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Elementos

lunes 23 de diciembre de 2019
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Textos y fotografías: Wilfredo Carrizales

Aire

Elementos, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

1

Dentro de su apacibilidad figura mi persona y los corpúsculos andan con sus apariencias de hojas de argón y vectores.

 

2

Me acondiciona o me adiciona, no lo sé, pero transparento en el sostén de las aves.

 

3

Se cuela en los alvéolos, corre por estrechuras, como agente de una sirena sin sonido.

 

4

Afecta con la suficiencia de su oficio. Se desenvuelve en un enfado casi de familia.

 

5

Va a expandirse, se anuncia, se impele. El tiempo lo continúa hasta una linde que aviva.

 

6

Su motor macho nunca se liquida. A menudo curiosea por entre formas del polvo.

 

7

Flota en las sonatas de ambos polos. A veces se reemplaza y hace bulla.

 

8

Quedo visible por sus arribas y por sus costados, con función de nado, mas sin fijeza.

 

9

Lo bebo y lo corto y me creo en él. Luego en cauda me reconozco.

 

10

Otro y otro aire acuchillan mis facciones. Oscurezco de claridad y mojo sin lamento.

 

11

Tarda tanto en un instante e incomodan los sucesos. Me guarda en vértigos y soy motivo.

 

12

Muda y no ofende. No esparce su ámbito hasta mi sitio desierto.

 

Fuego

Elementos, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

1

Brasero que advierte de los enemigos con señales de entendimiento. Empeño e ira más allá de cualquier atalaya.

 

2

Con su boca asocia siglos y cultos. Al cielo lo deflagra si lo mira de frente.

 

3

Sube por las chimeneas con la sacralidad prevenida. Recibe de la tempestad el furor que agobia.

 

4

Un ardor lo acompaña y el estrago acude en su nombre. ¿Quién suele ver el asta herida?

 

5

En los parajes acorta las distancias y más de prisa aúlla con resinas.

 

6

¿De dónde pasó y fue asedio? Se mencionó en su usanza: recuerdo inmemorial.

 

7

Se hace e ingresa en las fórmulas del deseo. Del verano su fiesta e invención de meteoros.

 

8

Manso ya no es contienda. Se comunica entre púrpuras y deja en escorzo los alimentos.

 

9

Labra las chispas para la animación. En mis hierros se dispara su cauterio de porfía.

 

10

Consume las campánulas que ascienden y permanece dentro del crepitar del silencio.

 

11

Del otro lado apenas muere y es su deceso vitalidad. Con la idea de su mando el sol se vuelve antorcha.

 

12

Traslada ascuas y adviene relámpago. Retorna siempre con el fulgor humano.

 

Agua

Elementos, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

1

Me vierte y soy dueño de su terreno. En mi porosidad abundo con el régimen que abreva.

 

2

Me lleva en disolución, tal vez seráfico o de corrido. Me agrieto para humedecerme mejor.

 

3

Del limón a la fresa y, de ésta, a la naranja. Se compone y se infunde y entra en digestión.

 

4

Sobre los cuadernos dificulta su cara y archiva la humedad molendera.

 

5

Desleída mi alma en su don con un aroma prendado de infancias.

 

6

Sedante para las cerraduras. Refluyente tras las barandas. Dragada al modo de los destellos.

 

7

Me cobra en sustancias para las hierbas. Desde mi constitución ondulo evocando fuentes.

 

8

Le gano moléculas que se van al fondo y allí se estacionan entre hitos minúsculos.

 

9

Como una madre me pule, llovediza, y me recala con intervalos de plata.

 

10

Endulza a la rana potable, mientras destila lo vano del calcio.

 

11

Brota en la superioridad de las medias alumbradas, por donde solían sujetarse los bautizos.

 

12

No se empobrece ni en los tejados ni en los empeños. Salta y surte exenta de cautelas.

 

13

Hubo de hacerse su franquicia para admitir los grabados. En toda garganta se resuelve en deleite.

 

Tierra

Elementos, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

1

Mi tierra de adentro que levanta tapias y encuentra una realidad dando tumbos.

 

2

Sería de agobio si no fuera por las pipas arboladas. Sus besos se cuecen entre el horizonte y su sombra.

 

3

Batallo para ubicar su cuarzo y luego rutilo en exacta latitud.

 

4

Grita desde su relieve pintado y atrae las expresiones que la circulan con pasmos.

 

5

Emerge en mi origen de útero, recordando llantos, midiendo peligros, imbricando los opuestos.

 

6

De la alejada me integro; de la cercana me ausento. Me abarco en isla y me sondeo terrizo.

 

7

Día de sus imágenes y conmigo el entendido respeto. Un número y me cuezo en su color.

 

8

Me derribo hacia sus gustos gratos bajo la victoria de la noche. Su peso me resbala.

 

9

Por debajo avanza con mis líneas y llegamos hasta el mantillo que arroja rendiciones.

 

10

Nos descubrimos entre lenguas e idiomas, mientras descienden las lombrices que se van queriendo.

 

11

Nunca muertos ni en lo que se teme: al pie del polvo no planeado. Tantas edades; tantas épocas.

 

12

A ras de los terrones; volcado sobre su baldío. Oigo el eje de verdor y estallo pardo y abonado.

 

13

Capaz de tierra y arrastre y una arcilla de fibras. En la sazón, la hormiga me pierde de vista.

 

14

Camina asida a mi planta de timón. Alcanzará a la cabra virgen en el cuadrante que sepulta.

 

15

Acaso devendrá en matriz del pensamiento y en greda retribuirá los alegatos perdidos.

Wilfredo Carrizales
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