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Siete voces se hacen presentes
(Una por cada día de la semana)

lunes 19 de septiembre de 2016
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Textos y dibujo: Wilfredo Carrizales

Dibujo: Wilfredo Carrizales

La Voz del Lunes Dice: “sé que palpitan los palomos sobre las palmeras, mientras los granujas amañan sus malandanzas con recurrencia y quienesquiera que los ofusquen encontrarán muertes violentas, a pedradas o a estacazos. Habrá manos gordas encima de manos vacías y, sigilosamente, se prepararán novenarios de daños y los deudos se vestirán con alas de tábanos y sayos y entre zascandiles, las vicisitudes prevalecerán porque habrá papel para la minusvalía de muchas tijeras y máquinas que advertirán de los fraudes, pero nadie les prestará atención y los sustos, entonces, se convertirán en suturas y el firmamento tenderá a encenizarse y en un inmenso crisol se asomarán los cacharros que han sido abandonados adentro y la barahúnda de colisiones constituirá el desafío para los hacedores de furias y la lobreguez se instalará en todos los ámbitos y los espantajos escupirán por doquier y sólo migajas serán retenidas en las calles y ninguna persona podrá zafarse de la yesca en la víspera y por ello la sorprenderá la náusea gestada en los altos estratos de la perfidia y así no más se enmohecerá la contingencia de cualquier retorno”.

La Voz del Martes Refiere: “lo pestilencial se reanudará entre simonías y tartamudeces y en los paladares habrá una vaguedad de pátina y los gerifaltes se espaciarán, esmirriados, bajo las dobladuras de los apriscos y la docilidad encontrará su estancia, menguadamente, en los paraderos donde la rutina de las quejas tiene su asiento y durante la zafra de turbaciones, los saltamontes se hincharán con llamaradas de sangraduras y los peregrinos extraviarán sus sandalias en los taludes y sus quijadas serán raídas por las precariedades de la fe y no podrán oler lo que se expresa a través de sesgaduras y en los lejanos pebeteros, la repugnancia devendrá en quitasueño y todo lo que esté yuxtapuesto propenderá hacia una sedentaria revuelta y los vocingleros de las periferias tratarán de perturbar a la luna llena de septiembre y luego, al garete, se enladrillarán sus calzados y les será imposible arrimarse al calor de las chimeneas y tendrán que cohabitar con garduñas y papagayos y después tampoco los tambores darán a conocer sus rudimentos y entre los zarzales no disminuirá la horridez y elementales criaturas emanarán coriandros y sus belfos de chocolate se enhebrarán de modo discontinuo para lograr mascar los groselleros y, merecidamente, evitar las lesiones que les puedan producir los reacios sardónicos ocultos tras el tremedal en que lo vejatorio es marcha y perseverancia”.

La Voz del Miércoles Asegura: “con la cola del pez advendrán joyas y momentáneas herraduras para las cofradías más inútiles y bajo los adoquines cintilarán ciclos de cautelas y se encresparán las melenas de quienes tarde suspiran y no atrapan regocijos y, visiblemente, habrá muñones que se agostarán sin tiempo y la paciencia entrará en declive y de una ojeada se percibirá el receptáculo de las hachuelas y en los zaguanes la parvedad será asunto sostenible y la gracia de la luz que nunca llegará se enajenará hasta límites insospechados y los huyentes se tornarán más oscuros y las aberturas de los herbazales se volcarán en llanuras y del meridión se desprenderán fuelles y fucsias fumables y los pájaros de agua y de brincos retorcidos estarán impedidos de guarecerse en ninguna taberna y los abalorios y los abanicos sufrirán ingentes perjuicios y la clemencia pasará sus cerrojos y se enmustiarán todos los manjares y los minutos enfermarán y se trastornarán, hoscos, y los marrajos serán legión mezclable y poseerán madrigueras a prueba de emboscadas y voluntariamente sestearán cual reófilos y, a zurdas, imbricarán melladuras en los hoyos de los venturosos y desde los peñascales se sentirán los rastros de los paseantes ojizarcos y, con ligeras intermitencias, se confabularán los contusos con los convulsos para aventar los címbalos en la magnificencia de la casa de los juguetes”.

La Voz del Jueves Sostiene: “se manifestará la ceguez de las acequias y sus adeptos no aportarán ni siquiera pizcas de codastes y en los aledaños de la cronicidad, un embudo despedirá jaquecas e infernáculos para deleite de metódicos y en las solaneras los sudarios alcanzarán sus postrimerías y en los más comunes vestíbulos, los martillos quebrarán las lunetas hasta que se cansen y, suntuosamente, los expertos en peinar posarán sus codos encima de los membretes de las huchas y luego se enjuagarán los gaznates con zumos de adormideras y procederán, a continuación, a repartir cordeles entre la cáfila de adictos y los beneficiarios de los bergantines atizarán venganzas contra los capellanes de alta mar y bufarán de rabia los hipocampos y las aves de los soles cambiantes defecarán clavijas y resortes y sobre las olas flotarán cáscaras de clementinas y borbollarán las anclas y un centelleo se observará en la rabadilla del horizonte y en las añoradas azoteas, los catalejos derramarán pus y en los mapas, figuras harto hueras, moquearán gajos de escorpiones e infinitas mascaduras de tabaco salpicarán a los ictiófagos comensales de turno y fajos de billetes desgastados volarán por los aires en pos de manos escuetas y lo tangible de la pesadumbre enervará a quienes reparan los diábolos y a través de las mirillas se espiará, a placer, a las parejas desnudas, habilidosas y habilitadas”.

La Voz del Viernes Asevera: “se donarán ardillas con bascas y se otorgarán patios sin fachadas y en los jardines crecerán tallos no erguidos y de pocas dentelladas los perros aniquilarán a las bandas de gatos y en el culmen del gozo chillarán los niños de pecho en sus caletas improvisadas y las últimas cigüeñas se estrellarán contra el basalto y a los árboles se los llevará el fuego de la diana y antes se apearán de ellos los antifaces que charlaban acerca de charangas y cervezas y en los colgaderos las conversaciones baladíes serán apéndices de calamitosos y averrugados y chapotearán en el cieno diuturno los cuerpos topados y completorios y hordas de balidos arpegiarán de lo lindo en el seno de las oficinas ministeriales y en los confinantes sitios donde se enrancian las membrecías se eregirá un muladar con asestaderos de fetideces para los figurantes de la banca y los irascibles tragarán habichuelas y en las gavetas, fatídicamente, encontrarán pistolas en fragancia para ajustar suicidios y otras bienhechurías y en los hornos se aligerarán las cenizas y habrá esponjas para fregar, sin estrépito, los hexaedros de las mansiones de los gobernantes corruptos y surgirán escondrijos para ocultar los lamentos de los derrotados y estafados y, por mor de la simpatía, los mandantes abrirán los hesperidios como abren las nalgas de sus queridas y en sus natalicios se narrarán sus proezas con monsergas y se hendirán los testamentos”.

La Voz del Sábado Expone: “los abolengos serán abatibles y no se les permitirá abluciones a los carasucias y la diligencia se pondrá en interdicción y se postrarán de hinojos los nadie de lo naipesco y en los morteros se mestizarán las nacencias de los murmurantes y, sin ligerezas, los seguidores de lo telúrico tejerán sus tardes y también sus taras y suculentos bocados se patentizarán, rabiosamente, en los costados de la reconditez de los famélicos y lo salobre platicará con la plenamar y los olfatos engullirán los ungüentos de los nómades sumisos a los nenúfares y múltiples rarezas pregonarán los rasgos que las distinguirán de las vaharadas de destino expósito y más aún después, los timoratos trasegarán sus tiznes, a la par que sus ocios, y lo que se pueda omitir, no se preservará para evitar la aparición de inconvenientes pavesas y los odoratísimos servidores públicos, nítidamente nidífugos, allanarán las premoniciones que se convertirán para sus prójimos en mejorana de medianillo y los hurgones atizarán el fuego inserto en los miraderos, donde lo granjeable es trueque y no da pábulo a rubores de acetato y a las flores las extenuarán las lluvias y éstas se fastidiarán de la tibieza de los intervalos menstruales y se propiciarán las pugnacidades entre los guardabrisas y los guardamontes y los filófagos fingirán haber encontrado exuberancias en medio de los basurales”.

La Voz del Domingo Precisa: “se azuzarán los bagajes, las cabriolas y los empalmes y desde los oratorios se enlabiarán las promesas y los braseros bramarán en ayunas y el poseedor de los clavos acostados barruntará un porvenir de cajón tras las cucharas y, sin embargo, afinará su armónica para enaltecer las alisaduras de sus amuletos y los colombófilos, en sus batallas contra lo temporal, encenderán bujías con la grasa de los buches de sus albas aves y los bizarros fabricantes de argollas bostezarán con la esplendidez que les otorgará El Adusto y serán suyos los banderines de azulejos, celebrantes a rabiar, que, a través de las claraboyas, asperjarán bendiciones y corruscos y los artífices de las ascuas no rechistarán al cerciorarse de que la codicia no es un birimbao y las centallas azotarán las posaderas de los creyentes para que se tornen bisojos y compren campanillas que caduquen en pocas semanas y las borrascas desmontarán los balcones y así se avizorarán las composturas carnales de las féminas concercanas y las briznas de sus cabellos cogerán al vuelo el azahar y las narices brujearán y un calipso apetecerá en su apogeo y las almácigas de vellos sudados se caldearán y achubascarán y en la combadura de las caderas, intensas bocanadas de asedio se enjaularán y se evidenciarán las difluencias con lentejuelas de mirabel”.

Wilfredo Carrizales
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