“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Arca de los afectos: un paisaje verbal llamado Alfredo Pérez Alencart

lunes 11 de julio de 2016

Arca de los afectos1

Múltiples voces transitan por este paisaje verbal llamado Alfredo Pérez-Alencart, un poeta nacido en Perú pero con raíces salmantinas. Un poeta que celebra 50 años de edad, luego de más de dos décadas de labor literaria a favor de la ciudad castellana que le da cobijo, bajo la mirada atenta del maestro Unamuno.

Son voces que provienen de todas las partes del mundo para hacer la fiesta a un hombre cuya existencia está dedicada a darle brillo al idioma, a escribir poesía, pero también a darle espacio a quienes también la escriben. Se trata de un hombre que ha vivido todos estos años en la voz de los otros, en los sonidos de quienes después se hacen parte de muchas páginas a través de antologías, pantallas y ecos que recorren el mundo. Alfredo Pérez-Alencart es un animador literario, una razón viviente que trasnocha por favorecer a quienes también, como él, son duendes del idioma, participantes de los sueños y hasta de las pesadillas de hombres y mujeres que trazan con mano segura o temblorosa el verso que habrá de alimentar al solitario, al sometido al ruido de las multitudes, al que viaja o no sale de su habitáculo, a quien ora en el desierto y usa poemas para conversar con las nubes y los astros.

Esas voces se titulan Arca de los afectos, un libro híbrido publicado por la editorial Verbum, abierto como tantas ventanas: poesía, reseñas, fotografías, dibujos, textos sobre la vida y obra de quien se ha convertido en merecedor del afecto de la palabra en muchos idiomas gracias a su labor como potenciador de la poesía, como impulsor de la savia verbal en español, pero también como artífice de tantas realidades proyectadas desde sus sueños, desde la antigua universidad donde imparte clases de Derecho al Trabajo, desde su membrecía en la Academia Castellana y Leonesa de la Poesía. Desde la coordinación de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos, organizados por la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. Desde sus recuerdos peruanos, desde las paredes húmedas y frías de las hermosas casas de Salamanca, la ciudad que es su polis poética, su comarca para respirar y hacerla crecer desde los libros y la amistad que ésta, la poesía, es capaz de insuflar.

Es decir, Pérez-Alencart es el paisaje diario de una comunidad donde se reúnen muchos senderos. Los propios y los ajenos. Arca de los afectos es un libro de amigos para un amigo. Un libro de poemas tanto del celebrado como de quienes lo celebran. Un libro vivo, articulado con los nervios de autores de diversos países e idiomas. De voces de los cinco continentes. De voces que se multiplican y se hacen una sola en este inventario que hoy abrimos y no terminamos de cerrar porque siempre será una ventana abierta.

 

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La navegación de esta lectura conduce a toparnos con el homenajeado al lado de Eugenio Montejo, Antonio Colina, Mario Benedetti, Ana Enriqueta Terán, José Hierro, Westphalen, Vitier, Olga Orozco, Guillermo Morón, Brines, Ramón Palomares, Milanés, entre tantísimos otros conocidos y por conocer de parte de los lectores. Y así, dibujos de los artistas plásticos venezolanos Régulo Pérez y Carlos Contramaestre, entre otros. Manuscritos de Gonzalo Rojas, Emilio Pacheco, Gastón Baquero, Pepe Barroeta, Rafael Cadenas, Adriano González León, José Balza y muchos más.

Cabe afirmar que este libro donde la poesía se revela como vehículo afectivo, se arma también con poemas y prosas de Ricardo González Vigil (Perú), Víctor Manuel Vásquez Pailos (España), Hugo Mujica (Argentina), Gabriel Calvo (España), Quintín García (España), José A. Funes (Honduras), Antonio Colina (España), Carlos Nejar (Brasil), Abdul Hadi Sadoun (Irak), José María Muñoz Quirós (España), Pilar Fernández (España), Nancy Morejón (Cuba), Carlos Contramaestre (Venezuela), Delfina Acosta (Paraguay), Pío Serrano (Cuba), Ernesto Román Orozco (Venezuela), Joaquín Marta Sosa (Venezuela), Rodolfo Hasler (Cuba), José Pulido (Venezuela), Astrid Cabral (Brasil), Miguel Aguilar Carrillo (México), Carmen Cristina Wolf (Venezuela), Carlos Aganzo (España), y así autores de Japón, China, Estados Unidos y de otras nacionalidades que le escriben a quien se ha dado entero por unir dos continentes que hablan el mismo idioma, así como empalmar el español con otras lenguas que se asumen como propias cuando aluden el mundo de nuestras raíces verbales.

 

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Alfredo Pérez Alencart llegó a Salamanca cuando sólo tenía 23 años. En la Salamanca unamuniana estudió y luego ingresó como profesor de esa antiquísima casa de estudios, alma mater de Occidente. Ya con medio siglo de existencia, con 27 años en la península, su vida ha sido un constante trajinar entre los acentos que nos congracian con la inteligencia idiomática, con ese español de tantos matices, de tantos colores locales, de tantos poemas y relatos que nos muestran en el mundo como la lengua del futuro. De allí que este tributo a Pérez-Alencart tenga la importancia que merece. Embajador de nuestros versos, de nuestras alegrías y angustias, transita por estas páginas como un Quijote cargado de libros, de sueños, en medio de la polvareda verbal de la Mancha donde habita, de la tierra que aún oye los cascos de Rocinante y los decires del flaco y esmirriado Caballero de la Triste Figura. Todo poeta que ejerza el oficio que practica nuestro personaje es un espacio vital de esa novela que no tiene fin. El poeta peruano-español es un episodio de esa algarabía que nos define como usuarios de la lengua de Cervantes.

Y llegó de Perú, de un pedazo de tierra llamada Puerto Maldonado, donde nació en 1962.

Su obra ha sido reconocida por el Círculo de Escritores de Venezuela con la “Medalla Vicente Gerbasi” en 2009. También se hizo acreedor del premio “Jorge Guillén de Poesía” de Valladolid en 2012.

Ha publicado, entre otros libros, La voluntad enhechizada (2001), Madre selva (2002), Ofrendas del tercer hijo de Amparo Bidon (2003), Pájaros bajo la piel del alma (2006), Hombres trabajando (2007), Savia de las Antípodas (2009), Aquí hago justicia (2010), Cartografía de las revelaciones (2011) y Prontuario de infinito (2012).

Su obra ha sido traducida a unos 20 idiomas.

(Texto publicado en Crear Salamanca, blog del poeta Pérez-Alencart. Salamanca/ España)

 

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Muchos han sido los poemas que nos han trasnochado. Muchos los textos de este autor que comenzó a publicar tardíamente porque así él lo decidió. Muchos son los versos que se quedan danzando ante los ojos, entre ellos éste que anima a traducirlo como propio:

Taller

Vi cosas
que no se ven
y me revestí
de lo justo

amando en carne
y en espíritu

cual señales
de lo que aconteció
en mí.

Y más que
repetir palabras

las lijé
como un humilde
carpintero

en su taller

Alberto Hernández
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