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Diario de un mal año, de J. M. Coetzee

lunes 20 de abril de 2020
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“Diario de un mal año”, de J. M. Coetzee
Diario de un mal año, de J. M. Coetzee (Literatura Mondadori, 2008). Disponible en Amazon

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El autor de Esperando a los bárbaros nos entrega con Diario de un mal año (Literatura Mondadori, 342 páginas; Caracas, Venezuela, 2008) una novela donde hay tres. Es decir, una novela en la que un trío de voces transita desde una fuente —el viejo escritor— hasta su secretaria accidental y el novio de ésta. Esta tripolaridad hace que la novela se lea en tres espacios y tiempos diferentes, pero no como las novelas de nuestra modernidad. Se trata de relatos fragmentados, que se desarrollan al mismo tiempo de la lectura. El lector es instalado en tres tiempos en la ficción mientras él se desplaza en su realidad. Entra y sale de ellas mientras su memoria, la del lector, permanece en movimiento.

El tiempo o los tiempos de la novela van con los del lector, quien a pesar de creerse real es también ficción porque se suma a lo que dicen y piensan los personajes. Pero también sabe que puede ser desplazado por los espacios en blanco. El lector entra en las historias en el tiempo real de los actantes: mientras el viejo escritor, el señor C, escribe unos ensayos para presentarlos en un evento, su secretaria dialoga con él en otro segmento. Más adelante, el novio de la secretaria entra en “acción” dialogante con la mujer y provocan un encuentro con el viejo. De manera que se trata de un libro delta, porque tiene muchos afluentes; raro, que inclina al lector a leer a saltos, volver a la página ya leída o vivida, enlazar el diálogo o la narración que se quedó atrás y seguir en el otro tiempo o tiempos provocados por el narrador.

Como toda novela, se trata de un evento esquizofrénico, pero en ésta se desata una “patología” desde los pensamientos del viejo y de la secretaria. Las voces que inundan los relatos, el monólogo interior, la técnica de hacernos entrar en la vida íntima más escondida del viejo, provocan una reacción tanto en la mujer como en su novio. Reacción que asoma el delito de la estafa, a la que la mujer se niega.

Todo ese conflicto, develado por la técnica usada por el premio Nobel Coetzee, podría servir de modelo para crear en el lector/escritor una tesis de escritura, una manera de abordar historias y desarrollarlas. Denotativa, sin arreglos florales, esta novela del también autor de Hombre lento representa un modo de abordar un mundo dislocado a través de una red psicológica traducida en técnica, la de desembocar en una destreza para contar, para relatar, para hacer de la novela una estructura compuesta por relatos cortados, que si bien se relacionan, podrían funcionar independientes y autónomamente.

 

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El título habla de un diario. En efecto, es un diario afanoso. El mundo polémico pero silencioso del escritor, la metáfora —estrambótica para sus interlocutores y lectora— de un sujeto solitario frente a los ruidos del entorno. Y ella, la mujer, cuya entrada podría revelar una tímida —ansiada— tentación erótica que es descubierta por ella y luego por el novio.

Tres miradas, tres personajes y muy pocos referenciales. Los protagonistas se arropan unos a otros. Un trípode de intenciones. Al final, de nuevo la soledad. El conflicto desempolva separaciones, viajes, pérdidas. Un mal año para la mujer que deja de ser núcleo que dos deseos.

En la contratapa la editorial afirma: “Un eminente escritor australiano es invitado a colaborar en un volumen de ensayos titulado Opiniones contundentes. Dicha oportunidad le permite abordar una serie de temas (algunos de actualidad, otros universales) de su interés: los orígenes del Estado, la figura de Maquiavelo, el anarquismo, Al Qaeda, el diseño inteligente o la música”.

Estos temas se intercalan transversalmente con los encuentros del escritor y su secretaria. En una misma página están, separados por rayas, podrían estar paralelas, las historias que recorren todo el libro.

También destaca que “mientras se encuentra inmerso en el proceso de redacción de los textos, el viejo escritor conoce a Anya, una atractiva joven que vive en el mismo bloque de apartamentos. Pronto sabe que Anya está buscando trabajo y le propone que mecanografíe sus manuscritos. La aparición de Alan, novio de Anya, cambiará el rumbo de la relación entre la joven y el escritor”.

Para quien no tenga muchas lecturas y no conozca las aventuras narrativas de éste u otros escritores, para los que comienzan a leer, parecerá un libro extraño, que lo es. No es la historia de corrido. No se cuenta en el sentido de las agujas del reloj ni en el mismo espacio o paisaje. Es una novela de rupturas, de trozos, de retazos que se van uniendo mientras la separación fragmentaria provoca en el lector cierta agudeza por descubrir el destino de las tres patas de esa mesa. Es decir, llegar al final que desatará el nudo de esas tres ataduras.

Continúa: “Diario de un mal año, la nueva novela del premio Nobel J. M. Coetzee, lleva a cabo, con su tono íntimo y cargado de veracidad, la disección de las emociones más complejas”.

Javer Marías dice del autor: “Las luminosas y desconcertantes novelas de J. M. Coetzee revelan que la verdad es siempre extranjera”.

Y el lector también. Todo lector es un extraño, un exiliado, un extranjero que invade un país, un territorio, el mapa verbal donde están todas las sensaciones. La verdad y la mentira juegan, compiten, se hacen y deshacen en el lector cuando los personajes intentan invadirlo. O lo invaden, lo que generalmente ocurre con una buena novela.

Alberto Hernández
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