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Por el lugar que ve palabras

lunes 2 de marzo de 2020
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Textos y fotomontaje: Wilfredo Carrizales
Por el lugar que ve palabras, por Wilfredo Carrizales
Fotomontaje: Wilfredo Carrizales

1

INTERMITENCIAS situadas entre los juicios y los embargos, implicando así a los actos de la iniciación en las tragedias y las enemistades son atraídas por la vulnerabilidad de las pasiones. El laconismo se separa y se consagra como método de adivinación. Se fueron las mañanas, pero no absueltas de culpas y los motivos no se revisaron. Vaya la boca cerrada y los ojos abiertos en sus asuntos e interrogándose: ¿qué ha hecho eso y cuándo? Se vienen los ases sin la serenidad, por el medio de las plazuelas y todos los carriles desaprovechan la ocasión para su lucimiento. Los cuerpos de mil comienzan a enfriarse, al son de tambores de tela. ¿Y se olvidan los olvidos y las ropas se tornan castas, a pesar de las luxaciones? Ya las señales de las malicias han regresado y no declinarán.

 

2

DAÑOS sobre los jamases en el interior de los hornos. Aquellas contenturas no llegaron a dar la hora y nadie enarboló la palabra debida. El hambre es cierta hasta donde se sabe y los goces andan tras los caballeros que aburren a las limosnas. Al modo de las fantasías se alucina con hojas de servicios impecables, mas los elíxires van a parar a los gaznates de los maestros de la nocturnidad. Allí adentro abundan pulgas y gatos con ideas murales y el éter se aferra a los siete días de la semana y ensaya sus influjos.

 

3

DIFERENCIAS de antaño para el análisis de los matrimonios. Hogaño: la cólera de los cerdos y el mercurio en los espejos. Los poemas elegíacos para las víctimas del fuego. Llegando los muertos, se dormía a pierna suelta y sábana sujeta, pero pronto se comprendió la importancia del agua de amargor y las pieles ardieron con otras facetas, a la par de insolventes estigmas. ¿Dónde hallar la suite de los cánticos que sirva para hollinar y estimar los vuelos de los grajos? ¿Se desarrollan los solsticios animados por las sinfonías de los suicidas? Bienes de heces y morisquetas para los convocados a penar, con huellos y abatimientos. Después y muy pronto caerán las cábalas, descenderán hasta el foso de los ayuntamientos carnales y los vinos no serán freudianos.

 

4

LÍMITES entendidos bajo la luz de los conceptos de antes, cuando se servían las gelatinas en los baños. Más de un metro de tela para los retratos de los condenados, a pesar de la escasez de donativos y demás virutas al paso. Las salidas de los circos se han quedado en el mero papel, dividiendo las herejías en desiguales mitades. Las doctrinas ganan sus momentos, sus importancias para vivir de los proyectos de las linternas. Tal utopía aún mora en los colegios de briznas. Se recuerda a los hombres encantados y a sus bandurrias y a sus vocales promisorias. Empero, al presente, los cortejos se dirigen hacia otros derroteros donde la libertad ya no es noticia, sino afinidad de grasientos. De los idiomas subyacen las negritudes destinadas a los dueños de locomotoras y a los carniceros de la relatividad. De las leyendas encarnan, a tajos, el salitre y el guano, en última instancia, sobre los lomos de pacíficas guerras de gusto preclásico. Si la tierra prosigue brava traerá nuevos problemas a las églogas y se cancelarán las conquistas y los saqueos.

 

5

ANTOMANÍAS que están en las búsquedas de las islas de retiro. El orador atónito asevera haberlas encontrado en las tiendas opuestas a los pabellones. Con antojos, lloverá para las causales consideradas en abierto vicio. Luego correrá por él, dientes, petardos y mirillas. A mal decir, compendios de agonías, bajo cielos hirsutos, con el máximo de expoliación. Al frente, se expresan los generales con sus caras de retaguardia. Para cada fin, un hecho y se aguarda en vano el amanecer. La fuente sólo es un pasadizo apostado a las orillas de los kilómetros que no se vuelven. Donde las hileras se enferman surge ciegos de ambos peligros. Boca a boca se construyen ventanas destinadas al picoteo de las palomas rancias. Desde el fondo de las rabias se amortizan los aplausos y los ladrones se arriman a sus locuras hasta condenarse. ¿Alguien se sienta sobre el fuego y mueve a piedad? De los júbilos se beberá la constancia; el resto llenará el desespero.

 

6

DESNUDECES para desobedecer a las hojas de parra y encuerarse de espaldas al paraíso. Se crean las primeras tenidas de la vida, mientras los padres acuden a la escuela a proponer enmiendas. ¿Habrán de copiar a los antiguos maestros del erotismo? Los mensajes no se aguardan y si afluyen forzaremos las maderas, a tres por una. Las jornadas irán saliendo, con lustre o sin ella, pero crujirán los ojos, en pleno verdor de los atribuidos púlpitos. A lo divino, raya la paciencia tras el crepúsculo que ahoga las cabezas. ¿Y se encajará alguna maraña dentro de la veda impuesta al hablar?

 

7

VACIEDADES encima de las guitarras que han sido pisadas. Enrarecimiento de las cuerdas, ya sin resonancias objetivas. Entretanto, más huecos, más fallos, más embroques. Y una campana, en ninguna parte, bajando, envasando, bajando… ¡Quienes fueron niños se derrotan con las pulsiones y corean hasta asentar las pocas venturas! (Se comenta que se han replegado los abanicos a sus rincones de verano y agentes persas y romanos andan rogando obligaciones). Se lanzaron proclamas para reprimir a los labios, mas no se embellecieron las mejillas ni lo que había en redor. Fueron recordados, con inmensa tristeza, los abdómenes unicolores y lo mismo aconteció, semanas o meses después, con las cinturas enanas, símiles de los talles de las abejas que rondaban por casa y razonaban.

 

8

CALZADURAS en vez de llantos; calamidades en lugar de tragos. ¿Cómo abotonarse el chaleco que no se posee? ¿Caso de valentía y novela? El corolario no se puede encubrir, a riesgo de abrirse la inmensidad, ¿no? Acá volaban doblones y dobleces y la gente no escarmentaba. Las maneras del acero traqueaban en su temple; las luchas grababan su estilo; se apagaban las velas con una simple tos. ¿Adónde nos enviarán ahora las ilustres adormideras? ¿Adónde las sidras, los recatos, las jaulas de perfección? Abolidos permanecen los himnos de los castrados y nadie ni siquiera recuerda trozos. El oro se entierra dentro de su simbolismo de mugre. ¡Norabuena y aferrando los garfios! Afín a lo aéreo, el dinero extrae las muelas del juicio y los parentescos de los espolones. Hay un destino que pretende obviar las arrugas, los estreñimientos, las migrañas, pero, ¿cómo evitar que las garrafas embriaguen y fomenten los puntos de la iluminación? ¡El aguamanil no impide las inundaciones y, sin embargo, aguanta las corrientes de fondo! Los cálices rumoran en sus fondos de blancura, mientras los emblemas se enmaridan con el país póstumo: el del eco en el abismo.

 

9

PISADAS o pistones y una barra de pan a punta de pistola. Se aguzan los huesos bajo las nieves no engendradas, hablando entre dientes, tomando desperdicios y admirándose. Ahí se manifiestan los engaños y se determinan las economías de los espíritus. Se retraen los gritos, quizá. Son claridades las que mueren y no las llevan a enterrar. Vísperas y entendimientos de pájaros levantados a sobreviento, encima de sus cajones. Al final de los sombreros, inflamaciones de las normas y venenos de diversa índole para los cundidos de alarmas. ¿Residirán de improviso los mágicos anillos y las suposiciones de los almendros? Más vale fragmentar los derechos y lanzarlos hacia los puntos de la conflagración. Ya se guardarán las alcabalas, al unísono con las pagas. Y el ámbito de los labios y las espadas avanzará con tendencias de un océano justo. Los sucesos se remediarán adonde se pudiese, catando, apostando manadas de recuerdos y sombrías nostalgias del futuro gustativo.

 

10

SUDORES para cargarlos sueltos, para que vaguen y acometan los trances de las licencias. Se van tirando los pasos, en números periódicos, a despecho del hundimiento de los suelos. Algún chispeo se mezcla produciendo orates tras las celosías, mientras algunas figuras se aprietan las gargantas porque se sienten desfallecer. Todo parece ser o hacer: blanduras de un atropello sin testigos. Con los golpes secretados se debaten los perfiles de los acurrucados en las terrazas. Al través de los linajes andamos de posta en posta y después las ardientes estancias se maquillan para ejercer su gobierno hasta lograr transmutarnos en ciclos huérfanos de virtudes. Y, de prisa, creemos en los demonios y en las jaranas sin edades. La fealdad se agiganta con su ídolo de rodillas, con sus sarmientos y sus gripes y cuando las ansias se tornan en nudos, los dolientes no escarcean los rodeos. ¿Aquellas ondulaciones serán espasmos, arpas de mala entraña? ¿Aquellas lumbres se privarán de los magnesios más enfermos? De las amarras no resultarán los perdones, sino repentinos derrames, casi unas plagas gimiendo. ¿Qué nos cuesta los estruendos sin respuestas, los tributos del barro, las asaduras en pleno regodeo? ¡Aun la quietud no se ejercita ni afirma y detrás se tropieza muy seguido! Luego se escuchan los penitentes y las espinas descienden sin tropiezos.

Wilfredo Carrizales
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