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Variaciones sin propósito de enmienda

lunes 11 de junio de 2018
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Textos y dibujos: Wilfredo Carrizales

1

Variaciones sin propósito de enmienda, por Wilfredo Carrizales
Dibujo: Wilfredo Carrizales

No hay segundos pensamientos. Los sueños del día suelen aparecer por el este o el nuevo oriente. En este punto, todas las razones se vierten. El mundo sería un lugar diferente si abundaran las serenatas. Una odisea se nocturna entre la lluvia que le pertenece. Se percibe una armonía cual un sagrario.

 

2

Si sonara la tromba y se rompiera el expreso, surgirían voces festivas donde moran los tesoros. El eterno curso de la luz se aliviana durante el cumpleaños de los quicios. Paz en una vuelta y una sinfonía ante un barquichuelo que se mece. En los bronces se guerrea por la claridad y se baten los recuerdos de las campanas.

 

3

Nada de historias de amor. ¿Quizás, quizás? La perfidia se abalanza como es: rondadora y de color canela. En las puertas se dicen mejor las mentiras y cuando se aten los cabos, los corazones estarán indagando tras las diferentes versiones de lo que aconteció.

 

4

No corre la gratitud. En la mañanita el sol puede ser mío, según las voces de los sapos. El niño malcriado embucha una mamila y festeja cuánto le luce. ¿Quién tornará sonriendo por el lado izquierdo de la nao, donde los peces cosechan algas y curiosean entre figuras del agua?

 

5

Acaece el silencio de los poetas. Devoción y notas en los que no han sido llamados. Entre dos tierras y el mar de la utilidad. El sabor del verano tan parecido a la sal. Las marcas de la sarga abundan en las rampas. (Cada locación tutea a los reflejos). Se sienten las mutaciones de los golpes muertos y alguien de ojos lechosos pregona los gustos del salón encantado.

 

6

Temas de las tunas y más gente aún en la espera. Jalea y carne en el radio de la apreciación. Todo es gris tras los guantes que se levantan y ante la cara de la bahía lejana unos ácidos se despojan de sus trasvases, poco a poco. Unos ángeles terrestres se arrastran para comer maníes y sobre ellos se cierra la cubierta de nubes y rocío.

 

7

La subestructura aparece remota. Sobre ella se funda una línea de futuros lobos. Antes se daba el camino al sol, en medio de los estragos cinéticos. Los niños destruyeron sus jardines, gozando y rajándose las pieles. Muchos lo recuerdan. Sobre todo el momento más original. Ahora el ambiente gime con la más extraordinaria dureza y el erial revienta de satisfacción.

 

8

El sauce en un bello día secreta sus lágrimas. Un oído escucha las preces en un plano tiznado de azul y zumo de habano. En algún hogar una taza de café se absorberá mientras las arias cruzan un espacio de reducción.

 

9

Moliendo guijarros un hombre verdadero aspira a ser libre. La brisa, el piélago, un atisbo del cielo y una nube asoleada conjugan un crepúsculo para que no se dañe pronto. (Una mujer con criznejas hace magias con su cepillo y un bizcocho se llena de miel).

 

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Variaciones sin propósito de enmienda, por Wilfredo Carrizales
Dibujo: Wilfredo Carrizales

La utopía era otro nombre de lo primigenio. Al menos las sonrisas no se verían disminuidas. La gula se expandiría con el néctar de las estrellas. Día tras día surgirían tatuajes sobre los terrenos semejantes a galletas y las piñas se colarían hasta una apaciguada gabarra. ¿Se asimilarían los locos a una versión de cerezos en flor?

 

11

La felicidad: la plaga blanca. Se toman cinco tópicos cercanos a ella y se abruman con los mismos a quienes viajan ignorando los principios físicos. La fiesta estalla en fogaradas, con los mejores deseos para todos. La certeza de ti depende de la dicha que se te cuelgue del ombligo.

 

12

El sentimiento de la mañana resulta una obsesión, aunque haya vía libre y pasos muy cerrados. Alguien te llama varias veces y si tiene suerte, al séptimo llamado se manifiesta un reflejo. Pueda que seas tú o un estropajo que salta. ¿Cuándo se desea estar sobre el tejado, exento de tiempo y atadura? No todavía. Acaso en el intríngulis de los sueños.

 

13

El atardecer se calma y sólo ciertos nombres se pierden. Siempre el espíritu cae con el ocaso. En una isla secreta las sombras se enfrían y devienen en manjares etéreos. Una carta procede de septiembre y habla de una calle donde el resplandor rechina sobre unas flores mundanas. Del lado de los ocelos el polvo coloca su autonomía y una mano se deja besuquear.

 

14

La quebradura en la cosquilla y un perfume para una especie de perro. Las rosas se acoquinaron y las mandarinas, justo el día en que nada se parecía a la nada. Una garúa moja las calles, mientras una canción mata de través. (La muerte y su epígono avanzan, cómodos, sobre un lubigante).

 

15

La vida nunca adherida a los sábados de la amapola. Un aire con losanges hace derrengar al bobalicón de los ríos. ¿Anoche alguien lo encantó, solo? Cera y cera sobre la hierba verde y en las casas las palomas bizqueaban y levitaban entre melodías vitalicias que parecían chorros.

 

16

Encontraremos el olvido que olvidamos y será un búmeran. Siempre, bajo el viento, un átomo de menos. Un hombre y una mujer pronunciando algunas palabras y un acertijo importante para amar sin previo aviso. El beso puede alcanzar al alter ego en cualquier momento. Habría tantas flamas y unas pocas quejas. Lo sé, porque eres tú quien escuchas y deduces. ¿Y si les dijera que ella..?

 

17

Ahora es después y el mundo se muestra mustio y sombrío. Si pudiera acompañarte hasta la claridad y colocar mis pasos para que camines sobre ellos. Tú no me comprendes o finges no entender. El mañana no me llevará consigo. ¿Debo aguardar qué? ¿Lo que no se guarda? ¿La lluvia sacudiendo las hojas? ¿La pena que calcina los ijares? Te cedo el punto que vacila: haz de él tu estandarte para mariposear.

 

18

Todo parecía impregnado de dulzura: las canciones que se cosechaban, los cirros sobre los montes, las varas atildadas… Mencionaron a los viles y, de pronto, lo entero se nubló. Porque a la mitad acaeció el dominio. Y las tumbas no eran algo alegre. Había que perder el himno y ufanarse por ello. Aún podía tocarme una sonrisa de ella, sin yo pedirla.

 

19

Por el pozo de los batracios, la verdad deambula con su traje de ovejera. Alguien cuida de los modos de indicar los anuncios de los murciélagos. La libertad silencia sus odas y se dedica a ver salir los niños de los vientres de las madres. La yedra ya no duerme de noche. Encima de ella se crucifican los insectos que han sido asaltados.

 

20

Variaciones sin propósito de enmienda, por Wilfredo Carrizales
Dibujo: Wilfredo Carrizales

En medio de la danza del fuego no puedo escuchar a mi padre. Certifico que no me marcho. Aún faltan las barajas y el confeti. ¿Dónde proseguirán ahora los caminos? Como divertimento descanso encima de las remembranzas de mis amores. En el interior de los brotes yazgo e imagino nocturnos de junio compuestas por los bigardos.

Wilfredo Carrizales
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