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¿Dónde estaba Wilfredo?

lunes 8 de febrero de 2021
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Textos y collage: Wilfredo Carrizales
¿Dónde estaba Wilfredo?, por Wilfredo Carrizales
Collage: Wilfredo Carrizales

1

¿Estaba Wilfredo revoloteando los cielos con un infinito que se expresaba inminente, pero que al final cambió la acción por no tener la cantidad adecuada de temperatura que le procurara una mudanza en los términos más desentendidos o más empleados del verano de forma piramidal?

 

2

¿Dónde estaba Wilfredo? ¿En la circunstancia de existir con los atributos del gerundio o en la marcha del ocio para todo bien o en el lugar de la ardentía de las velas, decidido a expresarse como clavo de los jueves y no dispuesto a escarmentar nunca, aunque quieto se hallara?

 

3

¿Wilfredo estaba remedando al hombre del neolítico con la visión del cohete interplanetario como fondo, mientras la latitud lograba su máximo grado, pese a la atención extrema puesta en las golondrinas y en las abejas que no evitaban los asuntos dulces porque eran de su absoluta competencia?

 

4

¿Estaba Wilfredo aceptado en lo que saliera por la puerta de las insignias, con un sombrero que le atañía a plenitud y coraje y un momento con encantos de amores hablados en las novelas de intriga o estaba halado, atraído por un quebradero de cabeza que le ronroneaba con insistencia y premura?

 

5

Wilfredo, ¿dónde estaba? ¿En un viaje en permanente acecho, sobre planchas de hojalata y estrofas poéticas que no se terminaban de soldar? ¿En una inclinación de brazos en cruz para medir el timbre de la voz en días desgarbados y sometidos a procesiones de maderos a punto de estallar podridos?

 

6

¿Estaba Wilfredo donde su nombre le seguía muy fiel, cual perro auxiliar de estanco? ¿Estaba doquiera los accidentes ocurrían lejos de los hoteles? ¿Adonde la permanencia de las estancias le procuraba divina majestad, corbatas anteriores a los tiempos de los gallos encordelados?

 

7

¿Dónde estaba? ¿Licenciado y furibundo en busca de confluencias, homologado y confinante, sin dejugarse los sudores deletreados a la ligera? ¿Atrasado en el salto atrás de los cartuchos exceptuados, balanceado entre las grandes ubres del rebaño de los médanos y las estocadas?

 

8

¿Wilfredo estaba tan verde en lo poco de la positura sin necesidad o estaba luciendo el pelo recién acuciado, recién contrariado en su relación? ¿Estaba apto y trabajando, a semejanza de la polilla, pero a destajo y arrullado por los acordes de “El carnaval de los insectos”?

 

9

¿Estaba dónde Wilfredo? ¿Dentro de la naturaleza de las uvas, ebrio y báquico en su estatus, en su emplazamiento exento de sospechas? ¿Fuera de la estatua que se copiaba a sí misma porque así recibiría un éxtasis no buscado? ¿Encima de los hilos que traslucían emociones a raudales?

 

10

¿Estaba donde estaba o donde las doncellas le donaban sus encantos perciformes, al compás de risas que atenazaban? ¿Dónde estaba cuando el libro se cerró con la ausencia en su interior? ¿Dónde y dónde estaba sin vigilancia ni contención, a la buena de la serenidad que mordiera?

 

11

¿Wilfredo estaba dónde? ¿Vacacionando en la ría, lugar de rezago de la hembra que lo traía de introito o aplicado al asueto de la playa, llena de vientos pubianos, sangrada de campanas de guijarros y succionadora nunca ahíta? ¿Dónde, adónde, dónde y la duda escarbando?

 

12

¿Estaba entre la corriente, con tijeras expresando los atributos de la sazón? ¿Estaba como aquél niño que estaba a su edad, suyo con el siete o con el once e impávido con las tortugas detenidas? ¿Estaba en cuarentena, por principio y lealtad a los sujetos que trinaban y que, a veces, triscaban?

 

13

¿Wilfredo estaba dónde? ¿Tecleando el alfabeto de la morsa, enviando señales imprecisas a los habitantes de los polos para que amarraran con justeza su telón? ¿Dónde estaba el susodicho, el todavía no compareciente? ¿En la tierra errática, en la isla de “Venme con cuentos”?

 

14

¿Adónde le estaba el paradero, el sitio no estrechado de las casas, el destino de las paradojas a domicilio? ¿Dónde estaba con su estatura que no se le corrige, aunque mucho lo habrá intentado? ¿Adónde fue a dar para figurar con su aspecto de ermitaño por concesión, descosido e interfecto?

 

15

¿Dónde estaba Wilfredo al tiempo de las órbitas que se negaban a yacer para comodidad de los equilibristas del calendario? ¿Dónde estaba ese réprobo, ese censurable que no reaparecía? ¿Estaba en el estallido de las botas, en los gastos de existencia, en las bocas de las comadres que llovían lodos?

 

16

¿Wilfredo estaba dónde? ¿Estaba con el lunático Domingo, el esteárico de los apagones sucesivos? ¿Estaba nublado, oscuro cual navegante o mirando astros sin movimiento? ¿Estaba pereciendo de botiquín, de bar efectuado con sus botellas y sus busconas? ¿Estaba canónigo, admirado de estilo?

 

17

¿Dónde estaba el del combate y la paz? ¿Variando, recurrente, su documentación para parecer más actual de lo que en realidad es? ¿Estaba catando guindas, identificando balidos en las paradas de autobuses? ¿Componiendo seculares conservas para los chambelanes que perdieron su nobleza?

 

18

¿Estaba en el café repleto de libertos o libertinos, durmiendo el tiempo necesario para nutrirse? ¿Estaba andado, sin camino conocido, en la mitad de los lazos de sedición? ¿Estaba funcional, creando ciencias para la reducción de la capacidad motora de los torpes y los imbéciles?

 

19

¿Dónde Wilfredo estaba? ¿Donde la “tía Julia”, la donosa dispensadora de placer? ¿Do las hipótesis se fraguan para gratificar a los necios? ¿En la jornada de los cobres que no pesaban por ser obras de arte para las agonías? ¿En la esterilidad del tren del ocaso que jamás sale de la estación asignada?

 

20

¿Estaba donde el otro Wilfredo, su alter ego de la grúa? ¿Dónde estaba en la realidad sin errar? ¿Estaba de premio, agraviado de insolencia por quienes baten virtudes desde adentro, desde los salones con moscas y cagarrutas? ¿Dónde estaba en el momento en que las espaldas no respondieron?

 

21

¿Wilfredo estaba dónde con dónde? ¿Dando y dando? ¿Domo y domo? ¿Estaba entre candelabros grotescos, en medio de aparadores y relojes de arena, tras los biombos recibiendo delegaciones de ciegos y mudos? ¿Dónde estaba Wilfredo cuando proscribieron las caminatas por las manzanas?

 

22

¿Dónde estaba el pretendido ídolo de los exotismos, el amansador de pulpos en bañeras, el traficante de amuletos para el buen decir? ¿Wilfredo estaba donde debería estar, bajo el dintel acordado en lejana reunión? ¿Estaba de anteojitos con aristas, regalo de Esteban, el besugo?

 

23

¿Estaba Wilfredo donde siempre quiso estar: frisando el Pacífico con buril de templo? ¿Estaba recogiendo silbatos en las orillas de las mezquitas animadas o estaba capitalizando vitrales al mediodía o estaba ilusionándose con almohadones bordados en los serrallos de altura?

Wilfredo Carrizales
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