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La muerte ronda esta casa

lunes 10 de octubre de 2016

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La muerte entra sigilosa a las páginas y allí funda su imperio. Una inteligencia afanosa la entibia y la cuida rodeada de relatos cortos que acontecen en el afuera y juegan con la parca en el interior de la casa.

James Barbosa no detiene su febril escritura, narra desde la eventración del mismo cuento, como si los personajes quisieran romper el molde de la historia para salir a colmarnos de persecuciones y acosos.

Trece son los textos de La muerte ronda esta casa y otros cuentos, cábala que concluye en los ojos opacos del esperpento que recorre con su risa las cien páginas de esta aventura.

La muerte ronda esta casa y otros cuentos (1998) es un libro que llega desde Cali, Colombia, editado por el Proyecto Cultural Arte y Parte, cuyo autor no escatima argumento alguno para hacer de él una pieza narrativa en la que nos consumimos al final. La sorpresa martilla en la última palabra: el sabor y el saber de sus cuentos comienzan con la recomendación de Quiroga o Poe, bien colocada la muerte en su sitio, con la intención de sorprender o de deshacerse del lector. Es decir, convertirnos en el reflejo de los que habitan las líneas de su imaginario.

Eleazar Plaza, en el prólogo de la tercera edición de esta obra, dice que “…se inscribe en una rica tradición literaria fundada por Poe, Baudelaire, Lovecraft, Revueltas y otros, que se ocupa de la figura de la muerte con la seriedad y al mismo tiempo con el humor que ésta merece (…). Para los muertos la muerte seguramente sea normal, pero para los vivos es una broma pesada, una mala jugada del creador del mundo”.

 

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El título que le da nombre a este volumen del autor colombiano contiene el más desmesurado de los humores, que se fundan en la crueldad en medio de una atmósfera en la que el misterio tiene como constante la imagen de la muerte. Señora que —en una de las historias— se hace sentir a través de una anciana que arrebata los animales domésticos en una lucha que termina con el ataque de un perro diabolizado al personaje relator. El final conduce al asombro, así en todos los relatos de este libro.

En un lenguaje que roza lo cotidiano, pero valido de imágenes cuya belleza simbólica aturde, el autor neogranadino lleva al lector por un mundo alucinante.

 

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Trece son los textos de La muerte ronda esta casa y otros cuentos, cábala que concluye en los ojos opacos del esperpento que recorre con su risa las cien páginas de esta aventura ilustrada por Diego Pombo. El libro llega, como se afirmó en párrafo anterior, a una tercera edición, lo que dice mucho de esta lectura placentera, pero a la vez agónica.

La muerte, siempre, en la literatura, ha gozado de muy buena salud.

Pese a que esta señora ronda, no sólo la casa sino los alrededores del mundo, el humor de Barbosa se tutea con ella, porque la muerte es el único estado de ánimo, más allá de la existencia, que sonríe con todos sus dientes y hace burlas del silencio. Por eso despierta esa curiosidad que en el libro se convierte en revelación.

Dos cuentos como muestra:

Instrucciones para enterrar a la suegra

Para enterrar a la suegra consígase una pala y un barretón. Escoja el terreno teniendo en cuenta su fortaleza e implicaciones religiosas. Si es usted muy solemne rece dos Padrenuestro y un Ave María.

Apresúrese a tomar las medidas exactas de la difunta (tanto de ancho como de largo). Hágalo al cálculo si le gustan las aproximaciones pero resulta más práctico hacer uso de la cuarta.

Después de copiar las medidas en el piso abra el hoyo que debe tener como mínimo 1,50 metros de profundidad si no quiere que la hediondez lo delate. Colóquela boca arriba para mirarla por última vez si le agradan ese tipo de fijaciones y dele el puntapié final tratando de no golpearle el estómago. Arréglele las extremidades y tápele cada quince o veinte centímetros, si lo cree conveniente.

Cumplida su labor, lárguese a buen paso del sitio o quédese si le provoca, incluso hasta puede encender un cigarrillo.

 

Juego de manos

Me alegra saber que mi hijo haya adquirido ese ágil dominio con su pistola, tanto que ya remeda en sus peripecias al Hunter de las películas policiales y su pistola es al estilo de Remington Steele. La noche anterior cuando llegaba del trabajo, se arrojó detrás del sofá al tiempo que accionaba su pistola lanza agua, en una maroma que hubiese recibido los elogios de cualquier malabarista circense. Con mi rostro transformado no tanto por la lluvia artificial del artefacto, sino por la alegría de ver tan prodigioso malabarismo, me lancé a felicitarlo.

Esta mañana cuando salí del cuarto mi hijo no dio tiempo al regocijo de la noche anterior; atrincherado en una de las poltronas metió en décimas de segundo el contenido de su peligroso juguete por un solo orificio de mi paternal cabeza y sólo alcancé a escuchar entre el marcado compás de las detonaciones su infantil carcajada.

James Barbosa nació en Santiago de Cali. Graduado en idiomas en la Universidad de Santiago de Cali. Otro de sus libros: El ocaso de una mula y otras bestialidades (2006). Primer lugar en el Concurso Nacional de Literatura “José Revueltas”, México (1992), con el cuento “El Buitre”.

Alberto Hernández
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