Servicio de promoción de autores de Letralia

Saltar al contenido

Cuéntame Maracay, de varios autores
(antología poética)

lunes 24 de octubre de 2022
“Cuéntame Maracay” (antología poética)
Cuéntame Maracay, de varios autores (antología poética; Dirtsa Cartonera, 2022).

1

La ciudad habla. Maracay se dice en sus poetas, en los que la recorren, la sueñan y a veces la desdeñan. Maracay es ciudad imán. Ciudad nido. Ciudad de animales dispersos. De seres colmados de árboles, ruinas, aviones oxidados, charreteras, miserias, alturas y planicies. Y para cantar todos esos accidentes, sus poetas, los que la cuentan y descuentan. Los que convierten en imágenes, en sombras y luces, en heridas y cicatrices.

Y para todo eso, un libro. Unas hojas sueltas, armadas con hilos, cartón y papel. Un libro hecho a mano, como se hacen las ciudades. Como se ha hecho Maracay, la urbe cantada, la ciudad contada, narrada, vuelta a decir como en tiempos pasados lo hicieron, la vieron en crónicas, ensayos y entrevistas Lucas Guillermo Castillo Lara, Félix Guzmán, Oldman Botello, Luis Cordero Velásquez, Augusto Padrón, Manuel Caballero, Oscar Zerpa Bustamante, Gerardo Yépez Tamayo, William Niño Araque, Orlando Araque Pérez, Mélido Estaba Rojas, José Aloise Abreu, J. J. Moros Manzo, Feliciano y Godofredo González, Germán Fleitas Núñez, León González, María Cecilia Valera, José Gómez Febres, los cronistas, cuenteros y relatores de sus correrías, de sus bohemias y aventuras, de sus calamidades y borracheras, de sus amores y odios.

Pero la poesía es la que centra mejor la respiración espiritual de Maracay. Aquellos arriba nombrados, casi todos, la narraron en diferentes temas: desde sus cuarteles, iglesia, toponimia, calles, personajes, geografía, política, cultura. Desde los más cotidianos avatares. Desde la olvidada presencia indígena hasta el último avión que recorrió sus cielos. Desde el primer obispo hasta el más reciente ateo.

El ornato del centro más llamativo es un escándalo ante la basura que adorna avenidas, calles y barriadas.

La ciudad que era de añil y cacao. La ciudad refundada por Juan Vicente Gómez sigue en su vigencia silenciosa, bullanguera, atrasada, retrechera y amable. La que era solicitada por la avaricia cuartelaria en el ya remoto pasado y luego acariciada con cierto desgano por la democracia, hoy es maltratada por los desmanes de sus mandantes. La que era solariega y campesina sigue siendo campesina en muchas calles y casas, pero deja de ser solariega para ser ahora un trozo de país abandonado. El ornato del centro más llamativo es un escándalo ante la basura que adorna avenidas, calles y barriadas.

Entonces la ciudad sigue cantando y más cantando, para recordar a otro poeta que una vez fue ciudad en sus escritos.

 

2

Esta vez es el tiempo de ahora. Las voces de estos husos horarios desleídos, marcados por la variedad, pero también por la voluntad de no querer perder la geografía de sus amores. Maracay sigue siendo la misma en el espíritu, en la memoria, pese a la maldad enquistada en sus mandones. La ciudad respira, se ahoga a veces, vuelve a respirar con ganas, se levanta, grita en la garganta de los más viejos, se desgana en la desgana de los más jóvenes, hoy convertidos en pedigüeños, dementes drogados, aspirantes a estrellas deportivas, motorizados, vendedores de tiendas, simuladores engranados en la creencia de que existe un país feliz. Otros, vividores, despreocupados mientras el aire acondicionado de sus camionetas los descubren, los denuncian como parte del enchufe nacional. La ciudad despierta entre bodegones, casinos, burdeles de lujo disimulados por la peste de la corrupción. Boinas, bombines y boquetes. Quepis y botines. Gorras y disfraces. Pantuflas, cholas y pantalones rotos. Gente que se convierte en parte de la basura. La ciudad golpeada por el puño de la indolencia.

Ya no huele a las bodegas y botiquines de la tradición. No es aquella. Es esta, la que hoy cantan sus poetas, los más recientes en llegar al paraíso perdido.

Cuéntame Maracay es el libro de esa ciudad de hoy. Hecho a mano, como se hacen las calles y edificios: el volumen elaborado por las manos de Astrid Salazar representa la vocación y el oficio de quien mira y siente la ciudad con todos los sentidos.

Poetas de la calle y de sus casas, de sus plazas y bares, de sus linderos y fronteras. De sus palpitaciones e infartos. De sus enfermedades y esperanzas.

Los poetas de este libro, cuya selección y prólogo corrieron por cuenta de Astrid, es una maravillosa oportunidad para seguir diciendo de ella, acerca de sus encuentros y desencuentros.

Doce voces, una docena de cantos que cuentan la vida íntima y callejera de Maracay.

Aquí están Efrén Barazarte, Skarlet Boguier, Manuel Cabesa, Marianela Cabrera, Erasmo Fernández, Rosana Hernández Pasquier, Alberto Hernández, Miriam Kasen, Julia Liendo, Ricardo Mejías, Rafael Ortega e Isabel Rivas. Doce voces, una docena de cantos que cuentan la vida íntima y callejera de Maracay. La vida de quien escribe y la vida de quien lee. La vida de las esquinas bajo el sol y la vida de la nocturnidad.

Editado en 2022 por Dirtsa Cartonera en su colección Poesía, contiene retratos hechos a mano por la misma Astrid Salazar, lo que promueve más la calidad de su trabajo, celebrado por todos, autores y lectores.

Fue presentado por el también poeta Rubén Darío Carrero, quien se paseó por cada uno de los textos en una clara y densa interpretación de los poemas vertidos en estas páginas.

Alberto Hernández
Últimas entradas de Alberto Hernández (ver todo)