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Casi una carta para el doctor Blas Enrique Perozo Naveda en Maracaibo City

lunes 2 de diciembre de 2019
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Versión aumentada, corregida y definitiva de la primera edición
publicada en Letralia el 15 de noviembre de 2017.

I

hace pocos días mi nariz parecía una isla del río Apure
por el llanto emocionado
de tener el privilegio de volver a leer sus novelas
y para mayor alegría en un volumen obsequiado por usted
mismísimamente por usted
sí señor
cualquier cosa parecida es imitación

 

II

quiero que sepa doctor
que ahora forma parte de mi legión de héroes de la novela venezolana
cómo le parece
Rómulo Gallegos
Renato Rodríguez
Adriano González León
Salvador Garmendia
Arturo Croce
y el doctor Blas Enrique Perozo Naveda
que es usted
son mis héroes
recuerde doctor que los hombres necesitamos héroes
lo dijo Carlyle y ya yo tengo los míos
los de novela
porque los de poesía son otros
y usted no estará en la lista
si no me consigue algo que le voy a pedir más adelante

 

III

sabía su mercé que Renato Rodríguez
también vino de París
pero no doctor como usted
todo luces
completicamente

 

IV

Bayardo Vera y Orlando Flores Menessini
una tarde me contaron en las Tienditas del Chama
donde usted vivió
que las luces de París las pasó por la Aduana de Maracaibo
en un bolso goajiro de los que usaban las feministas de Ruptura
porque las bonitas compraban sus bolsos revolucionarios en Medellín
bueno pero eso es sal de otra salina

 

V

esta casi carta se la enviaré desde El Samán de Apure
que es mi sistema solar y usted lo sabe
río abajo
con cambio de valija en Ciudad Bolívar
porque desde ahí sí que viajan a la city del lago
y los navegantes son diestros
en el manejo de “los caminos que andan”
y no tiran al Orinoco las cosas del correo
fíjese usted doctor Perozo Naveda
cuando el agua cambia de dulce a salada
ya está
tuercen a la izquierda
y cantan pa Maracaibo me voy
como si fueran Cheo García y la Billo’s Caracas Boys
esos navegantes saben mucho
y no son doctores qué tal si lo fueran

 

VI

le cuento que la mayoría de mis amigos novelistas
dejaron de quererme por culpa suya
¡aunque usted no lo crea!
no soportaron ver en la sala de mi casa
—cuando tenía casa—
en una mesita bien cuchi su novela Maracaibo City
paraíta como una santa familiar y de ñapa escrita en París
eso no les gustó y se ofendieron tanto
que me decían hijo de mi madre
en un tono bien feo
y yo tranco con la llave de supermán no joda
y los conjuraba
tomaba en mis manos su novela
y van de retro satanases
en lagartijos los convertía
no se crea tengo mis artes
mucho cuidao

 

VII

yo sé que a usted lo quiere mucha gente
mucho más que a mí
claro
cualquiera lo entiende
no soy doctor
no soy poeta
ni novelista grandote como su mercé en fama y dinero
por ejemplo por ejemplo
en Maracaibo lo quiere a veces
un tal Alberto Áñez
usted entiende
cosas de temperamento
qué otra cosa puede ser
no lo sé no existe
en Caracas Ibsen Martínez lo apreciaba
ahora ya no está ahí
lo quiere desde Bogotá
más chévere todavía
en Barquisimeto
el poeta Barrios
Rosángela y Orlando
lo querían bastante y bonito
quién más
eso no lo sabe ni Carmen Alida Méndez
que sí conoce los vericuetos de la vida de uno
y más la suya que es famoso

 

VIII

en Falcón César Seco
su mujer
y Gabriel Jiménez si anda por allá
ellos saben querer
son poetas
en Trujillo el Negro Alfonzo y Gregorio Riveros
espero no estar equivocado
en San Fernando de Apure
nada más y nada menos
que Juan Carlos Villota y José Gregorio González
lo quieren y no lo conocen
es su fama doctor
quién no lo va a querer
pero para sorpresa del mundo ilustrado de esta España inconclusa
cuando usted pasó por Puerto Nutrias rumbo a Elorza
adivine quién lo vio
pues el gran Nemecio Urbano Díaz
que curiteaba en la reseca
él es novelista y cuentero
acabo de ver pasar como alma que lleva el diablo
al doctor Blas Enrique Perozo Naveda
gloria a dios
eso me dijo por teléfono
y yo lo encomendé inmediatamente al Santo Nazareno de Achaguas
para que a su vuelta
no lo pusiera a leer unas mamarras novelas
como de mil páginas
ese sí es verdad que es escritor como usted

 

IX

en Michelena lo quiere el loco Oropeza porque es loco y peligroso como un bar con rocola
y mi hermanito Homero Vivas también lo quiere
pero en San Cristóbal
y no por influencia mía
lo quiere de verdad y reza por las saludes de su gente
no sé si por la suya también
pero es su fan a morir
y sabe que usted es inventor
él se acuerda del día y la hora
cuando usted inventó el maracuchismo-leninismo
para gloria de la literatura venezolana
y muy festivo lo celebra
acaba con todo el pregonereño de la esquina de su casa
y la negra canta el himno nacional a todo gañote
para ganarse la voluntad de Homerito
y le compre su cantimplora del único producto de exportación de Pregonero
la negra Erika es muy inteligente
así son sus amigos doctor
nada de brutos
pura gente brillante y acomodada

 

X

en Mérida
tres cuartas partes de la ciudad se mueren de amor por usted
pero no se atreven a decírselo
por las intrigas
se acuerda de aquellos de la vieja facultad de humanidades
unos pocos pero fueron y son culpables
lo acorralaron
y usted se les salió de las cuerdas
y cual Ramoncito Arias
pim pum pa
los noqueó
como lo que es un campeón
en El Samán de Apure
mi tía Belén
mi primo Bime
Víctor Padrino y Albertico Pérez que soy yo
lo queremos
créamelo
soy un hombre serio
no miento

 

XI

en Barcelona la de aquí
porque en la de allá si es verdad que nadie
Fidelito Flores lo quiere
parece mentira pero lo quiere
lo admira tanto como yo
en Maturín a Miguel Mendoza Barreto no le gana nadie
se sabe de memoria sus poesías y novelas
como si fueran cuentos de aparecidos
en Barinas
mi compadre Arnulfo Quintero

Avilmark Franco y yo que también soy de aquí
lo queremos
un lujo doctor un lujo
¿no le parece…?
en Margarita Joseíto del Carmen Pérez
que no es familia mía lo quiere
a que no sabe por qué
porque también es doctor no de París pero es doctor
y los doctores son como los poetas
se buscan para hablar pendejadas
y rascarse
tragar aguardiente
quise decir

 

XII

y en Río Caribe como si fuera cosa del almanaque mundial
el doctor Chuchunga Salazar
siempre lo espera
para abrazarlo y decirle mejor dicho rogarle
que presida la oligarquía literaria del país
En San Carlos de Austria
la ciudad de los mangos
Isaías Medina López y Miguel Pérez
le prenden velas y le piden uno que otro milagro
yo le recomiendo que cuando venga al pueblo donde vivo
a darme unos pescozones por esta casi carta
tráigase unas tres del viejo parr
y los llamamos
seguro que vienen
a fin de cuentas yo saldré ganando
ellos evitarán que me dé los muescazos que debo tener ganados
por develar su riqueza afectiva
después del primer trago seguiremos siendo hermanos como siempre

 

XIV

pero vamos a lo verdaderamente importante
París de Francia doctor
París lo quiere
París ama a sus doctores
y pide a dios y a usted
—más le vale que crea en Dios y en París—
que atrase el viaje más allá de sus zapatos
que todavía no le deje el corazón hecho un rastrojo
que está a sus pies como la canción de Charles Aznavour
que no se agote tanto con la escritura
que tres novelas son suficientes para la gloria eterna
obedezca a los deseos de París

 

XV

pero aquí entre nos
doctor Perozo Naveda
—se lo dije al comenzar esta casi carta—
yo sé que usted es del gobierno
consígame una beca diplomática
usted puede
hable con el hombre
Arauca puede ser mi destino
eso sí con un adelanto de sueldo para comprar corbatas
dicen que las corbatas abren puertas
y en la calle 27 de la ciudad de Umberto Amaya
que también lo quiere porque él quiere a todo el mundo
me puede abrir una o varias puertas
y no tendré que andar como ahora
sin un dólar en el bolsillo

 

XVI

Bueno doctor
me despido
espero por mi beca y no un madrazo
¡carajo!
se me olvidaba
lo invito al cumpleaños de mi compadre Arnulfo
usted no puede faltar
no señor
el mero mero inventor del maracuchismo-leninismo
no puede faltar
ya nos verán esponjaítos
al poeta Franco y a mí por estar en su cercanía
mi compadre no va a estar
pero autorizó los tragos y la comida
Rodolfo y Gabriel tienen el testigo en la mano
cuando quiera la inventamos.

Alberto José Pérez
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