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El jardín de la retórica

miércoles 23 de diciembre de 2020
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El jardín de la retórica, por Rolando Gabrielli

Estás despedido, 2020, no me preguntes por qué, año viejo en unos días. No es que lo que viene va a ser fenomenal, pero lo intentaremos, y tú eres un antecedente poco confiable y desafortunado. Nunca antes la especie había sido atacada desde sus cimientos con tal inocente virulencia por una molécula perversa. Innecesario documentar tanto dolor, desajuste universal, azote al espíritu humano, esa violencia invisible que nos ha tocado vivir, además de las inconsecuencias tradicionales del hombre a lo largo de su existencia.

Las estaciones traen viento, nieve, lluvias y un tiempo soleado, despejado de negros nubarrones, así será el 2021, una moneda que lanzamos al aire, pero que trae mil caras. De cada uno de nosotros irá dependiendo el mundo de todos. Somos el grano de arena del desierto, nuestro propio oasis. La gota de agua de todos los mares y embalses.

 

Antes que parta el 2020, quedan unos días para un compromiso de hacer mejor las cosas el 2021.

Somos protagonistas de este inédito panorama

Tiempo de cambios, incertidumbre y más cambios, hacia la nueva realidad. He ahí una palabra sacada de la lámpara mágica, un mundo desconocido sin la intervención de Hollywood. Nuestra propia ficción al alcance de nuestros ojos, somos actores, protagonistas, de este inédito panorama ante nosotros. Las palabras nuevas se atropellan para mencionar cosas desconocidas y soluciones que intentamos poner en práctica. No se lo dejemos todo al mundo digital, que ya tiene bastante con el enredo de las redes. Una nueva generación tendrá que tomar el relevo y ya vienen además los Z a conformar un nuevo abecedario y completar el rompecabezas de este mundo tecnológico, que ya opera en nuestras narices y hace gala de sus grandezas, adelantos y capacidades de transformarlo todo.

En medio de este bazar tecnológico mágico, deslumbrante, va caminando por las calles esta molécula asfixiante, y asoma un escenario de exclusión, inequidad, pobreza agobiante, oculto tras el telón de la verdadera realidad. ¿Qué hacer es la gran pregunta? ¿Bajar el telón, barrer lo que no queremos ver bajo la alfombra, lanzar promesas a la velocidad de una montaña rusa? Son tiempos de acción y también de reflexión. Antes que parta el 2020, quedan unos días para un compromiso de hacer mejor las cosas el 2021.

 

Aquí levanto mi palabra para agradecer a todos mis posibles y desconocidos internautas lectores.

Las palabras son nuestra alegría

En el contexto, y en lo que le compete a la poesía, presentamos a nuestros internautas lectores algunos poemas que conforman también las Libretas virales: 2020, cuyas dos primeras entregas se hicieron en Letralia bajo los títulos “Sólo poesía” y “Libretas virales: 2020”. Son un puñado de poemas, recogidos bajo el título “El jardín de la retórica”, lugar donde el poeta realiza su alquimia, prueba los materiales, el peso, la dimensión, la profundidad, la alegría de las palabras.

Sí, las palabras están en nuestro diario vivir, un poco ausentes en el timbre real, la proximidad con el otro, pero las sabemos a flor de labios. Y en este nuevo escenario, varias ocupan un lugar de privilegio para la poesía: soledad, solidaridad, amor, belleza.

Que el lector las reciba, se encuentre con ellas, en el año que nos visitó la Estrella de Belén, en la conjunción mágica, perfecta de la alineación de los astros ochocientos años después de la histórica aparición y que guiara a los Reyes Magos. Esperamos que siga brillando para una humanidad más justa para todos. Aquí levanto mi palabra para agradecer a todos mis posibles y desconocidos internautas lectores que pudieran haber seguido esta saga escrita desde el interior de cuatro paredes y del corazón de la palabra. Digamos, con Violeta, gracias a la vida que nos ha dado tanto.

 


 

Aquí levanto mi palabra

Aquí
levanto mi palabra,
entre cuatro paredes,
cada día, cada noche,
en comunión absoluta
con los nuevos tiempos.
Soledad y silencio,
en el estricto sentido
de los acontecimientos,
de la palabra y los días,
que van sucediendo.
Es un testimonio,
uno de tantos en la desgracia
de un año que nos aproximó
al espanto y a la pérdida
de muchas vidas.
Aún seguimos en este trance,
quizás por cuanto tiempo,
aferrados a la vida,
es lo único que nos queda.

 

El jardín de la retórica

Este es el jardín de la retórica,
la palabra es un misterio,
encierra al hombre
en cuatro paredes y le habla,
a quien se queda contemplando
sus días muertos, confinado
en la soledad de su memoria,
de un presente inmóvil,
una pobre historia,
para días cautivos,
pájaros inasibles,
señales de un gran monólogo
que no termina de construirse,
expresar en verdad,
la salvación del silencio,
ninguna mejor redención
en el jardín de la retórica.
Oh verbo, tan viejo
como el comienzo de todo,
y si esto es sabido
que es un monólogo,
por qué cruza un río
ante nosotros,
si las aguas, dijo
el famoso filósofo,
no serán nunca las mismas,
ni en el jardín de la retórica,
las palabras.

 

La luz de las cosas

La luz de las cosas
está en lo que ocultan
las cosas,
objetos que responden
a lo que son,
para quienes las poseen
y se reconocen en ellas.

 

Pregunta

¿Por qué me visitas,
hermosa,
y revoloteas,
pequeño ángel,
sobre tus bellas alas,
Bella,
esta mañana soleada,
delicada y frágil, tú,
en la gracia de la ingravidez,
dejas, a mi parecer,
el principio de la felicidad?

 

Eclipse

El sol se oscurece,
como nuestro amor.
Es un pequeño paréntesis,
su gran corona solar,
reinará unos minutos
en la oscuridad,
al sur del planeta.
Sobreviviremos, digo,
como nuestros antepasados,
pero no al amor.

 

La luna tiene

La luna
tiene un lado B,
una cara oculta.
¿Hacia dónde mira
el rostro que no veo?,
me pregunto
cada noche,
cuando asoma
y se me revela
entre los pinos,
siempre misteriosa.

 

Sólo son palabras

No me imploren,
les digo,
sólo son palabras.
Si todas estuvieran
escritas,
sabría tu nombre.

 

Sólo la soledad

Sólo
la soledad
sabe
cuál es
el precio y valor
de su camino.

 

Diálogo on line

Me pregunta una amiga
desde el otro lado del mundo:
¿qué estás haciendo, Divino?
Tomando vitamina D
—le digo—
Desde hace cuatro días
salió el sol.

 

El consumismo

El consumismo
mata.
El pez muere
por la boca.
El hombre
cae
en su propio
anzuelo.

 

Más preguntas

¿Hijos de la tierra?,
más bien del sol
y de la luna,
diría,
astros que nos hacen
más humanos.

 

En el orden del sueño

En el orden
del sueño,
no faltaba nada.
Un paisaje
asumía
el bien y el mal.
La ciudad
iniciaba un nuevo día.
Se escuchaban
sirenas en la calle.
El virus
no nos visitaba aún.
Las hormigas y yo
tenemos un pulso
en el fondo del patio.
Perdonen la primera
persona en que hablo,
estoy solo en casa
contra un ejército
muy organizado
que no descansa
día y noche
abriendo hoyos
en el fondo del patio,
construyendo sus propiedades
bajo tierra,
y no me doy abasto.
La perseverancia
—digo—
es un don,
en esta y cualquier
época.

 

En el fin del mundo

En el fin del mundo
comienza el mundo
y así la Tierra
gira sobre sí misma.
Tú y yo estamos
en todas partes,
Norte y Sur
se complementan.

Rolando Gabrielli
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