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Chile, 1973-2023, memoria viva

lunes 11 de septiembre de 2023
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Augusto Pinochet y Salvador Allende
El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 terminó con la vida del presidente Salvador Allende (derecha) y con la democracia, y marcó el inicio de la dictadura de Augusto Pinochet (izquierda).

Lili Marleen lo viene a ver

Lili Marleen lo viene a ver,
mi general, está en la puerta
de su gran cuartel.
Trae una luz para un iluminado
como usted, capitán general.
Usted brilla en su oscuridad,
es el Tata, el Gran Taimado,
el dueño del fundo,
ni una hoja se mueve
sin que usted no lo sepa,
mi general, usted es la ley.
Lili Marleen lo viene a ver,
ha dejado una linterna
frente al cuartel,
Chile permanece en la oscuridad.

Medio siglo después, cincuenta años, pienso que es un tiempo suficiente para reconocer que los costos de un golpe de Estado, con un masivo irrespeto de los derechos humanos —ejecuciones, desapariciones, exilio y torturas—, son muy altos, inaceptables e innecesarios para cualquier sociedad civilizada. A miles de kilómetros de distancia del lugar de los hechos, de un país llamado Chile, en el confín de las Américas, un ejército convirtió en rehén, despojó de sus derechos civiles a su propio pueblo, y este hecho no lo puedo explicar de otra manera, así ocurrió. Fue un 11 de septiembre de 1973, faltaban días para la primavera, en el azar de la historia vi pasar el Fiat presidencial por Vicuña Mackena, camino a La Moneda, la casa de gobierno que devoraría en parte un bombardeo de la Fuerza Aérea de Chile y cuyo frontis recibiría numerosos impactos de grueso calibre. Allí moriría el presidente de la República de Chile, Salvador Allende, inmolado, defendiendo el Estado de derecho, la democracia y la vida republicana. Todo lo demás, a partir de ese hecho, cubriría de terror a la ex república de Chile.

La Marina se había levantado en sedición en horas tempranas en Valparaíso y más tarde se sumarían las restantes fuerzas militares y policiales, con un saldo de muertos, detenidos y torturados en las propias filas castrenses por sus compañeros de armas. La historia ha recogido en numerosos volúmenes, páginas, discursos, películas, pinturas, poemas, estos años vergonzosos para la historia de Chile y su democracia. El país viajaría por diecisiete años en un largo túnel sin salida, que llevó al poeta chileno Enrique Lihn, desde su intraexilio, a calificar ese período y el país como “el horroroso Chile”, un verso que cuelga de la larga y angosta lápida de tierra chilena.

Un dato que puede conmover al más distraído, desmemoriado, indolente ciudadano, ese que carece de memoria sobre los hechos ocurridos, se puede comprobar en Google: “El Estado chileno habilitó 1.138 centros de detención, campos de concentración y tortura, a lo largo y ancho del país, algunos clandestinos, conocidos años después, centros deportivos, oficinas salitreras, instalaciones de las Fuerzas Armadas y Carabineros, islas, iglesias, clínicas, cuarteles de bombero, buque Escuela Esmeralda, cárceles, Club de Tenis de Llo Lleo, liceos, universidades, hospitales, Liceo Alemán del Verbo Divino”, etc. Rendían un homenaje, sin proponérselo, de manera cruel, a un libro icónico de Chile, escrito por Benjamín Subercaseaux: Chile o una loca geografía.

Era un paisaje dentro del paisaje / el terror se enseñaba en las escuelas / la maestría pavorosa de la maldad / con absoluta impunidad / la muerte bailaba en el Patio de los callados.

Una frase del dictador resumiría los principios de una pavorosa tiranía: “No se mueve una hoja en el país sin que yo no lo sepa”. ChatGPT traduce esta expresión que emanara del pensamiento inédito del capitán general, Augusto José Ramón Pinochet Ugarte. La frase “ni una hoja se mueve en el país sin que yo no lo sepa” es una expresión que enfatiza el control o el conocimiento absoluto de alguien sobre lo que sucede en un lugar. Esta expresión subraya la idea de estar al tanto de cualquier acontecimiento, por pequeño que sea. Es una forma de afirmar el poder o la vigilancia completa sobre una situación o lugar.

Es la respuesta que nos da hoy la inteligencia artificial, ChatGPT, y no se equivoca, porque durante diecisiete largos años la dictadura de Pinochet practicó el genocidio en su grado máximo, para no entrar en más detalles. Pinochet se hizo a la medida una Constitución política en marzo de 1981, y el 88, acosado por el pueblo, llamó a un plebiscito, que perdió. Continuó como comandante del Ejército hasta que asumió como senador vitalicio por arte y magia de la impunidad, y viajó a Londres por problemas de salud y a cerrar unos negocios. En la capital anglosajona, un juez español, Baltazar Garzón, logró detenerlo, apoyado por Scotland Yard, e iniciar un juicio por genocidio, en la capital británica, que no culminaría exitosamente, pero deterioraría la imagen del todopoderoso dictador, transformándolo en “el paciente inglés” por 503 días, luego de abandonar la London Clinic y refugiarse en una mansión, donde esperaría el juicio que logró evadir finalmente. El paciente inglés llegó a Chile, enfrentaría nuevos cargos, pero fue declarado con “demencia senil”. La historia pasó de largo por el cuerpo del delito y llegamos a esta conmemoración, aniversario emblemático de la tragedia de la democracia chilena, que al parecer nunca encontró su verdadero lugar. Es una fecha luctuosa, murió el presidente Salvador Allende, más de tres mil chilenos, muchos desaparecidos aún, decenas de miles de exiliados, torturados, artistas asesinados, generales constitucionalistas, sacerdotes, obreros, campesinos, estudiantes, periodistas, médicos, y aún no se reconoce el asesinato de Pablo Neruda. La muerte se transformó en el más largo paréntesis en y de la historia de Chile.

 

Del abyecto, negro epilogar de Chile

El golpe cívico militar del 11 de septiembre de 1973 que depuso el gobierno del presidente Salvador Allende, electo democráticamente, se inició cuando fue elegido por el voto popular, y los preparativos fueron inclusive antes de su elección, para impedir que de alguna manera llegara a la Presidencia. Hubo una campaña previa del terror por todos los medios de información manejados por poderosos grupos empresariales; había financiamiento del exterior. Tal era el temor de quienes detentaron el poder por más de ciento sesenta años, que asesinaron al comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, general René Schneider, para crear un conflicto entre el presidente Allende y las Fuerzas Armadas. A partir de ahí, no lo dejaron gobernar en paz hasta el bombardeo de La Moneda y la Casa de los Presidentes, donde se encontraba su familia. La lista de atropellos y crímenes es tan larga como la geografía de Chile. Los preparativos, intentos del golpe duraron más que los mil días de su gobierno. La historia debe acudir a los antecedentes y hechos para formarse una opinión lo más próxima a la realidad. Todo lo escrito aquí no es novedad, lo conocen los que vivieron y murieron en el golpe. Una de las escenas más inverosímiles, de las tantas que ocurrieron en esos años, la relata el novelista y poeta chileno Roberto Bolaño en Nocturno de Chile. Dice Bolaño que mientras se reunían escritores chilenos en casa de la escritora Mariana Callejas, en el sótano se torturaba a opositores al régimen castrense. Supe de dos conspicuos escritores, ya fallecidos, estuvieron en los salones literarios del terror, cuyos nombres omitiré —un novelista y un famoso poeta—, y que desconocían probablemente que era una casa de tortura y formaban parte de un sainete. La dueña de casa pertenecía a los servicios de seguridad del Estado y su marido, norteamericano, participó en los crímenes de Orlando Letelier en Washington y el general Carlos Prats y señora, en Buenos Aires. El terror sabía que se vivían días de terror y no se espantaba. Fue un período para lanzarlo al basurero de la historia, pero aquí hemos recogido algunos trazos de esos momentos oscuros. Chile no debe olvidar esta tragedia. Incluyo algunos poemas que quizás expresen mejor mis sentimientos.

Lili Marleen es la más famosa canción de la segunda guerra mundial, compuesta sobre un poema del soldado alemán Hans Leip, dedicada a su novia, que se convirtió en himno también en las tropas aliadas y que Pinochet tenía entre sus favoritas.


Las noticias llegaban

Las noticias llegaban
por el correo de la muerte:
los torturados salieron
a tomar sol al patio
para volver a la parrilla
y al submarino.
Los desaparecidos
se fueron de viaje,
informaba la dictadura,
como si la vida fuera
un chiste de ocasión.
En la lista de torturados,
la muerte hacía antesala
y se afilaba los dientes,
en el lugar menos pensado.
El país colgaba de norte a sur
como un hilo negro oscuro, oscuro.
Una voz en las gradas de los estadios,
cantaba solitaria, quizás murmuraba:
sus lápidas cantarán a la vida,
aunque todos seamos polvo,
volverán para ser libres.

 

2

No hay más nada que comentar,
el mundo sigue girando
en el mismo lugar,
pero la vida ya no será
como antes nunca más.

 

3

El pasado no tiene desperdicio,
es historia de lo ocurrido,
el presente está a punto
de nacer, brotar.
El futuro es el ojo
de un búho,
por descifrar

 

4

La memoria está de duelo,
se acerca la horrible fecha,
a días de la triste primavera,
éramos tan jóvenes,
felices a nuestra manera
y nuestro pequeño mundo
se hizo sal y agua.

 

En blanco y negro

En blanco y negro,
arde La Moneda,
llamas, humo negro,
sólo arde,
se respira aire negro,
grandes columnas de humo,
iluminan un cielo negro
pasado el mediodía,
la ciudad gris al negro luto,
una postal del negro porvenir de Chile.
Es el oscuro 11 de septiembre de 1973,
una fecha negra para la negra historia de Chile.

 

Memoria, memoria

Allende se abraza a la bandera,
se despide de Chile,
son sus últimas palabras
y asciende en llamas
arriba del mar y la cordillera,
tras el bombardeo de La Moneda
por la FACHista Fuerza Aérea de Chile.
Entran los tanques del Ejército de Chile
a aplastar los cadáveres y aplanar los escombros.
Vendrá la reconstrucción de Chile,
mientras la Marina lanza al mar
a los prisioneros políticos, desaparecidos,
y Carabineros, la Fuerza del Orden,
asalta las casas buscando enemigos
del régimen que se está instalando
a sangre y fuego a lo largo y ancho
de la tenebrosa noche de Chile,
bajo una nube de espanto y horror.
Chile, descansa en paz.
11 de septiembre de 1973
Un dos tres momia…
Chile cae al abismo.

 

Amnesia

Amnesia,
la verdad
no olvida.

 

La página en blanco

La página en blanco
no permanece en silencio
ni es ajena a lo que podría
suceder en cualquier momento,
trabaja en secreto
desde adentro
y nos impulsa a expresarnos,
no es indiferente
ante nuestros ojos.

 

El arte de la memoria

El pasado no ha dejado de estar presente
y mirar el futuro también es cosa del presente
que fue pasado alguna vez.
Llega el tiempo por venir y sucederá
casi imperceptiblemente y lo veremos pasar
a través de la ventanilla de un tren,
son estaciones quizás donde no nos detuvimos
y el viento arrastra algo de la nostalgia que nos queda.
Cincuenta años después intento pensar en nada,
vaciar la memoria, convertirla inútilmente en cenizas,
pero los desaparecidos están a la puerta de mi casa,
traen las nuevas banderas del futuro.

 

No hay olvido, chileno

El arte de la memoria
te recuerda, chileno,
no hay olvido, ni sombras
que recobren la luz.

 

La sombra

La sombra
aún persiste y resiste,
viva, más allá
de la oscuridad.
Ha pasado medio siglo,
aparece y desaparece,
está presente,
sigue viva
en la patología
de su eterna oscuridad.

 

Los fantasmas me visitan

Los fantasmas me visitan,
vienen con rango de capitán,
a hacer justicia,
están aquí para ser vistos,
escucho: pelotón, formar
apunten para el cielo
que aquí no muere nadie más
(sólo vuelan palomas)
hasta que encontremos
el último desaparecido,
por tierra, desierto, mar, abismos,
cordillera, altas nieves.
Que fueron tres mil o más,
que vuelvan a casa materna,
al corazón herido de la patria,
ni un día, horas, segundo más.
Me cuesta creer
que aquí no ha pasado nada,
borrón y cuenta nueva,
¿no escuchan los gritos?,
vienen del más allá
y se fueron del más acá,
no por su propio gusto.
Andan de viaje, dijo el tirano,
un sarcasmo, una humillación más.
Ya se acercan a nacer,
vienen bajo tierra, bajo el mar,
de lugares aún desconocidos
a estar donde nunca
debieron haber desaparecido.

 

El último viaje

Allende cruza Vicuña Mackena,
dobla a la izquierda de Plaza Italia,
un Fiat azul avanza hacia La Moneda,
le acompañan otros automóviles,
uno va artillado,
es el fatídico 11 de septiembre de 1973,
su destino está marcado y él no lo ignora,
la historia pertenece a los pueblos
y a los líderes que asumen la historia.
Llega a La Moneda,
sabe que la Marina se ha sublevado
y en dominó caen los mandos constitucionalistas
de las Fuerzas Armadas y Carabineros.
No ignora que viene un baño de sangre
y llama al pueblo a no dejarse matar
por los golpistas que habían jurado
respetar y defender la Constitución de Chile.
La república se hace pedazos,
Allende paga con su vida el compromiso
asumido con el pueblo.

Rolando Gabrielli
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