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Tres novelas, de Mario Bellatin:
Salón de belleza, Jacobo el mutante y Bola negra

lunes 23 de noviembre de 2020
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“Tres novelas”, de Mario Bellatin
Tres novelas, de Mario Bellatin (El Otro, El Mismo, 2006). Disponible en Amazon

1

Decir tres novelas es decir mucho. Se trata de dos novelas y un cuento de trece páginas que podría ser calificado, para gusto de su autor o de sus exégetas, como un relato donde la imaginación de sus lectores, los que fabrican géneros, podrían considerarla una novela. Pero bien, ese no es el asunto y sí lo es, qué bueno que sea una novela de trece páginas para que quien la lea se sienta que leyó una novela de trece páginas.

Que sea una pamplinada de este cronista, vale poco. Lo relevante en todo esto es que se ha hablado mucho de las novelas de Mario Bellatin, como de las de César Aira, quien al parecer ha publicado casi cien y se le considera el Borges de estos días, cuestión que da miedo si nos atenemos al fastidio de algunas de sus páginas. Y de que Borges no escribió novelas y sí unos extraordinarios cuentos. Aira tiene su área. Y hasta allí. Cuestión de metafísica o de física cuántica o de la multiplicación de los panes.

Me desconcentro en Mario Bellatin. El que es cuento y no novela, Bola negra, es sólo un intento para alcanzar un sano bostezo. Un simulacro simbólico en el que la queja del lector está en quedarse inane, sin lograr alentarse con una siesta noble.

Un animalito, podría ser un “ruedapelota”, bichito que disfruta de las heces y las convierte en bolas y viaja con ellas, como unos montículos vivos apestosos. La “novela” cuenta de un entomólogo y de la fijación de un sujeto en la pequeña bestia, hasta que ésta desaparece en una bola oscura. Si esa “novela” dice algo será que la leí con los ojos cerrados. Pero creo que el esfuerzo por llevarla a la imprenta fue un despilfarro. Como cuento, bien, con todo y el fastidio.

¿Qué contiene valores simbólicos? Quizás. ¿Qué maneja los intrincados y peliagudos escondrijos de la filosofía, de la ciencia o de las revelaciones? Tal vez.

Que el lector diga lo que sienta cuando la aborde.

 

2

La primera novela de esta edición, Salón de belleza, ha sido celebrada por mucha crítica. Es una novela, en efecto, pero tampoco es que le quita el sueño a un lector. Raya en pesadilla. Pero no porque el lector caiga deslumbrado ante el terror del “nightmare”. O si se lo quita lo puede concentrar en el tema que forma parte de la cinematografía de este siglo que nos toca: una extraña peste que ataca a una ciudad en la que vive un travesti o algo parecido, porque el protagonista aún no sabe lo que es, quien es propietario de una estética que ha sido convertida en un “moridero”. Es decir, en una suerte de hospitalito, asilo o dispensario para los que sufren de la peste y están a punto de morir. El peluquero o estilista los atiende hasta que fallecen y los entierra en una fosa común. El mismo sujeto dueño de la peluquería se contagia y desatiende el espacio. Hay manifestaciones en la puerta del negocio, algunas peripecias, pero en realidad no emociona.

Salón de belleza es una novela, sí, pero no emociona. Está bien escrita, pero no emociona. El tema pudo haber sido explotado de otra manera, por eso no llega. No me llega.

 

Las mutaciones al parecer forman parte del currículum de este autor.

3

La novela Jacobo el mutante sí es interesante, para utilizar una expresión manida. Es una buena novela que se recorre con el nombre de Joseph Roth. Novela que suscita cierto asombro cuando Jacobo se baña en un lago y emerge convertido en anciana, en una mujer vieja que se relaciona con un yo arbitrario entre nombres que igual simulan personalidades falsas.

Las mutaciones al parecer forman parte del currículum de este autor.

Es una novela donde el escritor judío, Roth, no sólo es referente, pareciera que forma parte de una biografía. Citas, decantaciones que lo ubican como personaje, como consejero, como parte ingrediente de un relato muy kafkiano. Jacobo podría ser Gregorio/cucaracha, gorgojo o un insecto Samsa del gueto de Franz Kafka. En este caso, Jacobo muta en una vieja.

La novela es bastante original. Un juego entre lo que “dice” Roth y lo que escribe Bellatin. O lo que ambos escriben para lograr la novela.

Estas novelas fueron recogidas por la editorial venezolana, merideña, El Otro, El Mismo, en mayo de 2006.

Alberto Hernández
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