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Un día cuando el viento fue joven, de Juan Salazar Meneses

lunes 9 de junio de 2025
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Juan Salazar Meneses
La poesía de Salazar Meneses es despojada, pero plena de memoria traída del mar, de su mar anclado frente a su isla de Margarita.

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La cita fue en la librería Kuai Mare que estaba ubicada en la planta baja de una de las Torres de El Silencio. Recuerdo que había que subir una escalera en redondo para llegar al sitio, bello lugar que imagino hoy quebrantado por la realidad.

Recuerdo al hombre, quien me vio revisando lomos de libros. Se me acercó y hablamos. Era el poeta Juan Salazar Meneses. Juro que no sé la circunstancia de su acercamiento. Juro que sabía de su existencia pero no de su rostro. Y él de mí, menos. Entonces me citó para otra oportunidad en el mismo lugar para hacerme entrega de un libro suyo. Había leído poemas de él en periódicos, pero no abundaba en saber acerca de su tendencia, acerca de su mirada poética.

Unos días después, cuando me tocaba ir a Caracas a registrar libros en librerías, tanto novedades como libros usados, ya viejos, volvía a esa Torre de El Silencio y me encontré con el poeta, quien ya me había llamado por teléfono para concertar el encuentro.

Entonces me regaló el libro: Un día cuando el viento fue joven. Un volumen de gran formato, de tapa dura, con un lazo atado como una llave para cerrar el contenido.

Después no lo vi más al poeta, hasta que me enteré por la prensa, poco tiempo después, de su muerte. Leí el libro de un hombre desaparecido, leí el libro de un hombre de mar, nacido en una isla, venido de las olas, de las mareas, de una infancia que sirve de poética, de asidero verbal para contar su mundo.

Con prólogo de Vicente Gerbasi, el libro, de lujo, con bellas ilustraciones de Emiliano Tolve y serigrafías de Jesús Guillén, pero también con el espíritu plástico de Mateo Manaure, es realmente una joya editorial. Fue impreso por los Talleres de Gráficas La Bodoniana, en Caracas, en 1974.

 

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Editado por La Draga y el Dragón, este libro de Salazar Meneses, en castellano e italiano, es una rara avis de la literatura venezolana. Poco difundida, esta pieza poética contiene en su tripa los textos traducidos con hermosas coloraciones de Tolver sobre las cuales están escritos los textos en italiano.

La poesía de Salazar Meneses es despojada, pero plena de memoria traída del mar, de su mar anclado frente a su isla de Margarita. Poesía de mareas, de flujos y reflujos, de espuma viajera, de una tierra que vive bajo el sol donde “la música de un cuerno amarillo / ascendía del bosque”; de imaginación abierta a ser desentrañada gracias al pigmento de una adjetivación plástica.

Uno de los poemas que revelan su admiración por el cromo de su tierra está en:

Cuando Mateo toma los pinceles / entre sus manos, el bosque / se serena de oro, los violas / se adormecen y los verdes / por las hojas se van / al río azul de la infancia. // Unos pájaros bermejos / le arrancan reflejos dorados, / silbos morados a la curva del río. // Estalla el amarillo. // Las hormigas se llevan / un inmenso sol di terra di Sena / hacia los valles. // Herida por los ores / y los escarlatas / la tierra tiembla como un gallo // Y en el azul pompeyano / del Nínive o del Caribe / se suelta una roja cometa...

Sigue el poema en estricto apego a la niñez, a los recuerdos: “Todo viene de golpe a la memoria”.

Aquí están la casa, “las redes y los cordeles (que) se secan en el aire del mar”, y así el canto “entre las duras fatigas de la pesca, / escamando los peces verdes y dorados”.

Los recuerdos atados a la orilla del mar, mientras “los viejos de entonces / se tomaban en sorbos la mañana”.

Esta es una poética del tiempo ido, del tiempo pasado, del tiempo que no termina de desaparecer, del tiempo vivo pese a la ausencia: “La boca se hace amarga, la tristeza infinita / y el tiempo vuela como un blanco caballo”.

 

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Por su extensión, pongo ante los ojos del lector las palabras de Gerbasi:

Juan Salazar Meneses es uno de los poetas que más se destacan entre las últimas generaciones literarias de la América Latina. Esta aseveración es suficiente para colocarlo en un alto rango, por cuanto en esta parte del Nuevo Mundo se viene haciendo desde hace varias décadas una poesía difícilmente superada en el resto de la Tierra.

Lo que fundamentalmente define a Juan Salazar Meneses es el lúcido sentido moderno y creador con que maneja el idioma español. Él fija los materiales de su rica imaginación mediante un denso lenguaje plástico. Él le transfiere a los elementos de la realidad un alucinante poder mágico. Él, con la palabra, hace de su propio yo un cromático reino mítico.

Hay que destacar que Juan Salazar Meneses es un lírico del trópico americano, de este fabuloso mundo barroco y surrealista que nos mantiene a los poetas en un permanente estado de encantamiento...

Alberto Hernández
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