
—Bueno, tengo un guayabo. Sólo eso. Nada comparado a lo de ustedes...
...déjame seguir creándote porque es la única forma para mantenerme de pie
Astrid Salazar
1
Son doce, sí, efectivamente, los relatos que en este libro vacía Astrid Salazar, más un poema con el mismo tinte temático: un amor frustrado, una aventura que ocurre en la ciudad de Maracay, cuya avenida 19 de Abril viene a ser la locación evidente de los pasos de unos amantes que finalmente todos terminaron en un adiós traumático, lleno de desasosiego, de horas en bares y viajes a la costa de Aragua. Es un libro de cuentos que tiene como característica el que la mayoría de los personajes aparecen en todos ellos, lo que conduce al lector a pensar en una novela fragmentaria, fragmentada, a retazos donde los sujetos ambulan entre distintos tugurios, pero especialmente en el del chino denominado Dany, donde con cierta frecuencia se encuentran Boris y Lilith y los otros personajes que los rodean, que tienen como función sostener la tensión de quien ha sido víctima de un amor desbocado.
Es un relato largo, es una novela corta. Es un libro de anécdotas donde se cuestiona una relación, rota por Boris, encajada como un dardo en el alma de la mujer de 35 años que dibuja y también escribe, que sube al Henri Pittier, parque nacional que tiene como arquetipo del paraíso.

Quien lea esta pieza y viva en Maracay, pero igual conozca a Astrid Salazar, se dará cuenta de que nos está contando parte de su vida. Es una autobiografía idealizada, es un relato que sostiene su existencia, que la ayuda a seguir escribiendo y dibujando el perfil del amado. Por supuesto, se trata de un narrador a veces, pero también de una narradora. El narrador se pasea por ambos actantes, los traza, pero siempre está la marca de quien lleva la voz cantante, la mujer que habla, la que se desahoga a través del eco de quien se marchó a Barcelona, España. Esa es la síntesis de este trabajo bien elaborado por Astrid Salazar.
Milumilagenesia o doce relatos sobre ti y un poema (Editorial Madriguera, Mérida, 2025) está compuesto precisamente por una docena de aventuras en las que intervienen no sólo los dos amantes, sino también personajes conocidos de la ciudad, quienes de alguna manera han formado parte de la vida de la autora y del sujeto ausente. Y, en efecto, aquí el núcleo o centro del trabajo es la ausencia como factor de arranque para escribir esta novela estructurada con cuentos que parecen autónomos pero que en verdad están liados por un hilo nada invisible a los ojos de los amigos de la narradora, pero sí para quienes no tienen referencias de los nombres que allí se asoman y actúan.
2
Doce relatos y un poema. Doce vertientes de un mismo río narrativo. Doce instantes que encuentran fin cuando se apaga la presencia de uno de los personajes, el que sostiene el ánima o el espíritu de estas historias enlazadas, de quien las narra o las escribe. De quien se esconde detrás de la voz cantante.
Doce relatos sobre ese alguien con quien se compartieron nueve meses de cercanías, de cuerpos y voces que atizaban el calor que sus almas contienen o contenían, con la diferente de ese él que se marchó, que dejó atrás la avenida 19 de Abril, la cosa de Ocumare, el bar muchas veces frecuentado, los amigos comunes y no tan comunes, las lecturas y las referencias literarias, los amores de Hans y Jenny en la voz de ese conductor llamado Boris mientras viajaban al malecón de este estado Aragua donde la arena y el sol son capaces de revivir esas experiencias y un poema que cierra ese desarraigo, esa ruptura, ese exilio afectivo, ese sendero extraviado.
3
Entre los nombres que se aprecian en esta secuencia de anécdotas están Darío, Boris, Ricardo, Harry Almela; también están Rafael Cadenas, Hernández Pasquier, Barroeta, Pantin, Lilith (alter ego de quien es este constructo), Berenice Hung, Manuel Cabesa, Asdrúbal Figuera, Delia García, Angélica, Ana Paola, Luis, Pizarnik, Storni, Borges, Calcaño, Juan Sánchez Peláez, Ramón Palomares, Bioy Casares, Karina Sainz Borgo, Espido Freire, Guillermo Meneses, Miguel Otero Silva, Julio Garmendia, Adriano González León, Alberto Hernández, Victoria De Stefano, Eduardo Blanco, Richard Bach, Jojo Moyes, Vargas Llosa, Kundera, María Antonieta Flores y Astrid Salazar, entre otros que pasan inadvertidos, como sombras que se arriman a las anécdotas.
Por supuesto, muchas referencias literarias que ambientan la relación entre los personajes protagónicos, tasados por el o la narradora de acuerdo con sus sentimientos, con su manera de abordar el tema amoroso. A veces ella es él y otras él es ella, en cuanto al narrador.
Podría publicar en esta nota algunas expresiones que confirman los lazos amorosos de ambos sujetos. Sus acciones, sus olvidos, sus relajos sexuales, sus palabras en silencio, el mismo silencio como presencia activa.
Los nombres de los relatos son “Libros en polvo”, “Algoritmo ganador”, “El libro de Madame Mellinard”, “La enfermedad”, “Felicidad”, “El club de los adoloridos”, “El autolavado”, “Danzando entre las nubes”, “Caballito de papel”, “Milumilagenesia”, “La boda” y “Despedida”, y el poema “La 19 de Abril de Maracay”.
(Sugerencia para el editor: el libro no presenta un índice para que el lector pueda escoger, si quiere, el relato que más lo atrape. Además, no hubo trabajo de la editorial en cuanto a correcciones de signos. Sabemos que la Editorial Madriguera hace un gran esfuerzo para que los lectores queden satisfechos, pero pequeños detalles deben ser tratados con delicadeza).
- Huerto de lirios, de Rosana Hernández Pasquier - lunes 20 de abril de 2026
- El alma por la boca, de José Iniesta - lunes 13 de abril de 2026
- La seriedad del niño que juega, de Florencio Quintero - lunes 6 de abril de 2026


