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Libra o me libra

lunes 29 de junio de 2020
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Textos y fotografía: Wilfredo Carrizales
Libra o me libra, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

1

Voy andando hacia el séptimo mes, hacia un más recóndito otoño. Voy indagando por el equilibrio, mientras los soles se manifiestan sobre mi planetario. Mi ego no está tan mal inclinado y escorpio me empuja según mis deseos. Espero no reñir con mis riñones y que me haga justicia la orina con su buen humor. Con mi espíritu entro en conjunción y libro por dentro mis páginas.

 

2

Peso poco, según lo usado. Todavía equivalgo a más de medio siglo y pienso en el chocolate que di a las onzas en el zoológico, con una capacidad para transmitirles la libertad. También me oprimí sobre una viga para sudar mi aceite destinado a un país imaginario. Quedo aguardando al genuino zodiaco y entretanto enrollo hojas de tabaco para fumarme un habano con autarquía plena.

 

3

Ni los difuntos se libran de la ignominia: sus corazones soportan la carga de plumas saturninas. La creación tiene su origen a través de las cuerdas de un salterio de algodón y en una escena exaltada soy una xilografía que tiende a librarse del saqueo y los motines.

 

4

Mi libranza no admite letra de cambio ni ningún giro que dé órdenes. Aunque pueda ganarme la pesadumbre, desecho pronto ese estorbo y me dedico a deambular por la Vía Libre. Me echo sobre los hombros algún logro como capa y creo sentirme inmune contra los súbitos temporales.

 

5

Me libra el sábado de su mujer la disipada. Me correspondo con un asueto para examinar a las parturientas. Si me juzga un monje, lo conmino a discutir en un locutorio acerca de la expedición tardía de los vocablos de batalla. Con confianza desemejante pongo las expresiones correctas sobre mis documentos. De tal guisa me sostengo y enarbolo un pañuelo librado.

 

6

Los riesgos me preservan de adormilamientos. Me trato, libérrimo, con el depositario de las esperanzas y fundo todo aparato que resuene. (Las máscaras se sustantivan en el ínterin de su construcción). Me llegan cartas que son decretos: debo partir, pero nada de cambio.

 

7

A bien librar, escribo el libreto para la cofradía de los cínicos. (Se sabe de un perro que tiene un genio harto rabioso). Salgo feliz de ese lance y cifro mis emolumentos en caída libre. Luego me dispongo a observar la uniformidad de los adultos y sus semblantes oscuros que presagian torpes entendimientos. (Mi energía se potencia con la protección de un añejo licor).

 

8

Andando por libre me matriculo en mi propio centro de enseñanza. Me marcho cuando quiero, con las piernas sin embarazo. Aunque escuche voces extrañas, de inmediato las traduzco y las someto a digestión. Desde que empujé al criado de librea me siento más inocente, más exonerado de culpa.

 

9

Los esclavos viven encerrados y no son sujetos. Yo soy sujeto y no vivo encerrado. Los totalitarios me agreden con sus leyes, pero me evado con mi alter ego continuo. Me sacude la coacción y la quebranto.

 

10

A mis anchas me licencio y una muchacha me trata con la excelencia debida. A través de los muros nos entendemos y fijamos citas que siempre acaban por soltar los márgenes de tolerancia. No eludo las caricias y los placeres se desatan con nombres y apellidos poco convencionales.

 

11

De mi cuerpo expedito se encargan mis sentidos. Como estoy libre de votos y vetos brinco y salto de ocio en ocio. No podrá nadie acusarme de libertinaje: mi pelambre oscura lo impediría.

 

12

A un náufrago lo libré de su naufragio recóndito y no me lo agradeció. La cláusula de salvaguardia nunca más valdrá para él. Preservé mi honor y le cubrí las apariencias y ahora me largo a mi rada.

 

13

Observo la velocidad de escape de los sastres y la atracción de los astros por el corte y cose. ¡Son fenómenos de energías dominantes y frente a los cuales vale bien poco precaverse!

 

14

Me reúno para imprimir actos de conciencia. Los cultos nos ahorran sus discursos y la libertad de expresión se confina a los próximos límites de la audacia. (Por acaso se desprende uno que estaba soldado).

 

15

Allá aquellos que no concurrieron a la imposición de alas y vientos. Con el pelo suelto y papeles sellados bajo los brazos vendrán a buscarlos los polizones de las palabras proscritas.

 

16

En casa de alguien (¿un librecambista?) resulta patente rehusar a la exportación de manuales de contienda. Quienes salen a la palestra son los librepensadores, los de autoservicio.

 

17

Trabado en la complejidad de las librerías, me salva, me libra y me pone a buen recaudo un lector que siempre holgazanea. Me comprometo a recompensarlo y el individuo me mira con cara de loco de atar.

 

18

El tiempo (¿atmosférico?) me dispone según su anhelo. Me desocupo e instalo el vehículo de las libertades máximas. Al cabo descubro que llueve, relampaguea y truena y las instancias mojadas se convierten en mis paraguas para intimar con las gotas.

 

19

Menos vacante que un pájaro concurrido, me libro a la temeridad de las ocasiones algo fortuitas. En primer lugar, procedo a alojarme en mi sitio. En segundo lugar, levanto los renglones y me alieno de las erratas.

 

20

De balde, me zafo. Me muevo invulnerable y gratuito, poseedor de la franqueza a bordo. El libre albedrío se anuncia exento de morosidades. Me desvedo pensando en la tribu de los deslenguados y jamás espero toparme con los ciudadanos que aman el pillaje.

 

21

Sin restricción, restriego mis zapatos contra las paredes colmadas de graffiti. Chillan los hacedores del amor bonito y entonces despliego mi permiso para abolir lo infame.

 

22

Los manumitidos pregonan, a grandes gritos, la doctrina de los privilegios de destrucción. Los veo francos, voluntarios, horros y me aparto a prudente distancia para atisbar su infinita bondad.

 

23

Libertario al costado del vapor, del humo y de las emanaciones de vértigo. Me emancipo de la cárcel de continuo anunciada. Luego deambulo, sobrellevado por el bulto que yace adentro.

 

24

Con mi libatorio brindo por mi dadivoso yo prisionero. Suelto los travesaños y las ligaduras y me incorporo al alivio de las grietas. Por las visiones de grescas televisivas noto que las semanas no han transcurrido y que los enfermos prosiguen con sus mordiscos de lobos.

 

25

Libra la escama o me libra el escamoteo. Una parte del todo se exceptúa y se llena de figuras liberticidas. Oscilo entre el relativismo y la descreencia. También huelgo a plenitud para desenmarañar las pirámides del vicio y la podredumbre.

Wilfredo Carrizales
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