“El amor fingido del comandante Antúnez”, de P. G. de la Cruz
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Zonas

lunes 13 de febrero de 2017

Textos y collage: Wilfredo Carrizales
Zonas, por Wilfredo Carrizales
Collage: Wilfredo Carrizales

Zona 1

Zona donde el mercenario se templa especialmente para diferenciarse y para llegar a ser muy zonzo, constituido por materia ardiente hasta que se le quemen las patas. Luego le abundan ácaros que hacen de él un monumento de lástima, con las vellosidades untuosas cual moluscos y revestido de uniforme de camuflaje que le otorga un aspecto vegetal equivalente a un otoño putrefacto y, adicionalmente, gruñidos de un animal defraudado, a la espera de una infección que lo conduzca a una permanente zanja.

 

Zona 2

Zona para andar en bicicleta siguiendo las variantes de las figuras en construcción que permiten transcribir el giro de los compases y para que las ruedas se adviertan como cuchillas circulares que pueden trocear músculos y huesos y el manillar sea susceptible de llenarse de cuervos o de buitres y los pedales se pongan pesados y tiendan a trabarse y ya no sea posible ninguna escapada, aunque se mencione la contrarreloj, y los ciclistas, admirablemente, se sentirán gregarios sin serlo y, al final, tendrán que chupar las cadenas sucias y oxidadas para justificar su propia osadía.

 

Zona 3

Zona para reír, carcajearse o sonreír según como sople el viento y para sobrevaluar las convenciones de la burla y el sarcasmo y para ensanchar las quijadas hasta límites extremos sin tener que preocuparse del aspecto estético y para comprender la garantía de mostrar todos los dientes completos y en buen estado y para evadir la prohibición de la befa y la mofa, sujetas a régimen de clausura, y para intoxicar a los zafios con mordacidades que les lleguen hasta la médula y para remedar a los aspirantes a sátrapas y ridiculizarlos en sus escenarios de cartonajes y gusarapos.

 

Zona 4

Zona para todo lo relacionado con lo ecuestre y para regalarles colmillos a los caballos perdedores en las contiendas y para expandir hipómanes que enloquezcan a los corceles de los establos castrenses y para acicatear las batallas a cuatro patas y para hacer cabecear a los veterinarios frente a las yeguas y para hacer trotar a las recuas de acuerdo a las reglas del ejercicio de ensanchamiento de las grupas y para jugar polo con la testa del dueño del casino más lujoso y para exaltar a las mujeres caballunas y para matar a las caballerías enganchándolas de maderos con púas instalados sobre un tablero gigante de ajedrez.

 

Zona 5

Zona donde todo era: ella era una compradora compulsiva; él era quien pagaba las cuentas. Ella era de una era feliz; él era de una época adusta y deprimente. Ella era la que se ponía una cruz roja sobre la boca; él era quien se perdía siempre en la encrucijada. Ella era la más casquivana de la ciudad; él era un redomado cornudo. Ella era muy astuta en aras de mantener su estatus; él era un fingidor por costumbre. Ella era la que desaparecía largo tiempo sin dejar rastro; él era quien simulaba buscarla en el sitio menos indicado. Ella era una propagadora de rumores y falsas noticias; él era proclive a creerse todas las consejas.

 

Zona 6

Zona para portar pistolas y otras armas de fuego y para disparar voluptuosamente a enemigos fortuitos y para atinarles los tiros en plena frente y para fulminar a los mirones que se congreguen y para tirotear a quemarropa a los amantes ocultos entre los arbustos y para probar la puntería con los perros vagabundos y para abalear a mansalva a quienes pasean por las calzadas y para, a bocajarro, descerrajar proyectiles contra los centros de enseñanza y sus profesores y para apuntar con revólver a los viejos que no caminen de prisa y para tener siempre el dedo en el gatillo por si aparece un predicador de la paz.

 

Zona 7

Zona para deambular vestido de traje negro como para asistir a un entierro y para exhibirse dando elegantes pasos y para atraer la atención de famosos fotógrafos y para no mezclar lo trágico y lo cómico y para jactarse de la indumentaria oscura, apropiada para ceremonias, y para ir ataviado de forma cursi y para avanzar emperifollado con prendas anticristianas y para encorbatarse con pulcritud y garbo cual un petimetre y para ponerse un ajuar de sustancia nocturna y para enfundarse y acicalarse a la manera de un factótum y para empañarse con escarapelas y firuletes, a fin de lograr un puesto en el gobierno de turno.

 

Zona 8

Zona para que los enamorados se expongan tomados de las manos y para elevar la moral ciudadana y para gastar el tiempo en pasmarse y embobarse y para desnarigarse con arreglo a las leyes al uso y para culminar las témporas del culo y para no descansar de las calamidades y para empecinarse en masturbaciones y otros toqueteos y para soñar con sonsonetes venéreos y para resistir las emboscadas visuales y para arrodillarse ante el postre carnal y para penetrar en intimidades verjuradas y para ocultar los quejidos de los orgasmos no programados y para consagrar las caricias a labios llenos.

Wilfredo Carrizales
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