Servicio de promoción de autores de Letralia Saltar al contenido

Relación personal: un libro iniciático

domingo 26 de noviembre de 2023
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Gonzalo Millán
En Relación personal, Gonzalo Millán (1947-2006) refleja las señales más íntimas del mundo que habita su poesía.

Con Gonzalo Millán, uno de los poetas chilenos más originales, que hizo un oficio la palabra y su silencio, siempre mantuvimos una verdadera Relación personal, libro que recomiendo a cualquier joven que quiera saber, comprender qué es poesía, por qué existe, para qué sirve. Y también al lector curioso que se sumerge en la atmósfera de las palabras, más allá de la cáscara, superficie del poema, que reta al lector en la intimidad de su observación. Relación personal es un regalo de un joven que expresa cómo ve y vive la vida un observador tenaz en los contenidos y vivencias de la adolescencia. Relación personal es una suerte de profundo, original diario de vida, que terminará por hacer cómplice a quien lo lea con los cinco sentidos. Es un mapa, itinerario juvenil.

La relación se entiende porque la acción está dirigida a otro, otra en este caso, el amor que en la adolescencia cambia de tantas formas y acude con todos los sentidos. El poeta Millán rescata la espuma que llega a la orilla de la playa y permanecerá en nuestra imaginación.

La prima juventud alrededor de los veinte, una adolescencia madura, convoca a esta cautivante obra poética de Gonzalo, sus confesiones juveniles, las primeras vocales del amor, un eros iniciático donde Cupido revolotea en las escenas más cotidianas y sorprendentes de la vida de un veinteañero. El poeta cohabita con las palabras, vocales y consonantes que disfrutan de una inigualable sensualidad al compás de su director, que cabalga sobre ellas en la cadencia del ritmo que les impone, con un lenguaje austero, conciso, sensual, y un reencuentro siempre con la metáfora de la vida cotidiana, la fuga y el reencuentro de sus nostalgias, y la anécdota aparente del vínculo amoroso que termina siendo poesía plena. Está dibujado en cada texto un original de las relaciones cotidianas del joven con el amor y el desencuentro y un código de las relaciones primarias conscientes con gestos propios de la convivencia en el rito sentimental que a veces no es más que la sublimación del acto.

“Relación personal”, de Gonzalo Millán
Relación personal, de Gonzalo Millán (Arancibia Hermanos, 1968).

Hay un poema hermoso que se titula “Si me abrieras el puño, me hallarías sucia la palma de la mano”, un mensaje a la pareja, amiga, novia, polola, un reto a la imaginación sin duda, de una relación. El poema comienza: “Sabes mis ojos y sobre mi boca sabes / el número infantil de los lunares / Conoces mi risa de torcidos labios / y sabes además, / que levanto un hombro cuando camino / Falta sólo que vuelques / la faz soleada y lisa de la piedra / y mires mi otra cara / hundida dentro de la tierra”.

Un teorema del amor, casi cuando un muchacho corteja a su hembra, pero el texto está dotado de humanismo, de la representación propia de sí mismo, un monólogo con alguien que conoce los más mínimos detalles de él, pero siempre hay otra mirada desconocida, otra cara y ésta está hundida dentro de la tierra. Vemos detalles, gestos, pero la profundidad del ser trasciende más allá de lo que creemos estar viendo o imaginando.

Gonzalo Millán refleja las señales más íntimas del mundo que habita su poesía, en su hablante humanizado, que no es el ganador, sino un hombre común y corriente con un sentido del humor notable, creatividad, imaginación, autenticidad, originalidad, sin certezas. La destrucción del dúo es una ópera prima, lo comento y me parece estar viendo la sonrisa de Gonzalo, como administrando la poderosa carga emocional y confesional de un hablante que reconoce sus debilidades y fracasos. El poeta se convierte en un instrumento musical y sigue ciego la partitura de su pareja, con las consecuencias quizás no previstas. Es una poesía con recursos originales, por decir lo menos. “Fui un instrumento vano y lleno de viento / o si lo prefieres, un solista que ignora / la cuerda que tocó entre tus maderas / Y si bajo la dirección de tu batuta / y a la ciega siga de tu partitura / sonó la flauta / te confieso mi creencia / de que ese agudo y ridículo pitido / no vale un pito”.

Millán trabajaba la poesía como en un laboratorio, minuciosamente escogía las palabras y con hilván de sastre las cosía al hilo de su relato.

Todos los poemas, desde su título, hasta la palabra aparentemente más casual, encajan en lo que podemos llamar un poeta virtuoso, que hace del silencio su mejor sonido, del humor un arte, y que va dejando pequeñas señales, destellos, como brillantes guijarros en el camino. Millán trabajaba la poesía como en un laboratorio, minuciosamente escogía las palabras y con hilván de sastre las cosía al hilo de su relato. El paseo del sastre desnudo da cuenta de este ejercicio constante en la poesía de Gonzalo Millán, autor de La ciudad, quizás el más ambicioso de todos sus libros, es Santiago de Chile en dictadura, un retrato implacable sobre un lugar que dejó de ser habitable y a veces con un lenguaje fantasmal de aquel sitio sitiado que sólo fue ciudad para quienes compartían el largo monólogo de la dictadura. La poca crítica que había en Chile lo recibió mal. La ciudad la vivió al salir de Chile, eran días, recuerdo, irrespirables, se fue de prisa, quería viajar lo más lejos de Chile, pasó por Panamá, Costa Rica y luego Canadá.

Hay profundidad en tanta aparente simpleza, pequeñas historias que se revelan en Relación personal, como pequeños retratos de un acucioso vigilante de cada escena y realiza una detallada fotografía o pintura, un cuadro. “Después de clavar esa aguja / con dos manos en la silla / y cerrar ojales y cortinas / camino / Puedo que observe los vinos y el río / o doble bruscamente las esquinas / tratando de huir / del figurín oscuro que me sigue / o puede que de pronto me detenga / y cierre mi único ojo y bordado / con un nudo negro sin más hilo”. Relación personal fue escrito hace 55 años, más de medio siglo, y aún mantiene el frescor de una palabra nueva, lo que no es poco decir, la mirada de Millán se ha profundizado con el tiempo, aunque nació precoz, original, seductora y cautivante. Escudriña en los paréntesis de las relaciones humanas, en los bordes de la marginalidad, sin perder la esencia y centralidad, y se detiene en sí mismo ante su propio espejo cotidiano, pero interactúa con el otro y el escenario que comparte. Hay que reencontrarse con la voluntad seductora del lenguaje de Gonzalo, a la que nunca renunció desde su primer día. Millán puso la piel en esta relación personal, y cada uno de sus textos son experiencia de vida y una manera peculiar de contagiar la palabra con señales del diario vivir.

Relación personal está dedicado en un homenaje póstumo a su madre.

En 2006, la Universidad Diego Portales editó una nueva versión de Relación personal, a la cual su autor agregó un apéndice con tres nuevos poemas de mucho mayor extensión y publicados por Millán a los diecinueve años en la revista Orfeo. Esta edición aumentada cuenta con otros textos excluidos de su libro Vida y otros cinco poemas nuevos que también fueron editados en el libro en mención. Relación personal está dedicado en un homenaje póstumo a su madre y cuenta con un epígrafe del poeta norteamericano Wallace Stevens: “La poesía no es personal”.

Este libro nos sumerge en el vínculo más íntimo entre dos cuerpos físicos que el poema rescata en cada una de sus situaciones individuales. Cada texto es sorprendente, fue acuñado en su propia imaginería y en su lograda anécdota rescata la palabra más íntima de su autor. Millán brilla y vuela con alas propias desde una temprana edad. El lector encontrará, seguramente, en cada una de las lecturas, sus propias respuestas.

Rolando Gabrielli
Últimas entradas de Rolando Gabrielli (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio