XXXVII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE 2024 Saltar al contenido

Entre el jolgorio y el verbo

lunes 4 de junio de 2018
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Textos y collages: Wilfredo Carrizales

1

Entre el jolgorio y el verbo, por Wilfredo Carrizales
Collage: Wilfredo Carrizales

Entre el jolgorio y el verbo. Entre el brillo de la falsedad y las risas que se dispersan, que ensucian sus alhajas. Todavía el escándalo construyendo lástimas o daños. Aún las charreteras de fetidez.

La fiesta semejante a la opacidad y los estragos de la enfermedad del poder. Las lunaciones se acumulan en los cerebros y cada una de sus fases suelta su derecho de extremadura.

El martilleo durante las noches del hambre, del acoso, de la intriga. Por laxitud, la ignorancia. Y las barajas se mojan con los orines de los perros que se realizan al ser condecorados.

La correspondencia sobre los braseros. Cada partida de billar atrae a las dignidades de la bilis. Sobre las telas del juego, verdes cúmulos y polvos que recorren las narices y se demarcan.

Se paga por el licor y los remojos. Al moho no le falta ningún bicho. Las damas expelen sus bostezos a un palmo de los tributos de condones. Las mordazas sujetan las mandíbulas en medio de las moralinas de siempre.

Deniegan peticiones. Los padrinos aseguran que nada se caerá, pero el estrépito ya se oye en las cercanías. La nación atrae a unos sufijos para remendarse entre nerviosismos y diarreas.

Los hábitos del “paraíso”, su color de bagazo, su hedor de enanos rapiñando. El “patrón” se hace el tonto y simula rascarse las raíces, los gérmenes importados de la isla.

De la moralidad a las náuseas; del vómito a los caudales del banco. Universo que no se oblitera. Las familias del incienso seleccionan sus plagas y orquestan una morfología con discreción.

Escupen encima de las costumbres de la honradez. Ejecutan añagazas de hienas en desbandada. Manejan a los cangrejos postreros para aliviar sus temblores de oído y calzones de oxiuros.

Palabrejas que los afean todavía más. Son la antinomia de la decencia. El ridículo les golpea, de continuo, con su palmeta de hierro. La pandilla compra nalgas de repuesto y suspira.

Son expertos en malas partidas, en aportar destrucciones. La muerte hace excursiones incitada por sus flujos. Se la pasan pariendo grandilocuencias y hendiduras y costras de progreso.

La inocencia tiñe sus rostros de empastes y mascadas. En pocos días les darán de patadas a las ciudades y abrumarán con sus cánticos de guerra y luto a los párvulos y a los ancianos.

Elevan, conmovedores, las peticiones al palo que castiga. Disfrutan en sus hogares de las victorias y los triunfos. Se casan con las alimañas que les proporcionan los piojos.

De sus entrañas brotan los pegamentos que los mantienen unidos. Por asombro, se indignan si alguien reclama. Sus banquetes se deslizan bajo el signo de la astucia y la sordidez.

Sacan adelante a sus familias con el ingente esfuerzo de los desfalcos. Son ejemplos para las juventudes eternas. Aman a los cormoranes y a los alcatraces, de quienes aprenden tácticas.

 

2

Entre el jolgorio y el verbo, por Wilfredo Carrizales
Collage: Wilfredo Carrizales

Verba volant, scripta manent. Afanarse y obtener la caja de cerillas. Penar por el origen del odio. La procesión de los cuerpos acompañados por sus angustias. Por la pendiente, el péndulo.

Resollar mientras la gritería impide pensar en silencio. Veinte cuadernillos y la resistencia continúa. Somos los residentes de lo que no renquea. Nos resguardamos de los vientos nefastos.

Saboreamos, de antemano, los lances que nos favorecerán. Inventamos maravillas, arpegios, consonancias de la amistad. Deslastramos los vehículos de la imaginación y nos erigimos.

Del atolladero, saldremos, pésele a quien le pese. Descubrimos los buenos días entre las salpicaduras de las sospechas. Las memorias se reencontrarán para renacer.

No se puede soslayar la basura acumulada. Reventaríamos. Por extensión, consistimos, nos aglutinamos. Se arrugarán los oídos de las paredes y la sordera será su estado de ahogo.

Se hubo interrumpido el puerto, su curso, su llamada de dos sílabas. Una población cortada por los artrópodos para regocijo del régimen. Los ciegos hace tiempo dejaron de segar y siguieron.

Un día u otro de igual longitud. Un refugio sin fiador. Un peligro como emblema del Estado que nos oprime. No cualquier hombre guarda su inmunidad. Sólo con aplomo se dividen los minutos.

La sustancia de la prudencia no se ablanda. Los adornos requieren jornadas del cabo a la vela, sin pasmar a las sombras. Se ocupa un asiento en lo más profundo del ojo de la virtud.

Con abandono, las mujerzuelas abren las piernas y el chiste de carne les quita el aliento. ¿Cómo juzgar el móvil si no se concursa? Impone respeto el alma en su cautividad, exenta de huellas.

En seguida, la discusión y los mantenidos no queriendo morir por su señor. Separación de los muros y surge la paz al por menor. Entre comas y comillas un dislate se sepulta a medias.

Es a saber y el futuro no será inventado, ni aunque se reúnan los doce del patíbulo. La extrañeza se accidenta y sus ruedas pasan a pertenecer al interrogador de oficio. Ejercicio y cabezal.

Serpentea el servil y condesciende hasta el nivel del escupitajo. Una excrecencia sonsaca su grasa de manutención. De pie y un cuarto de rodilla el alcahuete recibe lo seminal para el comercio.

Intervalo en el sí de siempre y un secreto que aflige, pero no ondula. La orden se forma cuando rompe la aurora contra la cautela del marido celoso. Una botella de licor padece de elocuencia y calla.

Espíritu del desciframiento en la cámara de torturas. El esbirro silabea y trae aparejado su modo de corchete y descarga. Peyorativo, anuncia la historia que anhela escuchar o se arruina.

El retrato del primate cuelga de la pared del cuartel y mañana tras mañana argumenta y chilla. El clarín recolecta sustos y el anónimo pedigrí de los animales de guerra. Las hazañas se trizan en el papel.

La cura y el andamio y la independencia ficticia del coro de sobados. El déspota gusta del autoabuso y ruega al altísimo una larga vida. Su delfín le desea mareos e ingles bubosas.

Canto del jefe que será descuartizado. Furor por la magnitud del espectáculo. Ciertos sucesos se celebran sirviendo aguardientes territoriales aunados a contoneos y vítores.

Los capones se la piensan mucho antes de salir a la calle. Alguien con mando les puede hacer capitular. Así, ellos son proclives a desordenar el verano que no poseen, pero que intuyen.

En la hoja, la cara y el alfiler para los algodones y las suturas. Todo se estanca, hasta las medianoches de las criaturas de senos abultados. De carne sin hueso se alimenta el soñador.

Tras la puerta, una cortina para limpiarse el trasero. Los ministros abusan de la tela, acaso porque sea terciopelo. Trabaja el tiempo en no ocultar las manchas. La jornada emula meriendas.

Por las ranuras, se cuela el chillido de las lombrices. Los pícaros avanzan rasantes y pronto llenan sus bolsillos. La noche se enlaza a la carroña y mide el hocico de sus ofertantes.

Vidrio es vigilancia, corrección de la entropía a destajo. Hay una edad para la dureza con él, empero nadie la ejecuta. Sin embargo, el cielo continúa azul, a pesar de los pájaros migratorios y asaz agitados.

Ahora bien: las putas nos desgobiernan trepadas sobre sus macetas de flores sibilinas. La familiaridad es su etiqueta y los afeites de calidad los reciben a domicilio.

Perecen los insistentes, los que enferman de excesiva esperanza. A veces, una expedición por los arrabales permite recuperar fuerzas para asistir a los mítines del sátrapa de turno.

A partir de ahora, gabardinas y disonancias. ¿No iremos a retroceder? Suponemos que no, aunque con certeza, sí. Entonces, ¿nos desengañamos, abjuramos? Los dogmas se apolillan en sus cartones.

De la coraza al lomo; del petardo al corazón. Todo es un viaje en procura de suministros y útil remozamiento. Las curvas se tornan pimpollos con el ajuste de las botijas. ¡Bando y seña!

Wilfredo Carrizales
Últimas entradas de Wilfredo Carrizales (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio