XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE 2024 Saltar al contenido

Vagas especies, de Douglas Bohórquez

lunes 12 de agosto de 2019
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Douglas Bohórquez
El yo poético de Bohórquez se centra en la vagancia de unas especies que se asimilan a su otro yo.
“Vagas especies”, de Douglas Bohórquez
Vagas especies, de Douglas Bohórquez (Celarg, 1986). Disponible gratuitamente en Poesía VZLA

1

El tiempo resume el poema en los giros de una mosca, la que vuela alrededor del sueño y se convierte en tristeza o en pesadilla. Bestia flotante que vaga por la mirada de quien es atendido por el insomnio. Y mientras esto sucede, mientras la mesa acoge los días de la semana, un domingo o un martes, Douglas Bohórquez conversa con su madre y se pone unos lentes oscuros para que nadie lo identifique, como en dos poemas donde acusa esta imagen. No danza, habla desde el poema y cavila mientras el sueño o la pesadilla se hacen realidad en unos perros que protagonizan varios de los textos que en este libro, Vagas especies, publicado por el Celarg, en Caracas, en 1986, muerden, ladran y acosan a quien los convierte en especies que recorren esta lectura y lo sostienen con la misma fuerza durante el despertar.

El yo poético de Bohórquez se centra en la vagancia de unas especies que se asimilan a su otro yo, vago también, y dice: “No soy acaso el obsceno / el que se pinta de miércoles las sillas y no saluda…”, el que escribe estos textos surreales unos, animados por la realidad otros, pero zurcidos con metáforas y juegos verbales que acercan al lector a esta aventura de hace unos cuantos años.

Y para confirmar parte de lo que dice el título del poemario:

Nunca estuve allí / simplemente andaba / lejos / por octubre / erraba / Miraba el aire / al que nadie soy / erraba (“Erraba”).

Errar, vagar, el poema desdibuja el yo y lo invisibiliza. Sólo un mes lo añade a la realidad del cuerpo. El poeta, el que escribe o se esconde de él mismo, ambula, viaja sin destino, recorre el paisaje, lo describe, lo canta o lo borra con él en su interior.

 

2

En el prólogo que María Fernanda Palacios escribió para el libro El semiólogo salvaje, de Rafael Castillo Zapata, dice que “los buenos libros nunca terminan de escribirse, los buenos lectores nunca terminan de leerlos”. Así ocurre con este de Douglas Bohórquez: se siente que no ha terminado de escribirlo, y hace que el lector nunca termine de leerlo porque su solidez precisa de una nueva escritura y de una nueva lectura. Y así ocurre con la mayoría de los libros olvidados: se quedan en silencio hasta que retornan en una lectura, en un escrito que los haga respirar otra vez. Es decir, al releerlo vuelve a ser escrito, razón por la cual es un texto que no ha terminado de ser y un lector que no ha terminado de haber sido. Son libros y lectores reencarnados.

En el “Homenaje a Robert Musil”, Bohórquez se asoma al mundo del escritor europeo, lo saluda, lo anima a regresar a este tiempo desde la calidez de su poema:

Uno se acostumbra —te digo, Robert— / a no tener importancia.

Entonces, a partir de estos versos y de la afirmación de Palacios, destacamos que el tema que nos ofrece el poeta es también una reencarnación donde la necesidad de no ser reconocido suscita un rostro escondido, tras unos lentes, tras una mueca, como si el rostro fuese una escritura renovada.

 

3

¿Qué especies refuerzan la angustia del poeta? ¿Qué misteriosos sueños lo acosan? ¿Qué personajes están cerca para confirmarlo atento a sus dolencias anímicas?

En varios textos de este libro nuestro autor recurre a los perros como sujetos de poesía. Personajes, especies que lo hacen vagar entre la amnesia de la nocturnidad, entre el insomnio como fragua para crear imágenes.

En “Cuarto” habitan y hacen decir al poeta:

Los perros han venido a trasquilar mi habitación
se han comido mis uñas
mis orejas
mis zapatos esta zona de silencio insobornable
por la que respiro
y ahora amenazan devorar
mi corazón.

Estas imágenes sólo pueden ser advertidas en un alucinado, en uno que duerme y siente la gravitación de hechos que lo trastornan mientras trata de reposar. Pero la pesadilla se convierte en realidad. Luego en poema. En el mismo sueño “Se levanta uno encima del diablo”.

La tristeza es una remisión de esos sueños, tanto que confirma la surrealidad en este texto: “Se me ha puesto una tristeza de objeto solo de zapato”. Un juego en el que las imágenes/especies cobran vida, se humanizan desde el ánimo del que habla.

Así, zapatos, uñas, los días domingo o martes forman parte de esa estación onírica en la que estar frente a un ventana también conforma un instante irreal.

E insiste con los animales:

Me voy a dormir / porque van a venir los perros / y se van a comer mi cabeza / mis orejas grandes / mis ojos oscuros…

Y así:

Un perro de deseo / come en mi corazón / todo el horizonte.

 

4

Las especies que vagan por la realidad del sueño. O por la misma poesía como ensoñación, cambian de nombre. Ahora

Los gatos
me han quitado la cara del sueño
han vedado la puerta por donde ya no puedo entrar.

El poema se desarrolla sin tiempo. Los versos se encadenan hasta regresar al mismo animal del inicio:

Es domingo y late en el perro que se asoma a los sombreros.

El poema dedicado a la madre regresa en estas líneas:

Hacia la madre giramos / hacia la laguna que no vemos de la lengua.

Las imágenes vagan igualmente como seres vivos que engranan sus significados y le dan al texto una representación que en la realidad no tiene un sentido real, y así:

Esta mañana hay un cuello de gato que me ata a sus patas / a sus garras de asno me araña.

Caninos y felinos irrumpen como una obsesión, como si el tema obligara al sujeto a frecuentar su vagancia en medio del extravío:

Hay un perro sentado / en mi sentimiento / en mis ganas de roes los buenos días.

La insistencia en hacer de la sintaxis parte de su imaginario hace de este libro una especie que merece la pena seguir tratando.

Para el cierre:

Hay días que no tienen cielo
que se depositan de sucio
en el colmo de uno.

El colmo podría significar cansancio, dejar de ser ese errante y renovar la lectura y hacer de este libro la continuación para otros lectores.

Alberto Hernández
Últimas entradas de Alberto Hernández (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio