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A pausas halo los hilos

lunes 23 de marzo de 2020
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Textos y fotografías: Wilfredo Carrizales

A

A pausas halo los hilos, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

1

Tienen que encajar en el periodo de sus espirales, enroscando las semillas que no se vislumbran, entrando sin dejar cicatrices, obligándose luego a desprenderse, a adelgazar hasta perder el nombre.

2

Allí han acudido, con el equilibrio que yace, y enrollan a las texturas bramantes, por las cuales tratan de escapar las situaciones abstrusas hacia la humedad sin cuello y sin espuelas.

3

Llegan desmadejados, alejados de sus cajas de sutilezas. Llegan contraponiéndose a los gusanos que ovulan en el mismo nivel. Llegan desprendidos, sin discursos, en la derivación de ínclitas señales.

4

No tan delgados, pero semejantes a canas, sin que conlleven al término de la vida, y ordinarios, para extender los vínculos, trasponiendo los mediodías y afinando las convenciones.

5

Congestionados por el tactismo avanzan semejantes a embriones y se fían, cuerdos, de las viejucas brujas que punzan con sus jugos y depuran de invasiones los laberintos que ya no coruscan.

6

En blancuras sus celebraciones y se plantan y sacan sus espitas de puntas. Después mutan en colgajos de aves vanas y van al desgarramiento de sus larguras entre bandazos de incógnitas.

 

B

A pausas halo los hilos, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

1

Como cuantificar las coloraturas de los filamentos de perlas y pender sin distracción encima de un salmo que hinque con vértices bastos, mientras un apoyo cojea más abajo.

2

Fortaleza de hilos, muy al gusto de peces aun delicados en su transparencia, pero inasequibles a los anzuelos. Además esos hilos perturban e impregnan de misticismo a varias pulgadas de separación.

3

Legales para dar su peso, aunque ya no sufran el ovillo y tiendan a engrosar la noticia acerca del algodón que los nutrió. (En paralelo, las curvas ganan rizos y estallan en meandros).

4

Números (no visibles) y rayas (en formación) a hilo y a silencios de albo estiramiento. Una brisa asaz fina, al través, y un ajuste en las hebras. ¡Atención! Se aproxima la araña y su ombligo tiembla.

5

Cuelgan las lentitudes de un atardecer más o menos triste y el recuerdo de un huso se esfuerza e insiste en asomarse. Quien apronta acuidad se acurruca y se devana la nostalgia.

6

Se siguen los gusanillos hasta dar con ellos una emoción de temple y cobijo. Hay una luz que lo sabe y alarga sus anillos sin patas y sin bullicios. Un agrado cae dentro de lo informe y se sacia.

 

C

A pausas halo los hilos, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

1

Por los hilos se conducen corrientes que no se pierden. (“No estamos solos”). Nada extrañan y el adiós no los retira de su sino. Donde existan puntadas se reconstruyen los orígenes.

2

Hasta himplar los hilvanes y han sido giros y regiros de unas referencias encantadas y montaraces. Hasta las puntas de un torzal de apariencias, mas encausadas y sin desespero y ahí, el alivio.

3

Mudeces que se elongan y zigzaguean inmersas en lo extremo de un níveo blastema. Un enredo de madeja para cavilar subyace haciendo hincapié en el amanecer que se contrita.

4

Con respeto pedían un oráculo de tirante agotamiento. Más luego, una retahíla de dobladillos medraban en su puridad en cierne y un gorjeo errabundo se cargaba de olores de revueltas.

5

Mientras las reptaciones avanzan por un suelo que recalcitra de escaso filustre; mientras se arraigan las ansias hebrosas, sollozan las pajas al saberse mediatas cenizas, pluralidades para ser lanzadas.

6

Cuanto más se contraen, más ruegan por la abundancia de procederes. La ruina no los incita, porque los aúna la porfía. Les recrea el ampo, el timbre efímero de gloria. Su aire no tributa sus sombras.

 

D

A pausas halo los hilos, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

1

Nada hace que estambren por medio de pesadillas líticas. Nadie los disturba ni los mira rastreros. La ironía es una filandria que ni les compete ni les alarga las colas. ¿Qué incandescencia los traza?

2

Sólo profanan aquellas voluptuosidades arrumbadas a sus criterios. Halan los desasosiegos de los idus de marzo y colocan sendas intrincadas a los escarabajos que ya no poseen soplos.

3

Al fin vénse servidos por oqueruelas que les enuncian las infalibles longevidades. No se allega tan fácil la vejez a ellos. No se agrupan para devenir en celdillas. Quieren con las texturas sueltas.

4

Nuncios son, a veces, de los rodeos y los cercos de mercería. Además se entretejen y briscan los bordes de sus competencias de despliegue. ¿Enredarían a los entes lastrados, a sus testimonios?

5

O les llevarán con linternas o los impulsarán con cerotes. En cierto modo se revolverán, ampliándose ante el sol vicioso. No cabrán en otras equivalencias que no sean las que alberga el alboreo.

6

Han tenido apéndices y los han apacentado. Si se equivocan alzan sus lomos hasta significar fatalidades. Los más débiles se ausentan, brevemente, y luego reaparecen animando conjeturas.

Wilfredo Carrizales
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