La novela breve Perros en la noche, de Piero De Vicari, es un relato ameno en el que se deja ver el carácter sombrío del ser humano.
Esta lectura me convenció de que todos somos alienígenas, de que somos el aborto de un mundo distante, habitado por extraños seres que vienen a la tierra y nos configuran, nos abducen, nos devuelven y hasta nos hacen ver como humanos.
Perros en la noche es una novela que conduce al lector a varias decisiones: admitirse extraterrestre o creer que es humano con el derecho a no ser convertido en un sujeto de laboratorio por parte de unos tipos que vienen de un planeta muy lejano.
Piero De Vicari relata con conocimiento de causa: es un alienígena nacido en Argentina que no tiene nada que ver con extraterrestres, porque es un terrestre con documento de identidad y acento sureño, pero siempre está la duda: el narrador sí que es un sujeto venido del cosmos, y él mismo no se ha dado cuenta. He allí, entonces, el quid de esta excelente novela de ciencia ficción del escritor que hoy nos trajo esta historia.
Se ha escrito mucho acerca de los ovnis, acerca de marcianos, seres venidos del remoto cielo, feos pero muy inteligentes. Sí, en efecto, se ha escrito mucho, pero esta novela corta de Piero es un relato ameno en el que se deja ver el carácter sombrío del ser humano: las sospechas, el temor, pero sobre todo el enmascaramiento, es decir, la mentira, propios del hombre, del habitante nacido en la Tierra. Esta novela es su metáfora.
Contada en primera persona, aunque se deslizan otros puntos de vista, el narrador —también personaje en permanente vigilancia— relata con precisión cada momento de la vida de los secundarios y referentes.
Perros en la noche, desde los perros mismos que advierten la presencia de unos visitantes inesperados, es una novela de lectura sin sobresaltos: su sencillez nos admite como personajes, como participantes de una aventura que termina en asombro. El mismo que Roberto sintió cuando descubrió todo, que él también era alienígena.
Queda para los futuros lectores descubrir si es posible una segunda parte. Las bondades de esta primera exigen la continuación de la historia.
Poeta, narrador, periodista y pedagogo venezolano (Calabozo, 1952). Reside en Maracay, Aragua. En 2020 fue designado miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el estado Aragua. Tiene un posgrado en literatura latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar (USB) y fue fundador de la revista Umbra. Ha publicado, entre otros títulos, los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Nortes (1991), Intentos y el exilio (1996), Bestias de superficie (1998), Poética del desatino (2001), En boca ajena: antología poética 1980-2001 (2001), Tierra de la que soy (2002), El poema de la ciudad (2003), El cielo cotidiano: poesía en tránsito (2008), Puertas de Galina (2010), Los ejercicios de la ofensa (2010), Stravaganza (2012), Ropaje (2012) y 70 poemas burgueses (2014). Además ha publicado los libros de ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981) y Notas a la liebre (1999); los libros de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994), Cortoletraje (1999), Virginidades y otros desafíos (2000) y Relatos fascistas (2012), la novela La única hora (2016) y los libros de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999) y Cambio de sombras (2001). Dirigió el suplemento cultural Contenido, del diario El Periodiquito (Maracay), donde también ejerció como director, secretario de redacción y redactor de la fuente política. Publica regularmente en Crear en Salamanca (España), en Cervantes@MileHighCity (Denver, Estados Unidos) y en diferentes blogs de Venezuela y otros países. Sus ensayos y escritos literarios han sido publicados en los diarios El Nacional, El Universal, Últimas Noticias y El Carabobeño, entre otros. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano, al portugués y al árabe. Con la novela El nervio poético ganó el XVII Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana (2018).