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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Microbios. Minificcionistas pandémicos (antología)

lunes 14 de diciembre de 2020
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“Microbios. Minificcionistas pandémicos”, de Dendro Ediciones
Microbios. Minificcionistas pandémicos, compilación a cargo de Natalia Madrueño, Patricia Rivas, Camilo F. Cacho & Camilo Montecinos (Dendro Ediciones, 2020). Disponible gratuitamente en la web de la editorial

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¿Cuántos microbios caben en la palabra microbio y cuántas de ellas en un microbio? Cuántas vidas diminutas en la voz de quien se atreve a indagar el número de palabras que se mueven en el cuerpo invisible de un invasor peligroso como muchas palabras?

Hacerse de un microscopio para averiguar y responder a las preguntas arriba formuladas podría tener razón de ser una vez leído el cuerpo del microbio y el significado de las palabras que lo han tomado por asalto. Saber también cuántos microbios son sinónimos de voces capaces de someter la ferocidad de esos muy pequeños habitantes que andan en el aire, en el agua, en los alimentos, en el cielo poblado de indeseables. Diminutas criaturas capaces de acabar con ciudades, países o con el mundo todo. Diminutas presencias inadvertidas muchas veces que provocan ahogos, palabras entrecortadas, ruinas, relatos funerarios y leyendas que han quedado en libros, reseñas y paredes conculcadas por el tiempo, pero visibles a los ojos del espíritu de los tiempos.

Un microbio es un compañero de viaje. Y cuando ese viaje se hace largo, intenso, el microbio se multiplica, se instala en muchas casas que son los cuerpos de personas y animales. Cada respiración representa la acumulación de pequeñas porciones habitadas por ellos. La sobrepoblación y la extensión admiten la palabra pandemia, desprendida de una epidemia. El mundo ha sido tomado por estos muchas veces indescriptibles invasores de los que se desprenderán historias, relatos, cuentos favorecidos por la agonía, el miedo, el dolor, la desesperanza, la duermevela, las pesadillas y la muerte.

 

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Deje el lector que un microbio verbal lo invada. Permita que su alma sea tomada por estas voces que emergen de hombres y mujeres cuya dedicación está dirigida a escribir textos cortos, cortísimos, casi invisibles que dicen mucho, que se animan a ser parte de un universo tan pequeño como la respiración de un virus, de un bichito que se aloja en la imaginación y allí implanta su poder.

Los temas que caben en estos microbios son muchos, casi todos los temas que el hombre ha cosechado en la vida. Todos los temas que andan por allí como microbios sueltos en el aire, sobre todo en estos días pandémicos cuando los rostros enmascarados le hacen frente al revuelo eficaz del miedo, a la tendencia a alejarnos del otro mientras la muerte sonríe sobre algún tejado o estrena nuevas alas para deshacerse de los descuidados.

Voces que entran y salen de historias diversas, breves, cortas, de pocas líneas donde abundan la creación, la originalidad.

En estas minificciones, en estos trocitos de existencia, de casi ahogos, está el mundo, todo el mundo de hoy, de ayer y mañana. Están la vida, los placeres, los dolores y la muerte. También cualquier desánimo, ánimo o ablución que permita recorrer la temeridad, la osadía, porque escribir con poquísimas palabras es como sumergirse en el agua y hacerse pez por un rato, con el agravante de que se debe emerger para no morir ahogado.

Han sido convocadas voces de nuestro patio verbal. Voces que entran y salen de historias diversas, breves, cortas, de pocas líneas donde abundan la creación, la originalidad, lo raro, la ironía, la locura, el amor y el desamor, la familia, las infecciones, el mundo y sus vecindades angustiadas. Digamos que en el cuerpo de un microbio respira el universo.

 

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Se trata de una antología, lo que quiere decir que se trata de relatos que tienen como respaldo libros orgánicos donde han tenido cabida muchos microbios, muchos milagros porque como son invisibles son capaces de hacernos ver en la oscuridad, en la sombra de una noche extraviada.

Y aquí están en orden alfabético Roberto Almendáriz Rueda (Ecuador), Karla Barajas Ramos (México), Camilo F. Cacho (Argentina), Ricardo Calderón Inca (Perú), Lorena Escudero (España), Geraudí González Olivares (Venezuela), Dina Grijalva (México), Mustapha Handar (Marruecos), Natalia Madrueño (México), Patricia Martín Rivas (España), Edward Antonio Martínez (Colombia), Camilo Montecinos G. (Chile), Patricia Rivas M. (Chile), Alberto Sánchez Argüello (Nicaragua), Angélica Santa Olaya (México), Eliana Soza M. (Bolivia), Melania Taylor H. (Panamá), Carmen Tocay G. (Guatemala) y José Zelaya (Honduras).

Una “pandemia” de textos que favorecen la salud de la literatura breve, del cuento corto, de la microficción, de la alegría de leer unos relatos donde ningún microbio queda oculto.

El prólogo y la presentación de esta antología estuvieron a cargo de Patricia Nasello y Patricia Rivas Morales, respectivamente.

Alberto Hernández
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