace algunos años. La fortaleza de la poesía son sus silencios.
En estos años en que la mano invisible del mercado orienta rumbos y acuartela en la pobreza a millones de seres humanos, la poesía es un arma poderosa, aunque los grandes medios mediáticos y la realidad virtual suelan reprobarla como al peor alumno de la clase, el poema oxigena y fortalece la rebeldía.
El silencio, de por sí, es una respuesta a la mediocridad, estupidez, alienación, va contra el establecimiento de lo que no logra fortalecerse, porque carece de humanismo, humanidad, sentido común, solidaridad y de esa vieja frase que pareciera haber perdido validez: amor al prójimo.
El poema, dentro de sus fortalezas y precariedad, a veces, de unas cuantas palabras, descubre, redescubre, cuestiona, interpreta, finalmente, la realidad. Su arma son las palabras aunque, en ocasiones, el silencio cautiva al poeta. Y esa es su mayor expresión, su verdadero mensaje: dejar además que el lector tenga la última palabra.
La poesía habla
La poesía habla
Donde el silencio
No encuentra
Las palabras.
¿Por qué escribes?
¿Por qué escribes?,
porque aún
no he encontrado
la palabra
que sepa
quién soy.
La palabra escribe
La palabra escribe,
se reescribe,
se mira al espejo,
reconoce sus faltas
de ortografía,
redacción elemental,
corrige, corrige,
hasta quedar exhausta,
sin una tilde,
coma, punto,
interrogante,
delgada,
libre de grasa.
Finalmente,
entra a
a un libro
y respira.
Vas de viaje en silencio
Vas de viaje en silencio,
nadie te ve ni la sombra que te acompaña.
¿Será que dirás en qué lugar estarás?
El sueño vuelve a mí lentamente
y en los oscuros brazos de la noche
se mece lo que lo contiene.
Vas de viaje, me dice, en el silencio
cabe todo, ¿la luz dónde está?
Sin la menor duda
Sin la menor duda,
el silencio precede
y no pretende agregar
ni corregir nada.
Da vuelta la última hoja
El calendario da vuelta
la última hoja del año 2024,
viejo, cansado, exhausto,
con sus últimas alegrías.
Los fuegos artificiales
lo despiden,
sólo quedan horas,
para su última noche,
los abrazos,
la esperanza, las ilusiones,
campanas que repican
por mejores tiempos
y días, el nuevo año llega
lleno de sueños y expectativas.
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