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Anotaciones de la dama del balcón mutante

lunes 27 de enero de 2020
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Textos y fotografías: Wilfredo Carrizales
Anotaciones de la dama del balcón mutante, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

Lunes

1

8.35 am: Me escribió desde un pórtico. ¡Qué extraño! Aquí lo espero y creo que habremos terminado. Es consecuencia de lo que desconoce. ¿Bidente o vidente? No me transformo en los movimientos del otro. Calzo las sandalias de ángulos partidos y prosigo mi rutina. Dice que no paro en casa. ¿Para qué? La casa resulta sólo en un empeño para dormir. Ya le va clareando el pelo y esa imagen no se la toma a bien. La cólera se apodera de él y recoge sus tributos. Corre el viento y tremolan las cortinas. Me aplico a la risa, sin vergüenza. ¡Que se vaya a tomar por el culo!

 

2

9.10 am: Su alegría hasta el escándalo me tiene harta. Trata de darme obsequios delicados, pero no lo consigue. Alguna afección tiene su torpeza. ¿Cuándo se producirá su desaparición? La de él, quiero decir. Habla como un descosido. Piensa domarme y exhibirme en sus predios de clubes decadentes. Delira, se despelleja, desvaría con suntuosidad. A tropezones avanza y cultiva caídas.

 

3

9.50 am: Me desempolvo y me renombro. Me reparto el pan no bendito, a partes desiguales. Troncho, mastico, trago. Me remojo el gaznate con vino de coco. Desde mi trono no cometo indiscreciones. El mucho trajinar me pone en forma. Pienso en mis susurros entre el follaje. Retumban mis deseos en mis oídos. Me anticipo a los umbrales de las calles y tomo con mucha seriedad las ofensas que puedan venir. ¡Un néctar no destruye a otro néctar!

 

4

10.17 am: Procedo como merecen las alabanzas. Lo luminoso me anima. Repentizo las frases que me sacan del pozo. No le suplico nada a nadie. Llevo la ventaja porque no me excedo. Estoy constantemente detrás de los múltiplos de las mañas. Traspaso los límites cuando se constituyen en barreras. Reclamo y reaparezco en los términos en que la liberación me conviene. ¡Ha quedado inservible la estructura de mentiras que aquel tarado levantó para envolverme y jorobarme!

 

5

2.36 pm: En primer lugar, descanso. Soy muy oportuna para saborear los espacios de la nombradía. Sin embargo, yerro con la facilidad que me impone el azar. ¿Caeré en el vacío? Lo dudo. Hay señales que anuncian la victoria en cierne. Si acecho es por el puro pudor de recapitular y reconducir mis pasos hacia un horizonte de película. (Debo pellizcarme para saber que no estoy soñando). ¿Me asusta acaso no acertar? No me impresionan los cristales que se rompen de súbito. Lo sombrío acude al son de rumores saturados, pero eso me importa una zurrapa. Echo tierra a los asuntos que desatan resquemores. En puridad: las manchas de los amigos quedan con ellos.

 

6

7.28 pm: ¡Cómo me divertí al enterarme que sufría de priapismo y no podía disimularlo! ¡El pobre tonto carecía de argucias y sus muslos no conseguían el pretexto adecuado! ¡Malsufrido y malsonantes sus excusas! Su frente surcada de goterones fríos y sus arrugas aún más acentuadas. ¡Qué chasco y casi pierde la chaveta! Se consumó su derrota ante mis ojos y, agotado, lo vi partir sin ni siquiera un triste consuelo colgado de la corbata. ¡Adiós, adiposo!

 

Miércoles

1

4.47 pm: ¡Oh, cuerpo que se alborota en mí! Es un asunto que se me viene y no se me va. ¿Y si se me agota toda la leche? Esta tarde arranco del estío las sombras que mi balcón necesita. Recuerdo: espero cartas sin mensajeros, de diversos lugares del país. ¿Cómo negar que hay más ocios que negocios? De modo vago me rememoro triste en el espejo de mano. Me holgaría quebrarlo, empero soy supersticiosa y temo que sucumba mi vida. Las mariposas enjutas ya se despidieron y ni siquiera dejaron el polen de sus alas… Siento una declinación grave entre las piernas y malicio que cometeré alguna bellaquería. ¿Algo se me olvidó? ¡Oh, cuerpo que no te serenas ni de lejos!

 

2

6.12 pm: Jamás he dicho que una tal hora me contente de veras. ¡Cada horno cuece su bizcocho a su manera! Me armo y resisto contra quien pretenda turbar mi paz. A mí no me importa granjearme enemigos. Es más: los requiero para fortalecer mis bríos. ¿Que los justos se sienten incómodos ante mi presencia? ¡Al cipote con ellos! Ansío aquel estado pleno de lucidez, culmen de las potencialidades intelectuales. ¿Por qué le hablé de manera soez al cura de la parroquia? ¡Por felón, por ladrón, por cabrón! ¡Que se le tuerzan los ojos, las manos y la lengua!

 

3

7.35 pm: No levantaré más cortesías, pero sí elevaré denuestos al trote. Los mozos me tienen hasta la coronilla. Cuando les muestre mi cara hosca saldrán despavoridos. Me asquean sus antojos y sus lisonjas. Con groseros ataques me los quitaré de encima y después… Después no volver a mezclar negruras con blanqueces  y comenzar a aherrojar las mañanas para que no se escapen a la ligera.

 

4

8.09 pm: Calumnias que alumbran; calumnias que enceguecen. ¡Qué obras más delicadas emergidas de los señores Mármoles, brutales escultores! ¡Sarnientos como ellos solos! ¡Finísimos hasta en los granos que cubren sus pómulos! Sólo me falta levantar, con violencia, la alfombra por donde caminan para que abandonen plácidos el mundo. Y el desempeño me vindicará.

 

5

11.23 pm: Me tiendo y me pruebo los dedos de los pies. ¡Cómo quisiera encender una almenara para que la atisben desde el otro extremo de la ciudad! Deseo causarme instancia, ser el instante que fundamente la institución de mi paisaje corporal. Por esa solicitud, mis energías todas. Mi alma se ata con pasión a lo indiferenciado y se puebla de orfandades recíprocas. Al este: mi dictado.

 

Sábado

1

7.55 am: Descanso y luego saldré de bruja o de hechicera. ¡Quién sabe! Acudiré a beber al lugar menos pensado. La miñosa me conducirá con su lujuriosa reptación. A cuatro kilómetros de aquí se aposta un pasadizo que es fuente y origen de ternezas. De la boca a mi boca habrá un trasiego de licores amanecidos. Callos ya tienen mis ventanas de tanto apoyarme en ellas para escudriñar afuera. Me picotean los afanes que descienden de las sorpresas. Ahora requiero pruebas del júbilo y no constancias de llantos. La mañana debe ser un estanque sin peligro y sin ondas.

 

2

9.24 am: Me guía el ciego que no se manifiesta. Acá y el entonces de la colección de mis circunstancias. Juntaré hombres y les haré decir maravillas y aprovecharé cada verbo, cada sustantivo. El diablo me ha prometido doblones y redoblones. Pinto con las pupilas los derrames del erotismo. ¿Se acercarán a destajo las bandadas de golondrinas o tendré que plegar los nidos sin abundancia de flores de trigo? Oigo resonar los encantos de mi epidermis minuciosa y me encarto.

 

3

11.17 am: ¿Adónde la augusta melancolía que se negaba a partir? Bueno fuera preguntar si los recatos se ocultaron, se transformaron o perecieron. La promisión avanza sobre los perfumes en acto de excelencia. Me enderezo y mi oficio se yergue a voluntad. ¿Dónde está la que no era yo? A solas alcanzo lejanías, extraños parajes donde lo real se dora entre escuadras de candela.

 

4

1.58 pm: Principia lo irrevocable. Ahí el aire pierde sus riberas y retrocedo y me aviso. Tres veces intento escribir la palabra que me replica y tres veces la dejo de lado. He comido las vísperas y no me quejo. Lo verde ha estado costeado y me libra de atrocidades. ¿Cómo toco la mansedumbre sin percibirla? Me podré ver en el espíritu que se confiesa conmigo. Algo se prolonga dentro de mí y no es candor. ¿Qué puede ser? ¿Mimetismo de la espera? ¿Vencimiento que empalidece y no segrega savia? Aparezco en los ejercicios indecentes y pienso con deleite en lo que recibo a cambio.

 

5

7.42 pm: A alguno he de gustarle y la esperanza posee su bella duda. Una llovizna imaginada ha muerto antes de ablandarse. Los cristales se embrutecen al mezclarse sin mi permiso. ¡Contrariedad de todos los demonios! Aquellas mujercillas simplonas ya andan fuera de mi visión. Mi primer amante, al presente, se oprime en vano el corazón porque no escucha mis latidos. No es capaz de mayor gloria. Por lo demás, los ardores hace rato se detuvieron. ¿Acaso la paloma no ruge y conoce su saña?

 

6

10.29 pm: Se mueven los regalos. ¿Serán pájaros enfermos, cuchillos con sentencias? Los aullidos no se atienden y la mitad de las horas se desvanecen en una quietud ejemplar. ¿Quién me ha trasladado más manías? ¡Mejor arrojar el recuerdo a las brasas! ¡Que no se me encaje en la carne viva! ¡Que todos los labios se restrinjan e inventen unos fieros vellos! ¡Allá, aquello se calla!

 

Domingo

1

8.27 am: Dominio del domingo y el dómine aún no resurrecto en su pascua. Mi domicilio en su derecho particular de ejercer el apabullamiento de los asechosos. Mal se aviene el dominó con los dones. Dompedro disfruta de mis aguas menores y así me domestica de manera secular.

10.13 am: ¡Que tengo vicios es fuerza innata! Sin más ni más me acaricio las rajaduras y huelo y disfruto a placer de las fragancias que cautivan. Me ilumina lo que a otras da sombras. Mis invisibles manos juguetean sobre los breves montículos de las carnaduras y bramo con aspecto poco grotesco.

12.29 pm: Hasta advierto el sabor de las viandas escondidas. Las devoro sin tocarlas y me recreo pasando la lengua por las blanduras. Mientras tanto me como al muchacho picado y paginado. Eructo y me ocupo de santiguarme y poner en su sitio mis amados nervios. Sollozo de emoción para mojar las limpias manos. Cuando nací ya tenía un auténtico sentido de la vida. No me rezago y fumo.

3.42 pm: Café con carajillo me trajo el conserje. ¡Del carajo, el viejo! Lo premiaré con más afecto y algunos pares de medias. Él siempre me suministra chismes y noticias de último minuto. Sabe muchas cosas y yo de él casi nada sé. Ni siquiera me consta que tenga hijos u otros familiares… ¡Que venga pronto el atardecer! ¡Que llegue sonando los pasos! ¡Que me aflige la excesiva demora!

6.38 pm: Nadie con nadie es fulano. Y si también llora, pues es mejor que sea un berreador. Odiosa la suposición. Discurriendo, pienso; componiendo, no disturbio. Otros días desasosiegan y aportan visiones. La materia que maleo tiene compostura e infinitas posibilidades de ser usada en arte. Mi última guerra me proporcionó escasa gloria. Me enferma retenerla en la memoria. La sopa me aguarda sobre la mesa: espero que no se torne fría. Un soplo daría inicio a una vaharada imprecisa.

8.21 pm: “Aquí no hay mojones ni lindos linderos”, le dije por teléfono al señor Licurgo y colgó. ¡Espero que se haya colgado de una viga! Una lengua que ama el balbuceo resulta un músculo muy feo. ¡Pronuncio tu nombre, Postre, y me postro ante ti y no me empalago! ¡Salud y maravilla!

9.12 pm: Nos revolvemos, mi pluma y yo. Nos resolvemos. La locura es cierta porque la tengo aprehendida y, además, la hice mía. Un preámbulo se me hunde en el vientre como un embrión sin miseria. ¡Qué sentencia! A mis ojos los transportan las linternas y no por ello atisban más. O me sucede que me admiro contemplando la sonrisa que no brota. O un tópico se divide en disparatados triángulos negruzcos que portan imágenes de personajes con defectos. O hago caso omiso de todo.

10.44 pm: Entelequia y después adviene el aire, el bueno, el contento. La noche se unió a su oficio y me arrastra al caduco juego. Otra pérdida y otro pretexto. Dondequiera froto emergen óvalos. A los más fuertes los introduzco bajo mi almohada. Unos huesos se callan; otros se corroen, locuaces.

11.58 pm: Recientemente he estado soñando con fósiles. No quiero tener más pesadillas con dinosaurios ni con trilobites ni con piedras impresas de museos. Sólo anhelo sumergirme dentro de una gran fuente esmaltada rebosante de tratados para diferenciarme de los gafos y los pacos. Mi cama está prevenida y mis sábanas abogarán por mí hasta el fin de los giros radiales. ¡Vale!

Anotaciones de la dama del balcón mutante, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales
Wilfredo Carrizales
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